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Recién Nacido de Alto Riesgo
Orientación a las madres. Hoy en día es común ver en nuestros centros asistenciales un repunte de nacimiento de niños pretérminos y/o de bajo peso para la edad gestacional; convirtiéndose en un reto; garantizar una adecuada atención a cada uno de ellos según las necesidades específicas a cada caso; ya que, representan un gran factor de riesgo por los altos índices de morbimortalidad, como consecuencia de sus condiciones inmunofisiológicas, que los predisponen a ser susceptibles a un gran número de patologías. No obstante; también hay que hacer notar, que el hecho de adquirir ciertas enfermedades los arrastra a acarrear con secuelas que en muchas oportunidades pueden ser irreversibles, sino se les presta una atención adecuada y a tiempo. Si comparamos a estos nuevos seres con los nacidos a términos, podemos darnos cuenta que; si a estos últimos, aún se les considera seres inmaduros, porque adquieren muchas funciones de forma progresiva y lentamente, a los de bajo peso o pretérminos deberíamos considerarlos con mucha más cautela, ya que su desarrollo será mucho mas lento y la madurez funcional de muchos órganos y sistemas se lograra de forma mas tardía, lo que los engloba en el término de RECIEN NACIDO DE ALTO RIESGO. A cada uno de ellos, debe estudiárseles por separado, pues, cada recién nacido no es igual a ningún otro, cada uno de ellos arrastra una carga genética propia, influenciada por factores ambientales, maternos, económicos, sociales y culturales, incluso a patologías que desde el momento de la concepción padecen sus madres y que son transmitidas a estos, que pueden modificar sus condiciones físicas; no es igual, un recién nacido que nace antes de término por que se desencadene un trabajo de parto antes de tiempo, a aquel que nace en las mismas condiciones pero que durante el embarazo fue sometido a otro tipos de estrés. Hay que dar mucha información a las madres, para que hagan un control adecuado de su embarazo, lo que garantizaría la disminución de los factores de riegos; y así lograr, que los recién nacidos nazcan en condiciones óptimas y con una maduración neurofisiológica adecuada para afrontarse a los cambios a los que se afrontarán en su nueva vida. Una vez que se inicia el abordaje de cada paciente, debe orientarse a la madre, en que es un gran reto que debe asumir en conjunto con el médico tratante, ya que el éxito del tratamiento no solo depende de éste, sino del binomio madre – médico; ya que, la estimulación, el cuidado, la alimentación, entre otros que la madre aporte a su hijo garantiza un gran porcentaje de ganancia para su salud. Hay que hacer saber, que el tratamiento es largo, porque debe estudiarse hasta el año de vida y en muchas oportunidades prolongar dichas evaluaciones, que el tratamiento no es solo del pediatra, sino como se dijo anteriormente un tratamiento multidisciplinario, donde se involucran: foniatras, neurólogos infantiles, psicopedagogos, fisiatras, psicólogos, terapistas del lenguaje y personal de enfermería, por citar algunos; y que cada uno de ellos juega un papel fundamental en el desarrollo adecuada de cada ser; debido a que son los que se van a encargar de descartar y corregir las secuelas que pueden persistir en estos pequeños; y que si se trata mancomunadamente y con interés mutuo podemos lograr la incorporación a la sociedad de niños sanos y útiles, aptos para desenvolverse en la vida cotidiana. Los pediatras hoy en día hacemos un llamada a las madres a acudir a los controles prenatales de forma regular, ya que es el principal medio que tienen para ir garantizando una salud adecuada a sus futuros hijos, porque muchos de los factores antes descritos pueden ser prevenidos o corregidos en estas consultas; y así se disminuye el riesgo latente a sufrir daños irreversibles que pueden marcar nuestras vidas, por que el dolor de nuestros niños es el dolor de la madres y de sus médicos tratantes.
A
Quien corresponde el tratamiento.
Lo primero que debemos tomar en cuenta es; que no es una tarea
fácil, y mucho menos un caso que vamos a resolver en una o dos
consultas; sino mas bien, que se trata de plantearnos una meta, con
objetivos generales y específicos para cada uno de ellos, y así
poder lograr consolidar un proyecto de gran valor como lo es
“ingresar a nuestra sociedad personas útiles”, capaces de llevar una
vida saludable dentro de lo posible.
Debemos cargarnos de valor, paciencia y de amor, para comprender a
cada caso, dentro de los cuales, se encuentran envueltos no solo el
paciente, sino también, su entorno familiar y la sociedad a la que
pertenecen. Saber comprender y orientar a cada uno de ellos
haciéndoles más fácil la larga ruta que debemos recorrer es
indispensable para todos, hay que fijarse un compromiso mutuo, que
con perseverancia rendirá grandes frutos.
No debemos ser egoístas como profesionales, y mucho menos pretender
que somos los únicos que tenemos los conocimientos necesarios, la
mayoría de las veces; debemos reconocer, que tenemos que apoyarnos
en otras especialidades para poder lograr el objetivo deseado, y lo
mas importante aún, considerar siempre que, hay algo muy importante
e indispensable para cada ser humano como lo es “el amor de los
padres”.
Es por tal motivo que, debemos como médicos tratantes, tomar en
cuenta que el apoyo de ellos y de ser posible del grupo familiar en
completo, es una de las tantas herramientas a las que debemos
aferrarnos para lograr nuestra meta.
Logrando así que sea más fácil hacerles
entender la situación que están afrontando, pues adquieren un
compromiso consigo mismo que les hace crear valores dentro de su
sociedad.
Para ello; el médico tratante, debe ser sutil para poder llegar al
fondo de lo que desea lograr: “garantizar que la atención que el
paciente de alto riesgo amerita sea satisfactoria y completa”, ya
que se puede observar que por ser un tratamiento complejo y de larga
data a lo que serán sometidos, muchos de estos pequeños no se les
hace un seguimiento completo por que muchas veces los padres no
entienden la importancia de las conductas que se toman, y consideran
éstas como perdidas de tiempo y de recursos abandonando al poco
tiempo de iniciado los mismos. .
Muchas veces por “el amor de padres” no ven fallas ni reconocen
enfermedades en sus hijos”, debido muchas veces a que carecen de los
medios para acarrear los altos costos que esto significa; o tal vez
por la sociedad en que nos encontramos sumergidos, donde se ha
desplazado la salud a un segundo plano, así como también, porque
nosotros como entes dispensadores de salud no sabemos lograr
hacerlos entender de forma sencilla que muchos de las secuelas no se
ven al momento sino al pasar el tiempo, y que es en edades tempranas
que debemos actuar para evitar daños mayores e irreversibles.
Se debe crear conciencia educando al grupo familiar y a la población
en general, incluso al personal de salud y los entes gubernamentales
para que tomen conciencia de la problemática a la que se enfrenta
día a día esta población y creen políticas de salud óptimas y que
llegue a toda la población y así alcanzar un trabajo completo y
eficaz
Los médicos que escogimos esta especialidad (pediatría) debemos ser
los pioneros en crear conciencia, educar y fomentar la salud,
comprometiendo a todos los entes posibles, no descansar hasta logran
nuestras metas, hacernos portavoces y formar equipos de trabajo, que
se avoquen a llevar este estandarte “la lucha no es solo del médico
tratante, es de padres, madres … todos somos un pilar fundamental en
esta lucha, ayúdame a lograr el bienestar de tu hijo”
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