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Es motivo de consulta de relativa frecuencia por parte de la madre, que su niño
menor de 2 años, se despierte de noche en forma brusca y expresando llanto.
Muchas son las causas médicas que pueden originar el proceso, si esto es
esporádico, no reviste mayor importancia, pero si es reiterado que el niño sufra
de terrores nocturnos, puede haber implicación emocional en el infante, a la luz
de este síntoma los padres deben estar conscientes que pueden tener origen
psicológico o neurológico.
Si el niño duerme en la misma habitación con sus padres después del séptimo mes, es bueno saber que aunque tenga cama o cuna aparte de sus padres, el niño al estar dormido, no quiere decir que sus oídos no estén funcionando, todos los ruidos emitidos por las personas dentro de la habitación son captados y pasados al cerebro, la voz de las personas, ruidos de la televisión, desplazamiento de muebles o cosas, relaciones sexuales, son estímulos que pueden irritar el sistema nervioso, es por esto aconsejable que todo niño mayor de 7 meses, si hay capacidad física en la casa, duerma en otra habitación, independientemente de la de sus padres; en esta forma estará su cerebro más sedado para su sueño más profundo.
Los sedante prescritos no tienen ninguna validez sí no se estructura el tiempo y las caricias que el infante requiere, otras veces la irritabilidad nocturna es la expresión de celo por el advenimiento de un hermano que lo ha desplazado en el cuarto donde dormía con sus padres; de aquí la ventaja de sacarlo de la habitación tempranamente, muchos niños son muy sensibles a la algarabía de las fiestas infantiles, sufriendo esa noche de pesadillas o terrores, otras veces son las bebidas de las fiestas que producen estímulo de la corteza cerebral; es sabido que algunos refrescos comerciales contienen cafeína que es un estimulante nervioso, pero ante un niño que sufre de intranquilidad nocturna, con sueño liviano reiterado, también hay que pensar que pueden haber causas neurológicas, o sea, enfermedades que no tienen que ver con la parte emocional y que el médico tiene que descartar mediante exámenes como el electroencefalograma, que nos puede dar información de la actividad cerebral durante la vigilia y el sueño.
Colaboración del Dr. Gustavo Arcay Mendoza Pediatra Puericultor. Universidad de Carabobo. Venezuela
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