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Ante todo, Como determinar el grupo sanguíneo? (click sobre este link, si ya lo sabes sigue adelante) Recordemos entonces, que el factor Rh no tiene anticuerpo anti-rh natural, como sucede en el caso de los anticuerpos naturales anti-a y anti-b presentes en un individuo de grupo O, con sus diversas combinaciones posibles como son los casos de presencia de anti-A en caso de que el grupo sanguíneo sea B ó presencia de anti-B en el caso de que el grupo sanguíneo sea A. Entonces la pregunta que nos hacemos es... ¿de donde proviene o como se produce este anticuerpo anti-Rh en una mujer embarazada y en cuyo caso, si está presente, se menciona su positividad como "sensibilización materna al Rh"?. Veamos... Pese a que ya Levine y cols. en 1941, postularon la
transferencia de eritrocitos fetales a través de la placenta, como mecanismo de
la sensibilización materna al factor Rh, no fúe hasta 13 años más tarde que se
obtuvieron pruebas irrefutables de tal transferencia, hasta entonces hipotética.
Chown en 1954, utilizando la técnica de aglutinación diferencial, para demostrar
la presencia de pequeñas cantidades de eritrocitos fetales en el torrente
circulatorio materno, publicó el primer caso bien documentado de anemia neonatal
debida a transfusión feto-materna. Tanto en este caso como en otro similar
publicado por Gunson en 1957, aparecieron anticuerpos anti-Rh, poco después, en
la circulación materna. Sin embargo, las hemorragias tan voluminosas son muy
poco frecuentes, y era a todas luces
Así, pues, uno de los factores más importantes para la aparición y ulterior evolución de la sensibilización materna al antígeno Rh, es el volumen de eritrocitos fetales que llegan al circulación materna, en ocasión del estímulo primario que desencadenaría todo el proceso inmunitario. Este mayor o menor de volumen de transfusión feto-materna, está influenciado en gran parte por diversos factores obstétricos, y, por ello, es de sumo interés dedicar todas las atenciones posibles, para evitar que eso factores obstétricos aumenten el paso de eritrocitos fetales a la madre. Factores obstétricos. Los trabajos publicados sobre estudios destinados a averiguar la influencia de distintas técnicas obstétrica, sobre la transferencia de eritrocitos del feto a la madre, llegan a resultados mas bien dispares, que, probablemente, se deben a pequeñas diferencias en las técnicas obstétricas y. así mismo, en los métodos utilizados para comprobar y medir la transferencia de células fetales al torrente circulatorio materno. Así por ejemplo, Zipursky y cols. (a963) observaron un aumento de tal transferencia con ocasión de las cesáreas, en tanto que Cohen y cols. (1964) no pudieron comprobar tal extremo. Queenan y cols. (1962, 1964) observan aumento del volumen de eritrocitos que atraviesan la placenta en todos aquellos casos en que se ha recurrido, en el parto, a anestesia general, a extracción con fórceps, a administración de oxitócicos y a extracción manual de la placenta. Zipursky y cols. (1963) también afirmaron que la extracción manual de la placenta aumenta el paso de eritrocitos fetales fetales a la madre, en tanto que Clark y Jacobs llegan a la conclusión opuesta. Actualmente se utiliza, cada
vez con mayor frecuencia, la técnica de la amniocentesis, para seguir el proceso
de sensibilización en las incompatibilidades Rh, y es lógico que, en más de una
ocasión, esta técnica produzca lesiones placentarias, capaces de incrementar el
volumen de células fetales que pasan a la circulación materna. en 13 mujeres
estudiadas por Zipursky y cols. (1963), hubo 4 casos en los que no se pudo
efectuar la amniocentesis a causa de la penetración de la aguja de la placenta,
con la consiguiente aspiración de sangre fetal. Naturalmente, en todos estos
casos se produjo la consiguiente hemorragia transplacentaria, estimándose
que las perdidas de sangre fatal por esta causa variaron entre 10 a Producción materna de anticuerpos anti-Rh. Dado que los antígenos Rh del feto están perfectamente desarrollados ya hacia la sexta semana de la gestación (Chown, 1955) la penetración de tales eritrocitos en el torrente circulatorio materno, con el consiguiente estímulo antigénico, puede producirse, potencialmente, todo a lo largo de la gestación. Sin embargo, no todas las receptoras Rh-negativas responden igualmente, en el sentido de la producción de anticuerpos, al sufrir la invasión de los eritrocitos Rh-positivos; de hecho parece que aproximadamente el 10% de tales transfusiones no ocasionan nunca la producción de anticuerpos (Allen y Diamond, 1957). No se conoce hasta que punto contribuye esta incapacidad materna para fabricar anticuerpos a la incidencia, relativamente baja de la sensibilización Rh. Otros factores capaces de limitar esa incidencia de la sensibilización materna son la heterocigosidad Rh del padre, la existencia de una simultánea incompatibilidad ABO, y, así mismo, la ausencia de factores obstétricos, capaces de lesionar la barrera placentaria. Los anticuerpos anti-Rh de tipo
salino, son globulinas gamma 19 S (μ-M),
no atraviesan la placenta y, por tanto, no constituyen ningún peligro para
el feto. Por el contrario, los anticuerpos anti-Rh de tipo incompleto, están
constituidos predominantemente por moléculas de tipo 7S
(μ-G), que son
capaces de atravesar la placenta y lesionar, por tanto, a los eritrocitos
fetales. Transferencia de anticuerpos, a través de la placenta, al feto. El factor más
importante a este respecto es el tamaño y la configuración de la molécula del
anticuerpo. Para los anticuerpos dirigidos frente al antígeno Rh, únicamente son
capaces de atravesar la placenta los de tipo incompleto (anticuerpos albuminosos
o anticuerpos que dan la reacción de Coombs indirecta). En cambio, en la
incompatibilidad ABO, en la que generalmente la madre es del grupo 0 y el niño
del grupo A o B, únicamente atraviezan la placenta, los anticuerpos anti-A y
anti-B "inmunes" ( 7S), en tanto que los, anticuerpos anti-A y anti-B naturales
(19 S) no pueden atravesar esa barrera (ABELSoN y PIAWSON, 1961). Otros
anticuerpos incompletos, capaces también de atravesar la placenta, son los de
los sistemas Kell, Duffy y Kidd. Una excepción a esta regla que, como acabamos
de ver, se cumple casi siempre, la constituye la observación en un recién nacido
de aglutininas frías, de tipo 19 S, tanto normales como inmunes, en la sangre
del cordón. En el caso a que nos estamos refiriendo, el niño sufrió una
enfermedad hemolítica de grado medio (ESKIN y FRUMIN, 1963). Aunque se han descrito diversas anomalías en los eritrocitos fetales sensibilizados, no conocemos aún cuál es el mecanismo exacto que conduce a su destrucción. Citaremos entre esas anomalías: 1. Aparición de
esferocitos (únicamente en la incompatibilidad ABO). La ausencia de
hemoglobina libre en el suero de los niños afectos de la enfermedad hemolítica,
sugiere, o casi demuestra, que la hemólisis se produce en territorio
extravascular (ALLEN y DIAMOND, 195.7). Lo más probable es que la destrucción se
produzca, en su totalidad, o cuando menos en su mayor parte, a nivel de bazo,
tal como sugiere el trabajo de JANDL Y COIS. (1957). En este estudio se
inyectaron eritrocitos, sensibilizados in vitro, con anticuerpos anti-Rh
incompletos y marcados con cromo-51, y se vio que la radiactividad se localizaba
fundamentalmente a nivel del bazo.
Prevención: uso del RhoGAM
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