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Cada profesional que tiene bajo su responsabilidad el cuidado de
niños ha oído esta queja de la boca de alguna madre ansiosa. La mayoría de los
padres no se dan suficiente cuenta del hecho de
que el niño entre 1 y 5 años de edad sólo gana peso a la tasa de unos 2 kg por
año, y normalmente no come grandes cantidades, y tampoco ingiere tres grandes
comidas al día. El tiempo de comer debería ser un rato agradable, tanto para los
padres como para los niños y no una prueba de ingenio o de fuerza de voluntad. La Lic Nutricionista Kathryn Von Saalfel de Costa Rica, nos dice que el amor entra por la vista, y si se habla de la comida este sentido se agudiza aún más, sobre todo en los niños. La presentación de un platillo es el punto más importante para que su pequeñín se decida o no por probar lo que usted le preparó con tanto amor. Tal vez no es el sabor, ni el
olor, ni tampoco el tipo de alimento, sino que Tanto los tradicionales sandwiches como la fruta picada, las tortas o las salchichas se pueden preparar de diferentes maneras, pero es mejor si le agrega algunos ingredientes llamativos que logren una presentación muy divertida. Otro factor imprescindible para abrirle el apetito a su niño consiste en la forma y color de la vajilla y los cubiertos. Actualmente existen en el mercado muchos moldes, cubiertos, platos, manteles y servilletas pensados especialmente para niños, que cuentan con colores, diseños y dibujos divertidos que llaman su atención, por lo que así se concentran más a la hora de comer. Generalmente los gustos de los niños son mucho más sencillos que los de las personas mayores; casi siempre prefieren las comidas simples, cuyos ingredientes son fácilmente reconocibles. Sin embargo, el ser originales por parte de los padres y ofrecerles diversidad en la comida nunca está de más. Con frecuencia los niños
quieren comer el mismo alimento comida tras comida, este comportamiento se
conoce como "manía por un alimento". Por lo general, esta manía por un alimento
no dura lo suficiente para perjudicar la salud del niño; si se trata de un
alimento saludable, los padres pueden permitir que el niño lo siga comiendo
hasta que se le pase la manía. Quizá su niño este pasando por un período de crecimiento y no tenga hambre. Además cuando los niños son demasiado activos, o cuando ellos están enfermos, o si están preocupados por algo, ellos quizá no tienen hambre. No use comida como recompensa No diga cosas como: "Cómete tus vegetales o no tendrás postre." Frases como ésta dan la impresión de que el postre es más importante que los vegetales. Evite usar la comida como recompensa o castigo. Sirva el postre casualmente como parte de la comida. Los estudios señalan que, en el corto plazo, esta conducta hace que el niño coma menos y, a largo plazo, fomenta batallas. Si quiere darle una recompensa, puede utilizar calcomanías, pues a los niños de esta edad les encantan. Durante esta etapa, sigue siendo aconsejable evitar alimentos pequeños y duros, como caramelos, goma de mascar, maní y maíz. Estos alimentos podrían obstruir la tráquea de su hijo y asfixiarlo. Deje un intervalo de dos horas entre meriendas y comidas Si los niños comen meriendan muy cerca de la hora de comer, ellos no tendrán hambre. Empiece con porciones pequeñas Los niños se desalientan fácilmente con porciones de adultos. Pruebe la regla de un bocado Pídale a sus niños que prueben un bocado de cada comida No se olvide de la variedad Sirva una variedad de frutas, vegetales, leche, carne, queso, cereales, panes y postres. Para hacerlo más interesante, sirva la carne cortada en tiras, o corte los vegetales y frutas como anillos. Ofrezca alternativas Ayude a que sus niños se sientan independientes y en control ofreciéndoles opciones cuando sea posible. Por ejemplo, pregúntele a su niño: ¿Prefieres brócoli o zanahoria para el almuerzo? No le pregunte qué quiere comer; esa opción le da demasiado poder a una personita tan pequeña. Es usted quien debe escoger entre alimentos adecuados y que le gusten a los niños.
Use cortadores de galletas para hacer emparedados con formas atractivas. Algunos excelentes rellenos podrían ser la mantequilla de maní, el queso crema con jamón y atún, queso con tomate o frijoles molidos. Si permite que su pequeño corte su propio emparedado con la forma que le guste, se divertirá mucho más. Permita que sus niños ayuden con la comida Ellos estarán más dispuestos a probar comidas que ellos ayudaron a seleccionar, limpiar o preparar. Haga pizzas pequeñas junto a su hijo de 3 años. Puede poner muchos vegetales nutritivos y carnes (incluso lo que haya quedado de otra comida) bajo una capa de queso fundido. Use un pan redondo, verduras muy bien molidas o puré de verduras, pollo picado o, incluso, un huevo duro molido. La salsa de tomates evitará que estos ingredientes se separen y el queso los unirá. A su hijo le encantará esta pizza, sobre todo si le ayudó a prepararla.
A los niños les gustan comidas
brillantes, llenas de color, o crujientes que no estén calientes o que piquen
demasiado. Otros niños prefieren comidas sencillas en lugar de platos
combinados. A algunos niños les gusta tener comidas separadas en sus platos.
Ellos quizá no quieran comer una comida que esté mezclada con otra comida.
También, es muy común que los niños quieran comer la comida de sus platos, antes
de comer cualquier otra comida. Ellos quieren comer solamente una o dos comidas por días y nada más. Trate de no hacer problema con estos tipos de comportamiento frustrante pero normal. Además, decida qué batalla pelear: Si cede calladamente a estos hábitos exigentes, su hijo no los defenderá con tanta fuerza. En cambio, si usted insiste en que las cosas se hagan como usted quiere, sólo conseguirá que la batalla adquiera más importancia para su bebé. Sólo asegúrese de que los alimentos que le sirva sean nutritivos, pues si lo son, no importará que los coma todas las noches durante un tiempo. Espere un par de días y para entonces sus niños probablemente estarán comiendo una variedad de comidas otra vez. No es aconsejable darles órdenes violentas o provocarles miedos absurdos como usar historias sobre las brujas o el lobo para conseguir que el niño coma mejor, es sencillamente insensato y contraproducente. La televisión y la comida son una mala combinación Su niño de 3 años desarrollará malos hábitos alimenticios y se perderá la actividad social propia de la interacción familiar. Además, se verá influenciado por comerciales de televisión que promueven alimentos que tal vez no sean los más adecuados para él. Dé un buen ejemplo Los niños son grandes imitadores. Ellos miran lo que los adultos hacemos. Si nosotros rechazamos ciertas comidas, ellos también serán más selectivos acerca de lo que quieren comer.
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