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También
conocida con el nombre de “pulmón húmedo y síndrome de distrés respiratorio
tipo II”. Se caracteriza por una taquipnea con retracciones leves y
cianosis leve, habitualmente con una necesidad de FiO2 inferior a
0.40. La TTRN representa un edema pulmonar transitorio consecuencia de la
resorción retardada del líquido pulmonar fetal por el sistema linfático
pulmonar. Además puede ser consecuencia de cualquier proceso que aumenta la
presión venosa central con el consiguiente retraso de la eliminación de
líquido pulmonar a través del conducto torácico. Este líquido aumentado se
acumula en los linfáticos peribronquiolares y en los espacios
broncovasculares, interfiere con las fuerzas que facilitan la permeabilidad
bronquiolar y provoca un colapso bronquiolar y el ulterior atrapamiento del
aire o hiperinsulfación. La hipoxemia es consecuencia de la perfusión
continuada de los alvéolos mal ventilados y la hipercapnia es el resultado
de la interferencia mecánica con la ventilación alveolar. El principal
efecto del exceso de líquido pulmonar es una disminución de la compliancia.
El neonato desarrolla taquipnea para contrarrestar el aumento del trabajo
respiratorio, causado por la disminución de la compliancia pulmonar.

Como factores de riesgo
se mencionan un parto prematuro o súbito, o una cesárea sin trabajo de parto
pueden afectar la eliminación eficaz de líquido pulmonar, lo que comporta un
exceso de líquido pulmonar. El retraso del pinzamiento del cordón o un
cordón lechoso estimula la transfusión de sangre desde la placenta hasta el
neonato y provoca un aumento transitorio de la presión venosa central del
recién nacido. Otros factores de riesgo asociados con la TTRN incluyen una
macrosomía, sexo masculino, excesiva sedación materna, trabajo de parto
prolongado y circunstancias obstétricas que requieren la administración
intravenosa de grandes volúmenes de líquidos a la madre.
Solo tratamiento de soporte.
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de neonatología
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