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Base embriológica
La
Boca y la Cara:
los labios se desarrollan a partir de tres procesos: una apófisis nasal
central en la línea media y las dos alas de un arco branquial (las apófisis
maxilares) que se desarrollan en cada lado de las inserciones dorsales a la
cabeza para alcanzar la apófisis nasal ventralmente en la línea media.
Cuando no se produce la fusión, resulta un labio leporino. El fallo en la
fusión suele ocurrir entre la apófisis maxilar y la apófisis frontonasal,
siendo el resultado un labio leporino lateral. Esto puede dar lugar a una
hendidura palatina completa que se extienda hasta el ala de la nariz o tan
sólo a una ligera depresión hendida del borde del labio. Puede ser única o
doble.
La fisura palatina es otro ejemplo de fallo en
la fusión. El paladar hace su origen en dos procesos palatinos a partir del
mismo arco branquial que los labios y de otros procesos mesodérmicos (el
tabique nasal y el premaxilar), que se extienden hacia abajo, a partir de la
cabeza primitiva. La fusión comienza entre el premaxilar y los bordes
anteriores de las apófisis palatinas, y se extiende por detrás a lo largo de
los bordes opuestos de estas apófisis. Según la naturaleza exacta del fallo
en la fusión, la fisura palatina puede adoptar una de entre varias formas.
La fisura palatina puede existir sola o ir asociada a labio leporino
(unilateral o bilateral). Micrognatismo. Es la pequeñez de la mandíbula, que
es otra estructura derivada de un arco branquial. Constituye un ejemplo de
fallo de desarrollo. Anormalidades del arco branquial. El labio leporino, la
fisura palatina y el micrognatismo representan cada uno una desviación
anormal del desarrollo embriológico del primer arco branquial. Otras
anomalías consideradas actualmente como variantes del mismo error del
desarrollo básico son la disostosis mandibulofacial (síndrome de Treacher-Collins),
hipoplasia mandibular y glosoptosis (síndrome de Pierre-Robin), disostosis
mandibular, hipertelorismo y deformidades del oído externo y medio. Los
trastornos antes mencionados se denominan colectivamente síndrome del primer
arco, pues, probablemente, son originados por un riego sanguíneo inadecuado
del primer arco branquial.
Tramo Gastrointestinal:
Esófago.
Conforme el cuello crece en longitud, el desarrollo correspondiente del
esófago puede ser interrumpido, originando una estenosis. También puede
originarse un desarrollo normal en que la tráquea está desarrollándose a
partir de una bolsa faringea. Puede faltar por completo una porción del
esófago o bien estar representada por un cordón fibroso, existiendo una
atresia en ambos casos. La anomalía es rara, pero la forma más fácilmente
hallada consiste en una bolsa superior ciega en su porción distal y una
inferior que comunica con la tráquea (a través de una fístula persistente)
por una extremidad y con el estómago por la otra.
Diafragma.
Pueden ocurrir errores en el desarrollo del diafragma por fallo en al
emigración o en la fusión. Las anomalías diafragmáticas son raras. Cuando
ocurren, suelen consistir en la persistencia de una de las aberturas
laterales que es un hecho de desarrollo precoz. La deficiencia ocurre casi
siempre en el lado izquierdo y posibilita que los intestinos se hernien
(hernia diafragmática) a través de la abertura, con riesgo de estrangulación
Intestino. Cualquier parte del
intestino delgado o grueso puede ser estenosada u ocluida. La atresia
duodenal es la forma más corriente, y suele ser resultado de un fallo local
del intestino primitivo en canalizarse.
A partir de la rotación progresiva normal del
intestino en el transcurso del desarrollo pueden producirse adherencias
anormales, suspensión del intestino delgado y grueso por un pedículo único y
breve, o que el intestino tenga una inserción mesentérica notablemente
estrecha. Estas son tomadas las circunstancias que favorece la aparición de
una obstrucción intestinal aguda debida a un vólvulo.
El divertículo de
Meckel
es una rara anomalía relacionada con el desarrollo inicial del intestino.
Representa la parte del conducto vitelino que se abre en el íleo. El
divertículo puede persistir como una proyección a partir del íleo, en forma
de un cordón fibroso insertado internamente al ombligo, o como un seno que
se abre externamente en el ombligo.
Recto y Conducto Anal.
Las anormalidades del ano y del recto pueden
adoptar diversas formas. Un ano imperforado es consecuencia de que la
membrana anal permanezca intacta. La “ruptura” incompleta de la membrana da
lugar a una atresia parcial o a estenosis anal. Las fístulas retrovesical o
retrouretral son atribuibles a un fallo de la cloaca, por lo que no llegan a
quedar completamente separadas sus secciones alimentaria y urogenital. Las
fístulas rectovesicales son muy raras en las mujeres, pero sí se encuentran,
en cambio, fístulas rectovaginales.
Pared Abdominal.
El retraso en el desarrollo de la pared
abdominal con un desarrollo excesivamente grande de las vísceras abdominales
e intestinos fetales, que, por lo general, se extienden temporalmente hasta
dentro de la base del cordón umbilical, no siendo capaces de retornar a la
cavidad abdominal. Si esto persiste, se desarrolla un exófalos y el niño
nace con las vísperas abdominales, herniadas a través de la pared abdominal
e incluidas por el peritoneo y membrana amniótica.
Tramo Genitourinario.
Los riñones pueden ser asiento de la
enfermedad poliquística que es el resultado de una anormalidad del
desarrollo de las nefronas. La fusión anormal puede lugar a un riñón único
en forma de herradura de caballo.
Vejiga.
Embriológicamente la vejiga se deriva de numerosas estructuras. La
extroversión de la vejiga (ectopia vesical) es una anomalía que consiste en
el cierre imperfecto de la pared abdominal anterior, ausencia de la pared
anterior de la vejiga y fallo de la unión anterior de los huesos pubianos.
La razón de la anomalía aún no se conoce, pero el hecho de que el ombligo
invariablemente esté situado en una posición más baja de lo usual indica que
el trastorno del desarrollo ha ocurrido al comienzo de la vida fetal.
La persistencia del uraco da lugar a un seno
persistente que se extiende desde la vejiga y que se abre al exterior en el
ombligo, lo cual ocurre cuando el uraco no sufre una obliteración completa.
Alternativamente, puede desarrollarse un quiste en la línea media del uraco.
Pene. En el período inicial del
desarrollo del pene aparece, en la cara inferior del órgano, un surco
flanqueado por unos márgenes que sobresalen. El surco se profundiza y los
márgenes sobresalientes se ponen en contacto convirtiendo el surco en un
conducto permeable. El cierre de la pared ventral del pene se inicia de
atrás adelante. Cuando la fusión ventral es incompleta, resulta una
hipospadias. La naturaleza de la hipospadias depende del punto de fusión
incompleta y puede simular el aspecto de los genitales externos femeninos.
Testículos y conductos inguinales.
Los testículos se forman en la cavidad abdominal y normalmente antes del
parto pasan por los conductos inguinales para alcanzar el escroto.
En su descenso al escroto, los testículos van
dentro de un saco peritoneal. El saco se cierra luego, inmediatamente por
encima de los testículos y a nivel del anillo inguinal externo, la porción
que intervienen termina por obliterarse. Este proceso obliterativo puede
faltar. En consecuencia, si el saco todavía comunica con al cavidad
abdominal puede desarrollarse una hernia introduciéndose el intestino en el
saco.
Por otra parte, si a pesar del cierre del saco
desde la cavidad abdominal, el saco no llega a obliterarse, puede formarse
una colección de líquido en él, dando lugar a un hidrocele.
Excepcionalmente, el descenso de los
testículos en el escroto puede ser incompleto. El testículo puede permanecer
en la cavidad abdominal o en el conducto inguinal o, más tarde, pasar a
través del conducto y adquirir una posición anormal (testis ectopic) en la
región superior del muslo o en la pared abdominal inferior.

Medula Espinal y Columna Vertebral:
La
médula espinal se desarrolla a partir del tubo neural y la columna vertebral
a partir de los segmentos mesodérmicos que reposan adyacentes al tubo. Cada
vértebra es el resultado de la fusión de tres protuberancias. Una de ellas
representa el cuerpo de la vértebra y las otras dos las mitades laterales
del arco neural y de la columna vertebral. La imperfecta separación del
tubo neural de la masa ectodérmica principal y la imperfecta fusión de las
dos secciones laterales de los arcos neurales dan lugar a anomalías de la
médula y de la columna.
La
espina bífida es un defecto de la columna vertebral. El contenido
de la columna aparece visible y puede herniarse a través del defecto.
Cuando las estructuras herniadas solo son meninges, recibe el nombre de
meningocele.
Mielomeningocele.
Cuando los tejidos nerviosos son incluidos en el saco, el proc eso recibe el
nombre de mielomeningocele. En ocasiones no hay una hernia a pesar del
defecto de la columna vertebral (espina bífida oculta). A veces puede verse
en el sitio de la anomalía una depresión cutánea localizada o una mola de
vellosidad. La espina bífida puede ocurrir en cualquier punto de la columna,
pero puede encontrarse con mas frecuencia en la región lumbosacra.
Seno Pilonidal.
Al principio, el tubo neural permanece abierto en su extremo caudal y el
cierre tiene lugar con la fusión de la hoja ectodérmica de la piel en la
línea media. El extremo distal del tubo se convierte en un delicado
filamento, que permanece insertado distalmente en la región del cóccix. A
veces, una depresión en la línea media de la piel, en las proximidades del
cóccix (depresión pilonidal), indica el punto de inserción. Si la extremidad
caudal del tubo neural no llega a cerrarse se origina un seno (seno
pilonidal), que se abre al exterior.
Cerebro:
La
extremidad cefálica del tubo neural es objeto de una considerable
elaboración para formar el cerebro. Errores del desarrollo análogos a los
descritos en relación con la médula pueden afectar el cerebro.
Anencefalia.
El fallo del cierre de la extremidad cefálica del cordón origina lo que se
conoce con el nombre de anencefalia, en que el desarrollo de la bóveda
craneal y de los hemisferios cerebrales es mínimo.
Microcefalia.
Caracterizada por una pronunciada pequeñez del cerebro y por una fontanela
anterior cerrada o casi cerrada en el momento del nacimiento; es
consecuencia del falo del crecimiento de los hemisferios cerebrales durante
la vida intrauterina.
Hidrocefalia.
Es otra condición que a veces, aunque no siempre, es resultado de errores
del desarrollo. Normalmente, el líquido cefalorraquídeo es secretado por los
plexos coroideos a los ventrículos cerebrales. El líquido circula en el
sistema ventricular y en el espacio subaracnoideo de la médula espinal, pero
su flujo principal es dirigido sobre la superficie del cerebro, donde es
absorbido.
Toda anomalía estructural que interfiere la circulación
o absorción normales implica el riesgo de una acumulación excesiva de los
ventrículos característica de la hidrocefalia. La anomalía estructural puede
ser primariamente embriológica o secundaria a una infección o traumatismo
intracraneal in útero. La interferencia con la absorción de lugar a una
hidrocefalia comunicante, y la interferencia con el flujo desde los
ventrículos a una hidrocefalia obstructiva. El mielomeningocele con
frecuencia va asociado a hidrocefalia, resultando un cráneo lacunar en estos
casos, la anomalía espinal se acompaña de la herniación de la sustancia
cerebral en el conducto vertebral (malformación de Arnold- Chiari). La
sustancia cerebral que hace protrusión es sometida a presiones anormales que
interfieren la circulación de líquido cefalorraquídeo, conduciendo al
subsiguiente desarrollo de una hidrocefalia. El encefalocele es la
protrusión de las meninges a través de un defecto de la línea media del
hueso occipital. Puede haber partes del cerebro en el saco, de lo que
resulta una microcefalia.
Corazón y Grandes Vasos.
La detención o la interferencia en el
desarrollo normal del corazón puede ocurrir en diferentes estadios de la
vida intrauterina. Durante la 5.ª a la 8.ª semanas de la vida fetal tiene
lugar una fase particularmente importante en la evolución del corazón y
grandes vasos.
Defectos Septales.
El desarrollo de los tabiques que separan las
cavidades cardíacas puede ser detenidos antes de que se complete el cierre.
En consecuencia, puede ser interferida la circulación normal dentro del
corazón y puede haber una mezcla de sangre desoxigenada y recientemente
oxigenada.
Transposición.
El Trastorno del proceso de rotación normal
del corazón y grandes vasos embrionarios puede dar lugar a una eventual
malposición de ciertas estructuras. Así, la arteria pulmonar puede
originarse en el ventrículo izquierdo en vez del derecho (transposición de
los grandes vasos). En tal caso la sangre oxigenada es retornada a los
pulmones, mientras que la sangre pobremente oxigenada del ventrículo derecho
abandona el corazón por la aorta para irrigar al organismo. Sólo es posible
la vida si hay una comunicación a nivel del septum o la permeabilidad del
conducto arterioso.
Estenosis Valvular.
Otras deformidades que pueden ocurrir son las
estenosis de los anillos de las válvulas aórticas y pulmonares y el fallo de
las arterias aorta y pulmonares a alcanzar el tamaño normal.
Persistencia del Conducto Arterioso.
Normalmente, el conducto arterioso sufre el cierre espontáneo poco después
del nacimiento y se convierte gradualmente en un cordón fibroso. Cuando no
ocurre así, el conducto arterioso permanece permeable un resto de una
estructura esencial para la existencia intrauterina, pero innecesaria para
una supervivencia sana después del parto.
Cavidad única.
A veces se ve un corazón con una sola, dos o tres cavidades en vez de las
cuatro habituales en la autopsia de un niño nacido muerto o de un lactante
fallecido poco después del parto. En estos casos ha ocurrido un trastorno
del desarrollo cardíaco es un estadio más precoz de la existencia fetal que
en los casos de defecto del tabique o de transposición de los grandes vasos.
Urgencia Diagnóstica.
La
urgencia diagnóstica y terapéutica en los lactantes con malformación
congénita depende del grado de riesgo asociado a la anormalidad. Las que
producen una anomalía de forma más marcada pueden no constituir un problema
tan urgente como las que acompañan de mayor anormalidad de función. Así
pues, en el apartado siguiente nos referiremos a las anormalidades
congénitas capaces de causar la muerte neonatal precoz, independientemente
de su localización anatómica. En los apartados posteriores nos ocuparemos de
las malformaciones según el sistema orgánico principalmente afectado.
Anormalidades Capaces de Causar la Muerte Neonatal Precoz.
La atresia laríngea,
afortunadamente es muy rara, pero si se reconoce en el momento del
nacimiento, por los extremos, pero ineficaces esfuerzos respiratorios, puede
ser tratada mediante la punción inmediata de la membrana o por traqueotomía.
Las
membranas laríngeas y la estenosis laríngea son también raras y producen un
estridor inmediato cuando se inicia la respiración. Puede ser necesaria la
traqueotomía.
La atresia de las coanas,
cuando es bilateral, constituye una obstrucción completa entre la nariz y la
faringe. La respiración sólo es posible con la boca abierta. Si la boca
permanece cerrada, como durante la alimentación, la respiración no es
posible y hay una marcada retracción del tórax y cianosis hasta que el niño
abre la boca. Puede haber dificultad en establecer la respiración o los
síntomas pueden ser diferidos si el lactante aprende a abrir la boca con
frecuencia. El tratamiento es quirúrgico por perforación de la lámina
obstructora. Los síntomas son menos marcados en caso de atresia coanal
unilateral.
La glosoptosis,
en que la lengua se enrolla hacia atrás en la faringe posterior y obstruye
la laringe, es también otra causa de obstrucción respiratoria. Esto ocurre
con mayor frecuencia cuando hay micrognatismo y fisura palatina, como en el
síndrome de Pierre-Robin. El tratamiento inmediato consiste en mantener la
cara y la cabeza del niño hacia abajo, traccionando la lengua hacia delante
debe mantenerse esta posición.
La Macroglosia
o lengua grande también puede obstruir las vías respiratorias y requerir un
tratamiento quirúrgico
Atresia Esofágica.
La
atresia esofágica puede ser reconocida antes del nacimiento. Como el feto no
puede deglutir el líquido amniótico, aparece un hidramnios. Así pues,
siempre que hubiera un hidramnios materno se deberá investigar la posible
existencia de una atresia esofágica. Después del parto, la bolsa esofágica
superior, que comúnmente termina a nivel del cartílago cricoides, se llena
de saliva y mucosidades, la respiración se vuelve burbujeante y la
aspiración de l líquido por la boca produce obstrucción respiratoria y
cianosis. Cuando no llegue el aire al estómago, el
abdomen permanecerá plano. el diagnóstico puede confirmarse introduciendo un
catéter radiopaco de calibre adecuado en la bolsa superior y haciendo una
radiografía cervical. El
tratamiento inmediato consiste en la aspiración continua de la bolsa
esofágica superior para prevenir el reflujo de las mucosidades y suprimir la
alimentación. Si el estómago está distendido, existe el riesgo de
regurgitación del contenido gástrico a los pulmones con la consiguiente
bronconeumonía. El único medio de prevenir esto último es la gastrostomía
precoz y la aspiración. La reparación quirúrgica de la fístula y la
anastomosis de las bolsas esofágicas superior e inferior puede ir precedida
del paso de tubos en ambas bolsas para alargarlas. Muchos de los niños
afectados son de bajo peso y puede suceder que la operación definitiva deba
ser diferida, particularmente si hay también una bronconeumonía. El
pronóstico es mejor en los niños diagnosticados y tratados precozmente antes
de que aparezcan complicaciones respiratorias.
Hernia
Diafragmática.
La
hernia diafragmática
suele ocurrir en el diafragma izquierdo donde el conducto pleuroperitonial
izquierdo no ha conseguido cerrarse. Las vísceras abdominales están
presentes en tórax y con frecuencia el pulmón está hipodesarrollado. Los
síntomas de marcado distress respiratorio pueden estar presentes en el
momento del nacimiento o no aparecer hasta transcurridas unas horas del
parto. Los síntomas aparecen más precozmente cuanto mayor es el
desplazamiento del pulmón. El hemitórax izquierdo puede aparecer más
abombado y el abdomen aplanado. el diagnóstico es confirmado
radiológicamente, y se observan sombras intestinales con contenido aéreo en
el tórax. El tratamiento es quirúrgico. Si éste no se puede realizar
inmediatamente puede ser necesaria intubación endotraqueal y respiración
artificial para mantener la vida hasta que pueda ser emprendido el
tratamiento quirúrgico. Con un diagnóstico y tratamiento precoces el 50% por
lo menos de niños afectados logra sobrevivir.
Otras
anormalidades.
La
mayor parte de las anormalidades congénitas no se presentan precisamente
como un problema urgente de diagnóstico y tratamiento como las comentadas
hasta aquí. Por tanto, creemos más apropiado describirlas según las regiones
anatómicas o el sistema fisiológico principalmente involucrado.
Cara, Boca y Cuello.
Muchos estados, como el síndrome de Down,
acondroplasia, y algunas anormalidades cromosómicas poseen una facies
característica que está en combinación con otros numerosos datos. Las
describiremos con el título del sistema principal del organismo afectado.
Aparte de los síndromes reconocidos, hay muchos niños con fascies raras a
los que nuestros colegas americanos llaman niños con aspecto de payaso (funny-looking
kids o síndrome FLK) que no pueden ser etiquetados en un síndrome
particular. Algunos de ellos presentarán además otras anormalidades, como
labio leporino o fisura palatina, y cuando se mencionen cada de las
anormalidades de la cara, boca y cuello convendrá tener presente que muchas
de estas anomalías aparecen como un componente de malformaciones múltiples
en un mismo niño.
El
labio leporino puede ser unilateral o bilateral y puede presentarse aislado
o en combinación con una fisura palatina. El labio leporino aislado es más
corriente en muchachos y a menudo es familiar. A no ser que el fallo de
fusión sea muy extenso, interfiere poco la succión y es posible la
alimentación al pecho. El labio es reparado quirúrgicamente hacia los 2
meses de edad. Las madres pueden ser tranquilizadas mostrándoles fotografías
de los excelentes resultados quirúrgicos.
El labio leporino y la fisura del paladar
se presentan en varias formas. En la más extensa con fisuras bilaterales y
distorsión del premaxilar, el resultado es antiestético. Con frecuencia
existen otras malformaciones, por lo que es esencial un examen cuidadoso y
completo de todo el niño. El moldeamiento del maxilar con vista a una forma
más satisfactoria puede ser conseguido con dispositivos especialmente
preparados por ortodoncistas. Esto hace que la reparación quirúrgica
subsiguiente sea más simple y eficaz. Aun en graves anormalidades a menudo
es posible la alimentación normal con biberón y tetina mediante la
colocación de una pieza ortodóntica. La infección del oído medio es un
riesgo constante y los oídos se deben ser examinados con regularidad. Las
fisuras menos extensas pueden no requerir un tratamiento ortodóntico
preparatorio antes del tratamiento quirúrgico. Los niños con fisura palatina
es aconsejable que sean examinados y revisados con regularidad por un por
equipo compuesto por un pedíatra, cirujano, ortodoncista y
otorrinolaringólogo para decidir la terapéutica más apropiada. Para ello,
puede ser necesario remitirlos a un centro regional.

Otras anormalidades de los huesos faciales dan
lugar a fascies características por las que cuales se reconocen algunos
síndromes, incluido por el síndrome del primer arco. Ya nos hemos referido
al síndrome de Pierre-Robin. Una complicación ulterior son los problemas
auditivos, por lo que deben practicarse pruebas auditivas repetidas.
El frenillo lingual verdadero
es muy raro. Esto había sido diagnosticado ampliamente en el pasado por
desconocer que el frenillo que va de la lengua al suelo de la boca es
normalmente corto en el recién nacido. En el niño sano no existe ninguna
indicación de seccionar el frenillo a esta edad.
La lengua
se vuelve más móvil conforme el niño crece. La sección del frenillo sólo
está indicado en lactantes con una limitación grave de los movimientos de la
lengua e incapacidad para la succión
Los dientes.
Puede haber ya un diente presente al nacimiento o brotar poco después.
Generalmente son flojos y caen o son extirpados con facilidad.
El épulis
es una proyección de la encía con más frecuencia de la del maxilar superior.
Puede llegar a interferir la alimentación en cuyo caso debe se r extirpado.
La ránula
es una tumefacción quística causada por obstrucción del conducto
sublingual. La mayor parte se resuelven sin tratamiento, pero, en ocasiones,
es necesario un tratamiento quirúrgico si el quiste persiste e interfiere la
alimentación.
Las anomalías del arco branquial
como apéndices, quistes o senos cutáneos. Pueden encontrarse en la región
preauricular o a lo largo del borde anterior del músculo
esternocleidomastoideo. Por lo general, es necesaria la extirpación
quirúrgica.
Los higromas quísticos son más
comunes en el cuello, si bien pueden estar presentes en otras partes. Están
constituidos por una masa de vasos linfáticos proliferantes y pueden causar
síntomas compresivos. El tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica.
El bocio
es raro en el recién nacido. La función tiroidea puede ser normal en el
bocio simple, disminuida en el cretinismo bocioso o aumentada como en el
hijo de una madre tirotóxica.
La ausencia del ojo
(anoftalmía) o un ojo pequeño (microftalmía) no siempre es obvio al nacer,
pero debiera ser investigado siempre que la cuenca del ojo no aparezca
normalmente llena.
El glaucoma congén ito,
agrandamiento del ojo, es consecuencia de la obstrucción del drenaje del
humor acuoso. Un agrandamiento similar por otras causas, como una herida o
infección, se denomina buftalmía. El tratamiento depende de la causa y hay
que recurrir a un oftalmólogo.
La catarata
congénita
ya puede ser evidente al nacer o bien ponerse de manifiesto en las semanas
siguientes. La causa en muchos casos es hereditaria. En otros, es
consecuencia de una rubéola materna en el primer trimestre del embarazo o
va asociada a una galactosemia.
Los párpados,
en ocasiones, están parcialmente fusionados al nacer. En los casos marcados
es necesaria la separación quirúrgica. Raras veces, los párpados están
evertidos al nacer. Esto se resuelve de manera espontánea.
La
obstrucción del conducto nasolagrimal a veces se diagnostica erróneamente de
conjuntivitis crónica. Aunque puede haber una ligera secreción amarillenta,
no hay signos inflamatorios y se puede ver cómo las lágrimas fluyen de los
ojos. La mayor parte de los conductos se aclaran espontáneamente y sólo es
necesario un tratamiento higiénico en el período neonatal.
Los quistes
dermoides
se encuentran, a veces, recubriendo porciones de la córnea y de la
conjuntiva. Suelen ser más frecuentes en el extremo externo del párpado
superior.
El retinoblastoma,
que puede ya estar presente al nacimiento, es un tumor de la reti na del ojo
potencialmente fatal, en que la muerte puede ser evitada con un diagnóstico
y tratamiento precoces. Se ve un reflejo grisamarillento por detrás de la
pupila cuando puede ser dilatada. Deben ser examinados ambos ojos. En caso
de duda debe recurrirse a un oftalmólogo. El tratamiento es drástico: la
enucleación de uno o ambos ojos. Si esto no es aceptado, la alternativa de
la radioterapia junto con trietileno melanina intraarterial. La enfermedad
se hereda como carácter genético dominante, por lo que debe ser recomendado
el consejo genético.
Sistema nervioso central
Defectos del Tubo neural.
Los defectos del tubo neural, que incluyen la anencefalia, mielomeningocele
e hidrocefalia constituyen el mayor grupo aislado de anormalidades
congénitas en la mayor parte de los estudios. No obstante, existe una
considerable variación geográfica y estacional en su incidencia, como hemos
expuesto anteriormente, parecen ocurrir “epidemias” de estos defectos y se
ha sugerido que podría estar relacionada con causas ambientales. Una teoría
propuesta es que, en ciertas estaciones, las patatas y posiblemente otros
alimentos son más capaces de contaminarse y se ha visto que ocurren
epidemias de defectos del tubo neural unos dos años después de epidemias de
gangrena en las patatas. El factor causal no ha sido identificado
positivamente, pero puede haber un factor químico en las patatas
gangrenadas. Si esta observación se confirmara, podría conducir a una
reducción en la incidencia de estas graves malformaciones.
La
anencefalia es el defecto del tubo neural más común. Dada la gran
malformación del cráneo y cerebro los niños afectados nacen muertos o
fallecen poco después del parto.
La espina bífida
y el mielomeningocele
no son rápidamente fatales y, por tanto, constituyen un problema clínico
mayor. El 80% de los niños con mielomeningocele desarrollan una
hidrocefalia.
El
defecto espinal más corriente aparece en la región lumbar, pero puede
presentarse en cualquier punto de la columna vertebral. Existe una gran
variación en el grado de anormalidad asociada de los cuerpos vertebrales.
Los signos presentes suelen ser la existencia del saco que, si
está intacto,
puede hacer protrusión, pero que, si ha sido puncionado, reposará aplanado
sobre la depresión entre los lados de la espina bífida. el saco puede ser un
mielocele simple sin tejido nervioso o un mielomeningocele en que la médula
espinal esté expuesta y penetre en el saco. Los sacos más pequeños pueden
estar recubiertos por la piel. Si el saco se ha roto, de be ser recubierto
con un apósito estéril no adhesivo. La valoración del grado de afectación
neurológica no es fácil y el examen en el momento del nacimiento puede ser
equívoco. Corrientemente, una o ambas extremidades inferiores están
paralizadas y a menudo hay pérdida del control esfinteriano.
Existen diferente opiniones sobre la necesidad de un tratamiento quirúrgico
inmediato para recubrir con piel un saco expuesto. Sin este tratamiento,
incluso niños gravemente afectados pueden sobrevivir, pero el cuidado
ulterior es mucho más difícil. El tratamiento quirúrgico, si bien limita el
riesgo de infección y de una ulterior deterioración de la función
neurológica, no es sí curativo y puede precipitar el comienzo de una
hidrocefalia y la necesidad de ulteriores operaciones.
La hidrocefalia
ya puede haber sido reconocida durante el parto, pero más corrientemente se
hace evidente más tarde por el gran ensanchamiento de las suturas craneales,
aun cuando el perímetro frontooccipital es normal. Mediciones repetidas de
dicho perímetro mostrarán un aumento rápido del tamaño y los datos clásicos
clínicos y radiológicos de hidrocefalia se harán más evidentes. el
tratamiento consiste en la introducción quirúrgica de un sistema de drenaje
controlado para reducir la presión intracraneal.
Las
complicaciones a largo plazo
de la espina bífida son principalmente renales y ortopédicas. Existe la duda
de si la calidad de vida conseguida por los procedimientos requeridos para
corregir estos defectos justifica el consumo considerable de habilidad y
tiempo necesarios, particularmente en una sociedad que permite, al mismo
tiempo, que gran números de fetos sanos sean abortados.
La conducta
que se debe seguir en relación con la espina bífida varía, por tanto, de un
centro a otro. si todo el personal implicado no está al corriente o se halla
en desacuerdo con la pauta local que se sigue, los padres pueden recibir
opiniones contradictorias, lo cual es muy importante evitar. el envío a un
centro de valoración regional, de ser posible, permitiría una evaluación
neurológicas y complementarias más detalladas. La pauta que se debe seguir
con respecto a cada caso individual puede ser decidida basándose en datos
objetivos, así como en la forma de pensar de los padres.
La microcefalia
no es susceptible de tratamiento a menos que el pequeño tamaño del cráneo
sea debido a la fusión prematura de las suturas craneales
(craneosinostosis), en cuyo caso es posible el tratamiento quirúrgico. Otras
formas de anormalidad del sistema nervioso central (SNC) raras veces se
manifiestan como tales en el momento del nacimiento, pero pueden presentarse
en el primer mes de la vida en forma de trastornos de la conducta, como
convulsiones.
Algunas anormalidades del SNC pueden ser sospechadas por otras anormalidades
físicas asociadas, como en el síndrome de Down (mongolismo), que
consideraremos más adelante. Un número limitado de causas potenciales de
anormalidad mental puede ser reconocido mediante pruebas específicas de
anormalidad bioquímica, como en la fenilcetonuria.
Sistema
cardiovascular.
Con el desarrollo de nuevas técnicas de investigación y de tratamiento
quirúrgico, actualmente es posible salvar la vida de algunos niños con
malformaciones cardíacas graves, que entro tiempo hubiesen fallecido poco
después del parto. Por tanto, en al actualidad es muy importante reconocer
estos estados precozmente y tener planeada una pauta de investigación.
Existen anormalidades cardíacas en el 1 al 2 % de los niños nacidos vivos.
Casi la mitad fallecerán dentro de las primeras semanas o meses de la vida
constituyen, pues, una forma de malformación congénita grave y relativamente
común.
Pauta de conducta.
La investigación detallada de las anomalías más grave es complicada y no
será expuesta aquí. Es esencial, no obstante, que los médicos y comadrones
que tratan con recién nacidos sean capaces de reconocer los primeros signos
que puedan indicar una anormalidad cardíaca y disponer la ulterior
investigación y tratamiento sin demora. Cómo esto último pueda hacerse,
variará de acuerdo con las facilidades disponibles en cada unidad
particular. En todas las unidades es vital un plan previsto de acción, y
esto generalmente implicará la consulta con cardiólogos habituados a
enfrentarse con este tipo de problemas en recién nacidos.
Anormalidades más comunes.
Aunque hay un gran número de anomalías individuales que pueden ocurrir en el
sistema cardiovascular, nueve de ellas representan el 85 % del total. en
tabla 11-2 aparecen estas nueve, agrupadas según su principal interferencia
con la función. El restante 15 % de anomalías cardíacas incluye un amplio
margen de anormalidades que son individualmente raras, y para ulteriores
referencias respecto a las mismas remitimos al lector a los textos de
cardiología pediatrica.
Grupo cianótico.
Las anormalidades mostradas en la tabla 11-2 son compatibles con
supervivencias variables si no son corregidas quirúrgicamente. El primer
grupo se caracteriza por un comienzo precoz de la cianosis – cuanto más
precoz el comienzo peor pronóstico.
El
síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, que incluye una hipoplasia del
ventrículo izquierdo, válvula aórtica y arco aórtico, es la causa más común
de muerte en período neonatal. No existe tratamiento.
La transposición
de los grandes vasos
es la segunda causa más frecuente de muerte. La anatomía es muy variable y
compleja. En la forma más común, al aorta se origina en el ventrículo
izquierdo, siendo posible la vida por una derivación a nivel ventricular o
auricular y por la permeabilidad del conducto arterioso. En algunos casos,
este shunt puede ser aumentado por septostomía auricular usando un catéter
con balón. Con tales medios el recién nacido puede sobrevivir hasta que el
niño alcanza la edad en que puede ya ser sometido a cirugía correctora.
La tetralogía de
Fallot
es la estenosis pulmonar asociada a comunicación ventricular, dextroposición
de la aorta e hipertrofia ventricular derecha. Si bien la cianosis es un
dato corriente en los niños mayores, no lo es tanto encontrarla en el
período neonatal a menos que la estenosis pulmonar sea de grado severo.
Grupo Obstructivo.
Estenosis valvular. Las lesiones obstructivas, como las estenosis graves de
las válvulas pulmonares o aórticas o la coartación aórtica, añaden una
sobrecarga adicional al ventrículo correspondiente y pueden abocar a una
insuficiencia cardíaca. La cianosis es un dato precoz en la estenosis
pulmonar grave. El diagnóstico puede ser sospechado, en principio, por la
presencia de un soplo cardíaco en el examen del primer día
Coartación.
La ausencia o retraso de los pulsos femorales apunta hacia la posibilidad de
una coartación de la aorta. Con frecuencia aparece una insuficiencia
cardíaca en la 1ª o 2ª semana.
Es
posible el tratamiento quirúrgico de cada uno de estas anormalidades después
del tratamiento médico de la insuficiencia cardíaca.
Lesiones con Shunt
La
persistencia del conducto arterioso, comunicación ventricular y comunicación
auricular generalmente son descubiertas al principio por la presencia de un
soplo cardíaco. Este puede no estar presente en el examen del primer día,
pero puede ser detectado más tarde en la primera semana de la vida.
La
inversión del shunt de izquierda-derecha a derecha –izquierda provocará
cianosis. Esto es más probable que ocurra cuando está aumentada la
resistencia al flujo sanguíneo pulmonar o se eleva la presión de la sangre
pulmonar. El shunt aumenta el flujo sanguíneo pulmonar en una extensión
variable según su tamaño y la insuficiencia cardíaca es más corriente cuando
hay un mayor incremento del flujo.
Insuficiencia cardíaca.
Durante el primer mes de la vida la insuficiencia cardíaca es una
complicación común de la malformación cardíaca congénita. Las anormalidades
más corrientes con mayor facilidad para provocar una insuficiencia son la
coartación aórtica, transposición de los grandes vasos, persistencia del
conducto arterioso y atresia aórtica. Otras anormalidades adquiridas, como
miocarditis, fibroelastosis endocárdica o anemia profunda, como en el
hydrops fetalis, también causan insuficiencia cardíaca.
Manifestaciones clínicas. Los primeros signos clínicos de insuficiencia que
suelen observarse son una ganancia de peso anormal, aumento de la frecuencia
de pulso y respiratoria y dificultad en la alimentación. Todos y cada uno
pueden ser atribuidos a otras causas, y la presencia de insuficiencia
cardíaca puede no ser reconocida hasta que aparecen disnea, cianosis
moderada hepatosplenomegalia. El enema periférico es un signo tardío y la
insuficiencia cardíaca debe ser diagnosticada y tratada antes de aquél
aparezca. Los signos pulmonares son variables y no constituyen una
indicación fidedigna de la presencia o ausencia de insuficiencia.
Tratamiento médico. El tratamiento de la insuficiencia cardíaca en los
lactantes, en el primer mes de la vida, sólo difiere en detalle del
tratamiento en edades ulteriores. Las dosificaciones de los fármacos usados
deben ser calculadas cuidadosamente por el médico responsable y las
enfermeras deben prestar particular atención a la medición de las dosis
indicadas. Esto reza en particular para fármacos como la digoxina.
La
dosis de digitalización de la digoxina es del orden de 50 a 60 ug por kg. de
peso y se da normalmente partida en tres o cuatro dosis en un espacio de 12
a 24 horas, de acuerdo con la gravedad de los signos de insuficiencia y la
rapidez de la respuesta por parte del niño. La dosis inicial puede ser
administrada por vía intramuscular o intravenosa. Una dosis de mantenimiento
diaria del 20 al 25 % de la dosis digitalizante dividida en dos dosis puede
ser dada generalmente por la boca. El tratamiento con digoxina debe ser
suspendido si la frecuencia cardíaca desciende por debajo de 100 por minuto.
La furosemida, en dosis de 1 mg por kg. puede ser usada y repetida cada 4 a
6 horas cuando esté indicada. La terapéutica diurética de mantenimiento
puede ser continuada oralmente con bendrofluazida a dosis de 2,5 mg diarios
o cada dos días. Generalmente suelen ser necesarios suplementos de potasio.
Aparte de la terapéutica farmacológica, el niño debe ser mantenido en
atmósfera de oxígeno al 30%. Puede ser necesaria la alimentación con sonda.
Por lo general, no se requiere utilizar una leche pobre en sodio, pero
existen preparados tipo Edosol para los casos en que sea necesario.
Investigación.
De
las nueve anormalidades referidas en la tabla 11-2, tres son responsables de
casi la mitad de muertes neonatales por malformación cardíaca. Son el
síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, la coartación aórtica y la
transposición de los grandes vasos. Las dos ultimas son susceptibles de
tratamiento quirúrgico. Por tanto, es importante una observación clínica
cuidadosa y, cuando se sospeche una anormalidad cardíaca potencialmente
letal, es obligatorio sus estudio en un centro que cuente con el equipo
adecuado. Este estudio generalmente comprenderá una cateterización cardíaca,
que debería ser efectuada en todos los niños que han presentado
insuficiencia cardíaca o cianosis persistente de origen cardíaco. El número
de niños que requieren tales estudios en cualquier maternidad es reducido y.
por tanto, sólo enviando estos niños a un centro regional cabe esperar una
mejoría de la elevada cifra de mortalidad actual por anormalidades cardíacas
graves. Donde se ha adoptado esta actitud ya empiezan a verse sus buenos
resultados.
Sistema
alimentario.
Ya
hemos referencia a la hernia diafragmática y a la atresia esofágica que
ponen peligro la vida por obstruir la respiración.
La
atresia duodenal o estenosis grave se presenta en forma de vómitos que
aparecen poco después de la primera toma. La presencia de bilis depende de
la localización de la estenosis. La parte inferior del abdomen está aplanada
a diferencia de la porción superior distendida. El estudio radiológico del
abdomen muestra el signo de la doble burbuja característico. El tratamiento
es quirúrgico.
La
atresia intestinal puede ocurrir a cualquier nivel. Cuando más abajo del
intestino se localice la obstrucción, más tarde comenzarán los vómitos, que
se vuelven biliosos y luego son fecaloides. La Obstrucción del intestino
delgado puede ser debida a la atresia. estenosis, vólvulo o íleo meconial.
La
atresia anal deberá se reconocida en el primer examen, pero otras
anormalidades de esta región ya no son tan fácilmente diagnosticadas, aunque
se manifiestan por un retraso en al paso del meconio, paso del meconio desde
un punto anormal o dificultad en introducir un termómetro por vía rectal. El
tratamiento de la obstrucción intestinal de cualquier localización en el
neonato es quirúrgica.
El íleo meconial
es la obstrucción del intestino por un meconio viscoso espeso y constituye
la primera manifestación de fibrosis quística con ausencia de tripsina
pancreática. El meconio contiene albúmina inalterada que puede ser
reconocida en una suspención de meconio por su reacción positiva con
Albustix. Puede haberse producido la ruptura del intestino in útero,
resultando una peritonitis meconial. Pueden verse áreas de calcificación en
radiografías abdominales.
La enfermedad de
Hirschsprung
se debe a la ausencia de células ganglionares del plexo de Auerbach en un
segmento intestinal en que no hay peristaltismo, causando obstrucción.
Hay retraso en el paso de meconio, pero después de pasar “tapón de meconio”
puede haber movimientos intestinales durante un período de días, semanas o
meses antes de que se repita la obstrucción. El diagnóstico se hace por
demostración de la zona agangliónica mediante biopsia, y el tratamiento es
quirúrgico. Una situación similar puede ser causada por un tapón de meconio
que no vaya asociado a enfermedad de Hirschsprung. A menudo se consigue que
se evacue el tapón y cese la obstrucción introduciendo un dedo por vía
rectal.
Para una información más detallada sobre otras causas más raras de
obstrucción intestinal en el recién nacido, remitimos al lector a los textos
de cirugía neonatal.
Los vómitos tardíos en el período neonatal pueden obedecer a hernia del
hiato o a estenosis pilórica.
Ombligo.
El
cordón umbilical normalmente contiene dos arterias y una vena.
Una arteria umbilical única suele ir asociada con una mayor incidencia de
otras anormalidades congénitas.
La
persistencia de la alantoides es causa de la emisión de orina por un uraco
persistente que se abre en el muñón umbilical o de la formación de un quiste
o seno uraquial. Esto debe ser distinguido de la persistencia similar del
conducto onfalomesentérico desde el que puede se evacuada materia fecal al
ombligo.
El
exónfalos con protrusión del intestino en un saco de peritoneo y amnios es
consecuencia del fallo del cierre de la pared abdominal anterior. La
cobertura del saco puede romperse durante el parto con exposición del
intestino, siendo necesaria la intervención reparadora precoz. Entretanto el
intestino debe ser recubierto con apósitos húmedos estériles. Actualmente se
recomienda el tratamiento conservador del saco intacto (con aplicaciones
locales de mercurocromo al 1 %) cuando no hay evidencia de ninguna otra
anormalidad en el intestino. La hernia en el cordón debe ser pinzado en un
punto distal al intestino presente para evitar la obstrucción intestinal.
Sistema urogenital.
Agenesia Renal.
El
fallo del feto in útero a emitir orina es causa de oligohidroamnios y da
lugar a un “niño acurrucado” con unas orejas grandes y blandas,
deformidades de los pies y facies características. Las membranas
placentarias muestran finos nódulos y u amnios nudoso. La causa más
corriente es el fallo del desarrollo de ambos riñones – agenesia renal -,
pero un cuadro similar también aparece en la obstrucción completa del flujo
urinario debido, por ejemplo, a estenosis uretral.
Uropatía
obstructiva.
Los niños con una uropatía obstructiva tienen la vejiga y riñones
agrandados. Hay un tejido renal funcional insuficiente para mantener la
vida, no hay emisión de orina y la muerte se presenta inmediatamente o poco
después del parto.
Riñones quísticos.
Las grandes masas renales al nacer pueden ser también debidas a enfermedad
multiquística, que suele ser unilateral, o a enfermedad poliquística, que es
bilateral. La supervivencia sólo es posible si hay suficiente tejido renal
funcional.
La extrofia
vesical
es más corriente en muchachos y va asociada a epispadias y a amplia
diastasis de los músculos rectos del abdomen y de la sínfisis pubiana.
Aunque antiestética, no pone en peligro inmediato la vida y es posible el
cierre quirúrgico pasados algunos años. Otras anormalidades del sistema
renal pueden manifestarse a cualquier edad por predisponer a infección del
tramo urinario.
La poliuria
puede ser debida a diabetes mellitus o a diabetes insípida nefrogénica.
Sexo Dudoso.
Los
problemas más urgentes que se presentan en el sistema genital al nacer están
relacionados con el diagnóstico del sexo. En todo niño en que existe duda
acerca de los genitales externos, hay que pedir inmediatamente el consejo de
un experto con objeto de poder decidir el sexo que hay que anunciar a los
padres.
Síndrome
adrenogenital.
Las niñas que padecen un síndrome adrenogenital puede haber sufrido
virilización in útero, La uretra puede pasar por el clítoris y parecer un
pene. Aunque los labios mayores están, fusionados y recuerdan un escroto, no
se palpan gónadas. Puede obtenerse una rápida ayuda con una tinción adecuada
de las células de la mucosa bucal. La presencia de un cuerpo cromatínico en
el núcleo indica que el recién nacido tiene dos cromosomas X y,
probablemente, es una hembra. La tinción fluorescente puede indicar la
presencia o ausencia de un cromosoma Y, pero es esencial el análisis del
cariotipo cromosómico. Algunos niños con síndrome adrenogenital tiene
también insuficiencia suprarrenal, por lo que el examen de los electrólitos
séricos es esencial y debe ser realizado precozmente. Si el potasio está
aumentado y el sodio y los cloruros disminuidos, existe un riesgo grave de
muerte precoz a menos que se den corticosteroides.
Intersexo.
Otras formas de intersexo requerirán una investigación detallada, que a
menudo incluye la laparotomía para examinar las gónadas. Estos niños con
frecuencia pueden no funcionar como varones o hembras y, puesto que el feto
es fundamentalmente hembra hasta que actúan sobre él las hormonas
masculinas, es razonable, cuando existe duda sobre el sexo de un recién
nacido, aceptar que es hembra. cuando no hay función sexual, es más cómodo
para el paciente y los padres que el niño sea considerado como hembra. El
individuo asexuado es de carácter más “femenino” y generalmente, más feliz
como hembra.
Las anormalidades menos severas de los genitales externos son más corrientes
y ocurren principalmente en niños varones.
El hipospadias
resulta del fallo del cierre del surco urogenital, dejando la abertura del
meato en la base del glande peneal o más proximalmente al pene o al escroto.
No es necesario ningún tratamiento en el período neonatal a menos que la
estenosis del meato impida un flujo urinario normal.
Epispadias.
Con menor frecuencia, la uretra puede abrirse en la cara dorsal del pene (epispadias).
El tratamiento es quirúrgico hacia el final de la lactancia.
Ausencia de
testículos.
La falta de descenso de uno o de ambos testículos al escroto no requiere
tratamiento en los primeros meses de la vida, pero es una indicación para
ulteriores reconocimientos. Si no se palpa ningún testículo, debe hacerse un
frotis bucal para estudiar el sexo cromatínico.
Torsión
testicular.
La presencia de una tumoración rojo-azulada dura en el escroto es sugestiva
de torsión testicular y constituye una indicación de operación inmediata.
Hidrocele.
Una tumefacción translúcida en el escroto alrededor del testículo es
indicativa de hidrocele no comunicante que desaparecerá espontáneamente. Una
tumefacción escrotal similar que se extiende hacia arriba y adelante del
anillo inguinal y que cambia de tamaño es sugerente de hidrocele comunicante
que a menudo va asociado a una hernia inguinal. Es necesario el tratamiento
quirúrgico.
Prepucio.
El prepucio en el recién nacido no es completamente retraíble y los intentos
de forzar la retracción pueden causar adherencias y fimosis. La única
indicación médica de la circuncisión es la obstrucción del flujo urinario
por un meato estenosado, lo cual raras veces sucede.
Las adherencias labiales en la niña a menudo pueden ser separadas por simple
tracción.
Himen imperforado. En las niñas ocurre un abombamiento del perineo cuando
hay una obstrucción por un himen imperforado con una colección normal de
líquido vaginal. La incisión del himen resuelve dicha situación.
Las anormalidades de los cromosomas sexuales son consideradas más adelante
en este capítulo.
Trastornos endocrinos.
Hipotiroidismo.
Los signos físicos de cretinismo atireótico (hipotiroidismo) raramente son
evidentes al nacer, pero pueden ser sospechados más tarde en el primer mes
de vida por los movimientos perezosos y dificultades alimentarias con
accesos de atragantamiento. La prolongación de la ictericia “fisiológica”
más allá del 10.º a 14.º días puede ser debida a hipotiroidismo y a menudo
es el primer signo sugeridor de tal posibilidad. El cuadro característico
del cretino raras veces es evidente antes del mes de edad. El diagnóstico
puede ser confirmado por la demostración de un nivel de yodo proteico bajo
y en es a base de un preparado tiroideo, como L-toroxina sódica,
comenzando por 0,02 mg diarios. En algunas familias con trastorno del
metabolismo tiroideo heredado, el niño puede presentar un bocio al
nacimiento con evidencia de hipotiroidismo. También pueden presentar un
bocio al nacer los hijos de madres tratadas con tiouracilo durante el
embarazo.
Hipertiroidismo.
Algunas madres con tirotoxicosis presente o pasada tienen hijos con
hipertiroidismo transitorio que aparece sonrojados e hiperactivos y que
pueden presentar insuficiencia cardíaca. Estos niños deben ser tratados
temporalmente con solución yodada de Lugol, a la dosis de 0,1 ml tres veces
al día. Puede ser necesario sedación y digoxina.
Insuficiencia
suprarrenal.
La frecuencia de hemorragia en las glándulas suprarrenales es difícil de
valorar, pero se ve en el examen post morten de niños que se han colapsado
súbitamente. En ocasiones puede palparse una tumoración en el flanco. La
diferencia de la hemorragia cerebral o pulmonar es difícil y una y otra
pueden ocurrir en niños con una lesión de nacimiento o un trastorno de la
coagulación.
La hiperplasia
suprarrenal
congénita es más evidente en las niñas, las cuales muestran signos de
virilización in útero. Lo mismo los varones que las hembras pueden
presentar vómitos con evidencia bioquímica de insuficiencia suprarrenal, con
potasio sérico elevado y sodio y cloruros descendidos. El tratamiento con
cloruro sódico por vía oral intravenosa y flurocortisona es salvador. Debe
procederse a recoger orina para dosificación de los 17-cetosteroides, 17-OH
esteroides y pregnanetriol. Niveles elevados confirman el diagnóstico y
hacen necesario el tratamiento con cortisona o prednisolona. Este
tratamiento es mejor regulado en un centro regional, pero el control del
trastorno electrolítico es urgente y no debe ser diferido.
El síndrome de
Cushing
raramente se observa en el período neonatal.
La diabetes
mellitus
verdadera es rara en el primer mes de la vida, pero debe tenerse presente
ante un niño con proliuria y pérdida de peso.
Una forma transitoria de diabetes mellitus con glucosuria e hiperglucemia se
presenta en el período neonatal. Transcurrido un plazo en el que puede ser
necesario el tratamiento con insulina, el niño parece recobrarse
espontáneamente.
Sistema esquelético.
Acondroplasia.
El
niño con una acondroplasia clásica apenas presenta problema diagnóstico al
nacimiento, y puede ser reconocido con examen radiologico in útero. Las
extremidades son relativamente cortas, sobre todo en sus segmentos
proximales. El tamaño de la cabeza es algo más grande que el normal, y au
que la hidrocefalia es autolimitada en la mayoría de los niños con
acondroplasia, en otros es progresiva y requiere tratamiento. El puente
nasal está aplanado, la frente es prominente y la mandíbula puede hacer
protrusión. La lordosis lumbar hace las nalgas y el abdomen prominentes. La
mentalidad no está afectada, aunque los padres a menudo piden seguridades
sobre este punto. Muchos casos se originan por mutación esporádica, pero
existe también una forma de herencia dominante. No existe ningún tratamiento
de la anormalidad esquelética en el niño pequeño.
Discondroplasis.
Existen varias formas de crecimiento anormal del cartílago, de las que
resultan otras formas de discondroplasias, algunas de las cuales, como la
enfermedad de Conradi, son reconocibles al nacimiento. Otras, como la
enfermedad de Morquio y las diversas formas de gargolismo, no se hacen
evidentes hasta el final de la primera infancia o más tarde aún. Otras
pueden presentarse al nacimiento con dificultad respiratoria debida al
síndrome del tórax pequeño.
La osteogénesis
imperfecta
es causa de una extrema fragilidad ósea. En su forma grave afecta al feto in
útero, donde ocurren fracturas, el niño nace con las extremidades deformadas
y acortadas y la radiología muestra fracturas múltiples. Muchos nacen
muertos. Los menos afectados pueden sobrevivir, pero presentan fracturas
frecuentes. El único tratamiento es la protección y cuidados suaves.
La disostosis
cleidocraneal
se hereda con carácter dominante y causa anormalidades en las clavículas y
cráneo. Las suturas craneales están muy abiertas y faltan partes de las
clavículas. No existe tratamiento ni es necesario, pues no causa
incapacidad. La importancia de este proceso se basa en el diagnóstico
diferencial con otros procesos. Generalmente, esto resulta evidente cuando
se conoce la historia familiar.
Luxación de la
cadera.
La
luxación de la articulación de la cadera con subluxación parcial o completa,
por una adecuada comprobación, puede ser descubierta al nacimiento con
relativa frecuencia. La subluxación o luxación es más corriente en las
hembras y en partos de nalgas. Algunos niños cuyas caderas se luxan más
tarde al comenzar a sostener peso pueden no mostrar evidencia de subluxación
al nacer, y en éstos la anormalidad reside más en la estructura del
acetábulo que en la articulación. La luxación de la cadera puede
restablecerse si se diagnóstica precozmente y se trata manteniéndola en
posición de abducción. En los primeros días de la vida, esto se puede hacer
más fácilmente manteniendo al niño en decúbito prono con una sábana
enrollada que mantenga las piernas ampliamente separadas y mantenidas en
esta posición con otra sábana sujeta fuertemente con alfileres. Pasados los
primeros cuatro o cinco días, en lugar de esto se emplea una férula más
rígida, como la que se muestra en la figura. Es esencial el control ulterior
regular de los niños con luxación de la cadera, y en la mayor parte de los
centros se lleva a cabo en el servicio de Ortopedia. Dado que existe un
mayor riesgo en los hermanos de los niños afectados, hay que estar más
alerta en el examen inicial y controles ulteriores de los niños en cuya
familia existe el antecedente de luxación de la cadera.
La luxación de
la cadera
al nacimiento, que puede ser unilateral o bilateral, es rara en ausencia de
otras malformaciones mayores, como espina bífida. Son esenciales el
establecimiento cuidadoso y el control a largo plazo.
Pies zambos
La
presión de la pared uterina con frecuencia produce anormalidades posturales
de los pies al nacimiento que pueden ser corregidos con movimientos pasivos.
En el pie zambo verdadero, que no puede ser corregido con movimientos
pasivos, la anormalidad puede ser en equinovaro, con el pie apuntando hacia
abajo y adentro, calcáneo, con el pie apuntando hacia arriba y afuera, o
metatarso varo, en que el antepié sólo está angulado hacia adentro. Pueden
estar afectados uno o ambos pies.
Los pies zambos
posturales
son tratados con manipulación frecuente y estimulación del
movimiento activo de los músculos contraídos.
El pie zambo fijo
requiere tratamiento ortopédico con entablillamiento
progresivo.
Escoliosis.
Las anormalidades de los cuerpos vertebrales, como la hemivértebra, producen
escoliosis.
Piel.
Las anormalidades de la piel son fácilmente observables, por los padres y
son causa frecuente de inquietud.
Nevus.
Las anomalías menores como las manchas de nacimiento más pequeñas
(mongólica), manchas azules y urticaria neonatorum ya han sido consideradas
en el capítulo de recién nacido normal. Nevus mayores son comúnmente del
tipo vino de Oporto o pigmentados. No requieren tratamiento en el período
neonatal.
La epidermólisis
bullosa
es un raro estado heredado en que la presión sobre la piel produce ampollas
que se rompen (signo de Mikolski), dejando zonas ulceradas, rojas, que se
infectan fácilmente. Las mucosas se afectan de modo similar en algunos
niños, dificultando mucho la alimentación. El tratamiento es paliativo, con
manipulación suave y prevención de la infección. El pronóstico es malo en
casos graves.
La piel de
colodión
ya es evidente al nacimiento. La piel presenta un aspecto barnizado y se
agrieta fácilmente. Conforme la piel anormal se descama es sustituida por
piel normal o bien por piel que muestra signos de ictiosis.
La ictiosis,
en el que la piel es semejante al papel, seca y escamosa, puede también
ocurrir independientemente.
Los defectos del
cuero cabelludo.
Los defectos de la piel, particularmente en el cuero cabelludo, ya pueden
ser encontrados al nacimiento. Éstos curan en pocas semanas dejando una
cicatriz fibrosa.
Anormalidades cromosómicas.
Frotis Bucales.
Desde 1959, ha sido posible examinar células con vista a estudiar su
contenido en cromatina sexual. La presencia de una partícula cromatínica,
hecha visible en al núcleo por tinción adecuada, indica un cromosoma X
“remanente”. El número de cromosomas X en una célula es superior en uno al
del número de cuerpos cromatínicos. Las mujeres normales tienen un cuerpo
cromatínico y los varones, ninguno. Se dice que una hembra es
cromatinpositiva y un varón cromatinegativo. La relativa simplicidad y
economía del examen de las células bucales para el estudio de la cromatina
sexual ha facilitado el control en gran escala de poblaciones de recién
nacidos y ha quedado bien establecida la frecuencia de anormalidades del
cromosoma X.
Cromosoma Y. En 1971 también ha sido posible reconocer el cromosoma Y en
frotis bucales usando una tinción fluorescente. La incidencia de
anormalidades del cromosoma Y había sido establecida hasta entonces por
controles del cariotipo cromosómico de poblaciones de varones recién
nacidos.
Análisis del Cariotipo Cromosómico.
El
análisis del cariotipo cromosómico se efectúa actualmente con muestras de
sangre capilar. Los progresos en la técnica de tinción permiten actualmente
el “apareamiento” de cromosomas individuales. Esto aumenta la facilidad con
que pueden ser reconocidos cromosomas individuales. El control de las
poblaciones de recién nacidos por medio de esta técnica es costoso y por el
presente el análisis del cariotipo cromosómico rutinario de todos los recién
nacidos sólo está justificado con fines investigadores. Inicialmente, estos
controles fueron limitados a niños con anormalidades congénitas y pronto se
vio que la gran mayoría de niños anormales no tenían una anormalidad
cromosómica reconocible.
La
mayoría de los niños con una anormalidad cromosómica son aparentemente
normales al nacimiento, pero los niños con la constitución XO pueden ser
diagnosticados clínicamente. La presencia de un autosoma de lugar a
anormalidad física. La preselección de poblaciones de lactantes también pone
de manifiesto a niños aparentemente normales en que el tipo cromosómico es
refundido sin ganancia o pérdida de material cromosómico (translocaciones
equilibradas). Algunos niños muestran un mosaicismo con una mezcla de
células, unas normales y otras anormales.
Anormalidades
Cromosómicas Sexuales.
Síndrome de
Turner.
Los niños con un solo cromosoma X y ningún cromosoma Y tienen
45 cromosomas, genitales externos femeninos, pero, a causa de la disgenesia
gonadal, no desarrollan sexualidad. Al nacimiento hay edema de las
extremidades, uñas anormales, pliegues cutáneos cervicales laxos y pezones
muy separados. La prueba de las células bucales muestra que son
cromatinnegativas. Una anormalidad asociada puede ser la coartación de la
aorta. La incidencia de fetos 45 X que son abortados es mucho mayor que la
incidencia de hembras 45 X al nacimiento, y esta condición ocurre con mucha
frecuencia de lo que aparentaría por el número de casos diagnosticados al
nacimiento.
Síndrome de Klinefelter. Otras anormalidades cromosómicas sexuales, varones
XXY (síndrome de Klinefelter) y por el examen rutinario de las células
bucales e investigación del cariotipo cromosómico.
Si
bien los varones XYY pueden hoy día ser reconocidos por modificaciones de la
técnica de las células bucales, hasta fecha reciente sólo han sido
diagnosticados por el examen rutinario del cariotipo cromosómico. No es
evidente ninguna anormalidad física al nacimiento.
Bibliografía:
Craig´s. Care of The Newly Born Infant. A.
J. Keay and D. M. Morgan. Livinstone Edinburgh. London and New York.
111:144. 1984
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