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El recién nacido normal a termino se adapta generalmente bien a la alimentación enteral dada con lactancia materna en las primeras horas de vida. El recién nacido de bajo peso (desnutridos fetales y en especial los prematuros verdaderos), debido a su inmadurez para la succión y para las funciones de absorción, enzimáticas, hormonales y excretorias, pueden encontrar problemas con los métodos y sustancias alimentarias corrientes. Inicialmente y en vista de que el recién nacido prematuro  no puede satisfacer las demandas de líquidos, electrolitos, calóricas y vitamínicas por la vía enteral en los primeros días de vida, se hace necesario establecer un aporte hídrico parenteral. Para esto:

1.- En las primeras 24 horas de vida usar una solución glucosada al 5 o 10%, dependiendo si el niño pesó menos o mas de 1450 gr. al nacer respectivamente; no usamos soluciones con electrolitos en éste periodo de tiempo. La dosis de la solución a usar oscila entre 65 a 80 cc x kg./día, siendo mas alta la necesidad hídrica en el recién nacido de peso diminuto (< de 1250 gr.).

2.- Después de las 24 horas de vida se debe iniciar el aporte electrolítico en la solución parenteral. La necesidad de sodio en el recién nacido prematuro es de 3 a 4 meq x kg./día (a termino es de 2 a 3 meq x kg./día), el potasio se usa a 2 meq x kg./día y el cloro a 2 meq x kg./día.

Si desea puede revisar el resumen de los fluidoterapicos del Laboratorio Behrens

3.- De acuerdo a la evolución del bebé se puede iniciar la vía oral para la alimentación generalmente después de las 48 horas de vida, estableciendo como esquema normativo, en forma intermitente por sonda nasogástrica disminuyendo la dosis  de la infusión intravenosa a medida que se aumenta la cantidad de alimentación por vía oral. En nuestro servicio mantenemos el criterio de iniciar  la alimentación enteral con lactancia materna.

4.- Después de 4 a 5 días y cuando se tenga buena tolerancia oral a la alimentación se deben iniciar los suplementos vitamínicos en las cantidades recomendadas; recordar que a pesar de que la lactancia materna es el alimento esencial en el recién nacido y el lactante, el bebé prematuro para obtener de ella las necesidades vitamínicas diarias debe consumir entre 800 a 1000 cc por día de leche.

5.- En caso contrario se llegado el tercer día (72 horas) de vida y no hay posibilidad de iniciar la vía oral para aporte de nutrientes y calorías, se hace necesario el uso de proteínas por vía intravenosa a la dosis de 1.5 a 3 gramos x kg./día. Normalmente se pueden conseguir las calorías de mantenimiento,   con las soluciones de glucosa y proteínas, no obstante para que tenga lugar el crecimiento (tomado en cuenta desde el séptimo día de vida) es necesario administrar calorías adicionales, generalmente en forma de alimentaciones enterales por sonda o bien por medio de aportes grasos intravenosos con la solución de Intralipidos.

ALIMENTACIÓN PARENTERAL

El suministro de nutrición (líquidos, calorías, minerales y vitaminas, en forma suficiente para satisfacer los requerimientos metabólicos y el crecimiento), por vía intravenosa se denomina Alimentación Parenteral. Y de acuerdo a la vía de administración se clasifica en:

Alimentación parenteral central: el catéter requiere de colocación quirúrgica (flebotomía) empleada raramente en los servicios de neonatología y se reserva para niños con patologías de origen quirúrgico en donde se hace necesario nutrientes por vía intravenosa por largos periodos de tiempo e igualmente cuando se usen soluciones muy hipertónicas  de glucosa y proteínas, para satisfacer con éstos (sin grasas) calorías adicionales para el crecimiento. Complicaciones de la misma: infecciosas y mecánicas.

Alimentación parenteral periférica: con la disponibilidad actual del preparado intravenoso  de grasas (Intralipidos), se pueden administrar las calorías necesarias para el crecimiento a través de vías intravenosas periféricas sin utilizar soluciones hipertónicas de glucosa. Usada con hidratos de carbono, proteínas y grasas cuando los requerimientos energéticos no puedan  abastecerse por vía oral, dándole inicio después de las 72 horas de vida (glucosa y proteínas)

Anomalías metabólicas asociadas con el uso de la alimentación parenteral:

1.- La dextrosa (glucosa) es la fuente habitual  de hidratos de carbono. Las soluciones a usar deben tener una concentración que oscile entre los 8 a 12 gramos %. Su administración va relacionada al control de la glicemia. Cifras de hiperglicemia  o hipoglicemia, supone ajuste en relación al consumo metabólico  de glucosa en el recién nacido expresado en mg x kg. x minuto.

2.- Con respecto a las proteínas se han asociado: hiperamoniemias, hiperaminoacidémias, acidosis y aumento del BUN (nitrógeno uréico). Igualmente aumento de transaminasas y cifras de bilirrubina directa las cuales vuelven a escala normal varios días después  de suspender la alimentación parenteral y cuya elevación no  supone contraindicación en el uso de la misma.

3.- Grasas: se pueden presentar reacciones agudas como dificultad respiratoria, fiebre, cianosis, exantema generalizado, vómitos e irritaciones locales de piel, debiendo suspenderse la administración si aparece alguna de estas complicaciones. Igualmente se mencionan cifras de hiperlipidémias  como aumento de los ácidos grasos plasmáticos no esterificados, aumento de los triglicéridos y el colesterol; también su administración se ha asociado con la disminución de la adhesividad plaquetaria  y anomalías hepáticas (deposición de pigmento en el hepatocito y en las células del SRE).

Procedimiento de alimentación parenteral periférica:

Carbohidratos.

La glucosa y los aminoácidos pueden infundirse mezclados en la misma botella usando preferiblemente un filtro Milipore en línea en su extremo distal. Las soluciones glucosadas comúnmente empleadas son las que tiene concentraciones el 10% o el 30%, siendo generalmente necesario, en vista de los requerimientos de glucosa diarios ( 8 a 12 gr x kg/día ), hacer uso de ambas soluciones. La intolerancia a los carbohidratos se manifiesta por hiperglicemia, lo que puede traer como consecuencia el síndrome hiperosmolar con deshidratación intracelular lo que puede manifestarse como hemorragias a nivel cerebral, pulmonar, renal, etc., pudiendo llevar al bebe incluso a la muerte. Tener muy presente esta complicación en especial en el recién nacido de bajo peso, por lo que los niveles de glucosa en sangre y orina deben ser chequeados regularmente.

 

La glucosa IV tiene una densidad energética de 3.4 kcal/g.

Resulta útil hacer referencia a las infusiones de glucosa  en terminos de miligramos por kilogramo por minuto (mg/kg/min), que expresa la carga total de glucosa y tiene en cuenta la tasa de infusión, la concentración de glucosa y el peso del paciente.

Los neonatos a termino suelen tolerar infusiones iniciales de 7 a 8 mg/kg/min y estas tasas rápidamente pueden incrementarse hasta 11 a 14 mg/kg/min sin que se produzca una intolerancia a la glucosa.

La tolerancia de la glucosa guarda relación con la edad gestacional. en los neonatos prematuros se aprecia una disminución de la utilización periférica de la glucosa y debido a la insensibilidad hepática a la insulina, pueden presentar una producción persistente hepática de glucosa en el contexto de una hiperglicemia. Los preterminos desnutridos fetales con alimentación o nutrición parenteral suelen tolerar una tasa de infusión inicial de 6 a 8 mg/kg/min y un aumento gradual de 11 a 14 mg/kg/min. A este nivel la hiperglicemia se hace prevalente. Los preterminos con muy bajo peso al nacer pueden desarrollar una hiperglicemia significativa y persistente si las tasas de infusión  superan los 6 a  7 mg/kg/min, lo que equivale a glucosa al 10% infundida aproximadamente a 100 ml/kg/día.   

Proteínas.

Las soluciones proteicas empleadas en el servicio son el Aminosyn–PF al 8.5% y el  Nutramint del laboratorio Behrens y una nueva existente en le mercado  llamada TrophAmine  McGraw al 6 y 10%, el cual contiene  aminoácidos dicarboxílicos (ácido glutámico y ácido aspártico), taurina y N-acetyl-L-tirosina (Nat, una forma soluble de tirosina) además de los aminoácidos cristalinos que generalmente contienen las formulaciones de aminoácidos parenterales convencionales y por lo tanto suministran las fuentes de nitrógeno de la nutrición parenteral.. La formulación de TrophAmine se basa en la premisa de que las concentraciones plasmáticas de aminoácidos en lactantes alimentados con leche materna tienen gran relevancia biológica. Estas concentraciones representan un patrón óptimo para soportar la síntesis de proteínas.

La soluciones cristalinas de aminoácidos suministran nitrógeno en la nutrición parenteral.

Dosis:

a. neonatos con peso inferior o igual a 1000 gr:

    Se inicia con 0.5 a 1.0 gramos/Kg/día.

    Incrementando 0.25 a 0.50 gramos/Kg/día hasta llegar a 2.5 a 3.0 gramos/Kg/día.

b. neonatos con peso superior a 1000 gr:

    Se inicia con 1 gramo/Kg/día

    Incrementando 1 gramo/Kg/día hasta 2.5 a 3 gramos/Kg/día.

Beneficios de las soluciones pediátricas de aminoácidos:

1.- Producen  un patrón de aminoácidos plasmáticos que se aproxima al del plasma posprandial de los recién nacidos sanos alimentados al pecho.

2.- Estimulan el aumento de la función y proporcionan un balance de nitrógeno positivo.

3.- Minimizan las anomalías de la función hepática observadas con el soporte de la NP a largo plazo.

4.- Aumentan la solubilidad del calcio y del fósforo debido a un pH inferior.

Lípidos.

 El otro componente nutricional son las grasas y las utilizadas en el mercado norteamericano son los Intralípid (Cutter Medical)  y el Soyacal (Alpha Therapeutic), basadas en aceite de soya y el Lipofundin (Behrens Laboratories) basada en aceite de girasol. Se dispone en nuestro hospital del Intralípid que viene en frasco de 500 cc lo que es un inconveniente para usarlo en neonatología, por lo caro del producto y la imposibilidad de usarlo en días posteriores  por fácil fuente de contaminación bacteriana y descomposición al tener contacto con el nitrógeno atmosférico; es una emulsión grasa que contiene 10% de aceite de soya, estabilizado por la adición de fosfolípidos de huevo 1.2%, convirtiéndose en una solución isotónica con el agregado de 2.5% de glicerol. La densidad calórica es de 1.1 cal/ml. Su isotonicidad (300 mOsm/litro) permite su uso por una vena periférica. El intralipid se conecta al equipo de infusión con un conector en Y o en T, mas allá del filtro y tan próximo a la vena para evitar el quebrantamiento de la emulsión lipídica, pudiendo administrarse también por otra vena periférica aparte, controlando el goteo de ambas soluciones o controlando la administración en cc x hora cuando se use con bomba de infusión (ideal). Se debe cambiar cada 24 horas el equipo completo  incluyendo la solución utilizada y la aguja intravenosa cada 48 horas.

Aunque en la actualidad se acepta el uso de emulsiones intravenosas de lípidos como un componente importante de la NPT para el niño con PBN, aún existen controversias sobre la dosis, momento de la primera administración y efecto sobre la función pulmonar.

Las emulsiones intravenosas lipídicas tienen ventajas por su densidad calórica elevada y osmolalidad baja; además, reducen la necesidad de un ingreso alto de glucosa y evitan deficiencias de ácidos grasos esenciales.

La deficiencia de ácidos grasos esenciales es una complicación conocida en recién nacidos con NPT sin grasas. Los signos bioquímicos de deficiencia de ácidos grasos esenciales son obvios en el transcurso de una semana de administrar NPT sin grasas y los recién nacidos más pequeños manifiestan estas alteraciones bioquímicas tan temprano como el segundo o tercer día. Los cambios bioquímicos de la deficiencia del ácido graso esencial omega 6, que resultan de cantidades inadecuadas de ácido linoleico, se demuestran con mayor rapidez después de iniciar AAC (soluciones de aminoacidos cristalinos), tal vez por la transición de un estado catabólico a uno más anabólico, que requiere mayores cantidades de ácido linoleico para la síntesis de los tejidos. Esto puede corregirse con rapidez y prevenirse con el uso de emulsiones intravenosas de lípidos.

No se sabe con certeza si el ácido linolénico alfa, un ácido graso omega 3, es esencial para neonatos. En mamíferos, los ácidos grasos omega 3 se encuentran sobre todo en forma de ácido docosahexaenoico, 22:6 omega 3, que es un componente importante de los fosfolípidos cerebrales y la retina y puede ser esencial para el ojo y cerebro en desarrollo del recién nacido. La administración de emulsiones de lípidos bajas en ácido linolénico y altas en linoleico con una base de aceite de cártamo suele acompañarse de signos bioquímicos y clínicos de deficiencia de ácido graso omega 3 en seres humanos, incluidos signos de deterioro neurológico. Por consiguiente, para prevenir deficiencias de ácidos grasos esenciales es óptimo seleccionar una emulsión de lípidos que incluya ambos (ver cuadro); el 2 a 5% de las CNP debe proporcionarse con ácido linoleico y el ácido linolénico suministrarse en cantidades de 0.1 a 0.15 g/kg/día o alrededor del 0.54% de las calorías.
La depuración de emulsiones lipídicas depende de la hidrólisis de las partículas parecidas a quilomicrones por la lipasa de lipoproteínas en la superficie endotelial de las paredes capilares de músculo y tejido adiposo. Los ácidos grasos libres (AGL) se utilizan como combustible en hígado, corazón y músculo esquelético o se convierten en el hígado en lipoproteínas de muy baja densidad. Algunos informes señalan una disminución de la tolerancia a emulsiones de lípidos intravenosos en niños pequeños para la edad de la gestación y recién nacidos menores de 32 semanas de embarazo. Brans y colaboradores, señalaron que la tolerancia de los sujetos con PMBN mejora si se incrementa con lentitud la dosis de lípidos durante varios días con un ritmo de venoclisis menor de 0.12 g de lípido/kg/h. Por lo regular, esto se logra con el suministro de lípidos durante 24 horas. No se requiere una "ventana" sin lípidos, durante la cual no se admi
nistran estos nutrientes para depurar lípidos de la sangre. Puede ser difícil lograr una administración continua de lípidos durante 24 horas si también es necesario suministrar medicamentos intravenosos que no son compatibles con ellos (p. ej., fenitoína).
Las emulsiones de lípidos se instituyen en soluciones al 10 o 20% que suministran 10 a 20 g de triglicéridos/dl, respectivamente. Ambos contienen la misma cantidad del emulsificador fosfolípido de yema de huevo (alrededor de 1.2 g/dl) y glicerol (cerca de 2.25 g/dl). Sin embargo, cada uno de ellos contiene más fosfolípido del necesario para emulsificar el triglicérido; el exceso se transforma en partículas pobres en triglicéridos con bicapas de fosfolípido y se conocen como liposomas. Para cualquier dosis determinada de triglicéridos es necesario administrar el doble del volumen de emulsión al 10% comparada con la del 20%; en consecuencia, para una cantidad fija de triglicéridos, la emulsión al 10% suministra cuando menos el doble y tal vez hasta cuatro veces a cantidad de liposomas que la emulsión al 20%. Se ha demostrado que en el prematuro la emulsión al 10% se acompaña de concentraciones más elevadas de triglicéridos en plasma y acumulación de colesterol y fosfolípidos en sangre, tal vez como resultado del contenido más alto de fosfolípidos. Los recién nacidos con PBN, a los que se administran 2 g/kg/día de emulsión de lípidos al 10%, tienen valores plasmáticos significativamente más altos de triglicéridos, colesterol y fosfolípidos que los recién nacidos que reciben 4 g de lípidos/kg/ a con emulsión al 20%. Se piensa que los liposomas del exceso de fosfolípidos en la emulsión al 10% compiten con las partículas ricas en triglicéridos para unirse a sitios de lipasa, lo que tiene como resultado una hidrólisis lenta de triglicéridos. Por consiguiente, en niños con PBN y PMBN se recomienda instituir emulsiones de lípidos al 20%. En fecha más reciente se dispone de emulsiones de lípidos al 10% con la mitad del emulsificador de fosfolípido utilizada con anterioridad. En un estudio en prematuros se toleraron bien, sin un incremento patológico de la concentración e triglicéridos o colesterol sérico.
Existen informes de efectos secundarios adversos de las emulsiones intravenosas de líp¡dos que incluyen desplazamiento de la bilirrubina indirecta de los sitios de unión en la albúmina, que eleva el riesgo de kernícterus, supresión del sistema inmunitario, infección por estafilococos negativos a coagulasa y micótica, trombocitopenia y acumulación de lípidos en macrófagos y capilares alveolares, que altera de manera subsecuente el intercambio pulmonar de gases.
Debido a que los AGL compiten con la bilirrubina por su unión a la albúmina, existen dudas en la actualidad sobre el uso de emulsiones intravenosas de lípidos en recién nacidos ictéricos. Sin embargo, es más una preocupación teórica porque las concentraciones de AGL no alcanzan valores lo bastante elevados para provocar el desplazamiento de la bilirrubina y el aumento de la bilirrubina libre a un índice muy alto. Cuando se administran lípidos a recién nacidos con hiperbilirrubinemia se sugiere vigilancia cuidadosa de los triglicéridos en plasma.
Las venoclisis de lípidos pueden tener un efecto benéfico. La administración concurrente de una emulsión de lípidos tiene un acción útil en el endotelio vascular de venas periféricas que conduce a un tiempo de permeabilidad venosa más prolongado. Malhotra y colaboradores señalaron que los recién nacidos hiperbilirrubinemicos que recibieron una venoclisis de lípidos de 1 a 2 g/kg/día tuvieron un incremento notorio de la lumirrubina, un ísómero estructural hidrosoluble de la bilirrubina que puede excretarse en la bilis sin conjugación hepática. Por lo tanto, las venoclisis de lípidos pueden incrementar el efecto de la fototerapia y ser un coadyuvante útil de ésta.
Por lo general se relaciona la supresión de la función inmunitaria y un riesgo mayor de sepsis con el uso de emulsiones intravenosas de lípidos. Diversos informes señalan una disminución de la motilidad y la actividad metabólica de leucocitos polimorfonucleares (PMN) expuestos a una emulsión de grasa in vitro. Sin embargo, no fue factible demostrarlos in vivo en recién nacidos a término completo y prematuros que recibieron 0.5 a 3.0 g/kg/día de lípidos durante 16 horas; por el contrario, en el transcurso del periodo de estudio mejoraron ciertos aspectos de las propiedades migratorias de los PMN y su metabolismo oxidativo con mayor probabilidad como resultado de madurez cronológica y funcional."' Hay informes de infecciones micóticas con Malassezia furfur y estafilococos negativos o coagulasa relacionados con la administración de
lípidos.

Freeman y colaboradores" publicaron que el 56.6% del total de casos de bacteriemia nosocomial en dos unidades de cuidados intensivos neonatales en Boston se correlacionaron firmemente con la administración de lípidos. No obstante, resaltaron que los beneficios derivados de los lípidos sobrepasan el riesgo aparente de infección.
Un peligro posible de la hiperlipidemia es un efecto adverso sobre la presión de la arteria pulmonar y la capacidad de difusión pulmonar. Varones adultos mostraron una disminución transitoria de esta última después de la administración rápida de una dosis grande de emulsión de aceite de soja. Mediante microscopia electrónica se observaron gotitas de grasa en los capilares pulmonares y otros lechos capilares de animales que recibieron dosis grandes de emulsión de grasa. En la necropsia se identificaron depósitos de lípidos en macrófagos alveolares y capilares de niños con PBN que recibieron lípídos intravenosos durante nueve a 12 semanas; no se estableció el efecto en el intercambio gaseoso." Aunque es un hecho que preocupa, se reconocieron otros hallazgos similares en niños que nunca recibieron lípidos intravenosos. Aun así, no existen informes de efectos perjudiciales de la administración de lípídos sobre la oxigenación de prematuros con síndrome de insuficiencia respiratoria que requieren apoyo ventilatorio.
Es necesario suministrar emulsiones de lípidos a recién nacidos de tal manera que se conserven los valores normales de lípidos, Hay que estimar las concentraciones séricas de triglicéridos durante el progreso de la emulsión de lípidos y después cada semana. Deben conservarse valores de triglicéridos de 150 mg/dI o más bajos en tanto estén elevadas las concentraciones de bilirrubina; de otra manera, son aceptables valores menores de 200 mg/dl. Cuando las concentraciones de triglicéridos en plasma son de 200 a 300 mg/dl, debe reducirse la dosis de lípidos hasta lograr valores aceptables.

Los neonatos que reciben alimentación parenteral deben ser monitorizados desde el punto de vista metabólico, debido a los disturbios que se presentan en el balance de líquidos y electrolitos, homeostasis de la glucosa, función hepática y balance ácido-básico. La intolerancia a las proteínas se puede  manifestar por una elevación del BUN y una disminución del ph, sin embargo hay trabajos que demuestran que la cuantificación del nitrógeno uréico y amonio en sangre constituyen índices más confiables en la valoración de la intolerancia proteica.  La intolerancia a las grasas, puede se sencillamente chequeada al día siguiente de la administración del intralipido, con la practica de un microhematocrito en un tubito capilar observando el suero sobrenadante después de centrifugada la muestra (o después de dejar el tubito en la pared de la incubadora por una hora, en forma vertical, como cuando se practica una microsedimentación globular). Si el sobrenadante es de aspecto lechoso, este día no debe colocarse la otra dosis de intralipido, si es de aspecto amarillo cristalino puede infundirse la dosis recomendada para ese día. Lógicamente lo ideal es practicar niveles de ácido grasos libres, triglicéridos y colesterol en  sangre.

 

Consideraciones practicas:

1.- No dejar en ayuno a los recién nacidos por mucho tiempo.

2.- No iniciar la alimentación oral demasiado pronto. Usar sonda nasogástrica en todos los recién nacidos menores de 32 semanas de edad gestacional.

3.- No aumentar las cantidades en forma excesiva.

4.- No se puede dar vía oral a un niño  cuya frecuencia respiratoria sea mayor de 60 por minuto o que estén en hipotermia.

5.- No dar alimentación oral a un neonato que nace con antecedente de hidramnios materno o que tiene exceso de moco , hasta haber llevado una sonda al estómago e inclusive haber practicado un estudio radiológico (atrésia esofágica)

6.- Llevar un registro del ingreso de líquidos y de calorías.

7.- En infantes con riesgo de enterocolitis necrosante realizar una  prueba de azucares reductores en heces por lo menos una vez por  día, máxime si se ha iniciado vía oral.

8.- Tratar de mantener al recién nacido  en decúbito ventral  o lateral  durante la alimentación ya que esto acelera el vaciamiento gástrico (87 + ó - 29 minutos) y reduce el riesgo de regurgitación y aspiración.

9.- Consultar siempre a la enfermera antes de incrementar  el volumen  o modificar  el método de alimentación.

10.- Educar a la madre para que alimente o amamante a su hijo. Nunca pedirle que realice algo que se vea que no es capaz de hacer.


11. Durante los primeros días de vida hay que suministrar líquido suficiente para asegurar una diuresis de 1 a 3 ml/kg/h, una densidad urinaria específica de 1.008 a 1.012, valorando al mismo tiempo la orina para azúcar y proteínas, y una pérdida de peso aproximadamente del 5% o menor en niños a término completo y alrededor del 15% o menos en niños con peso muy bajo al nacer.

12. Los recién nacidos deben pesarse dos veces al día los dos primeros días de vida y a continuación todos los días a fin de vigilar con exactitud el ingreso y la eliminación.

13. Se utiliza el peso al nacer para calcular el ingreso hasta que se recupera el peso del nacimiento.

14. Se instituye NPT en el segundo o tercer día de vida con 1.0 g de proteínas/kg/día; se incrementan la dextrosa y las proteínas según se toleren. Los autores comienzan con una solución para nutrición parenteral neonatal con dextrosa al 10% y 1.0 g de aminoácidos/L (NPN 1: cuadro 6-7). El objetivo para el final de la primera semana debe ser 50 CNP/kg/día y 2.5 g de proteínas/kg/día.

15. Alrededor del tercero o cuarto día de vida se inicia una emulsión de lípidos al 20% (p. ej., Intralipid (KabiVitrum, Alameda, CAI), Lipofundin, a un ritmo de 0.5 g de lípidos/kg/día sin exceder los 0.12 g/kg/hora. Deben evitarse las emulsiones de lípidos al 10% por su mala tolerancia.

16. Si el recién nacido es hiperbilirrubinémico, se administra 0.5 a 1.0 g/kg/día de lípido, conservando los triglicéridos séricos en 150 mg/dl como máximo. Hay que valorar los triglicéridos séricos antes de iniciar la primera venoclisis de lípidos, a medida que se administran estos últimos y luego cada semana.

17. Una vez resuelta la hiperbilirrubinemia, se incrementan los lípidos a un ritmo de 0.5 g de lípido/kg/día sin exceder 3.0 g de lípidos/ kg/día. Se administran durante un periodo de 24 horas o a un ritmo de 0.12 g/kg/h.

 

Esquema básico de hidratación y alimentación parenteral sugerido

 

Día

Hidratos de carbono

Electrolitos

Proteínas

cc x kg/día

Calorías

1

Solución Glucosada 5 a 10%

 

 

65 cc

26

2

Solución Glucosada 5 al 10%

Sodio, Potasio y Magnesio(soluciones de cloruro de sodio 3% o 20%, cloruro de potasio al 7% y sulfato de magnesio al 10% ó 50%)

 

80 cc

32

3

Alimentación Parenteral

8 a 12 gr x kg/día

(Soluciones glucosadas al 5, 10 y 30%)

Sodio, Potasio y Magnesio(soluciones de cloruro de sodio 3% o 20%, cloruro de potasio al 7% y sulfato de magnesio al 10% ó 50%)

1.5 a 3 gr x kg/día (Nutramint o Trophamine)

90 cc

 

4

Alimentación Parenteral

8 a 12 gr x kg/día

(Soluciones glucosadas al 5, 10 y 30%)

Sodio, Potasio y Magnesio(soluciones de cloruro de sodio 3% o 20%, cloruro de potasio al 7% y sulfato de magnesio al 10% ó 50%)

1.5 a 3 gr x kg/día (Nutramint o Trophamine

100 cc a 110 cc

 

 

 

 

 

        48 a 82

5

Alimentación Parenteral

 

8 a 12 gr x kg/día

(Soluciones glucosadas al 5, 10 y 30%)

Sodio, Potasio y Magnesio(soluciones de cloruro de sodio 3% o 20%, cloruro de potasio al 7% y sulfato de magnesio al 10% ó 50%)

1.5 a 3 gr x kg/día (Nutramint o Trophamine

110  a 120 cc

 

6

Alimentación Parenteral

8 a 12 gr x kg/día

(Soluciones glucosadas al 5, 10 y 30%)

Sodio, Potasio y Magnesio(soluciones de cloruro de sodio 3% o 20%, cloruro de potasio al 7% y sulfato de magnesio al 10% ó 50%)

1.5 a 3 gr x kg/día (Nutramint o Trophamine

120 a 135 cc

 

7

Alimentación Parenteral

8 a 12 gr x kg/día

(Soluciones glucosadas al 5, 10 y 30%)

Sodio, Potasio y Magnesio(soluciones de cloruro de sodio 3% o 20%, cloruro de potasio al 7% y sulfato de magnesio al 10% ó 50%)

1.5 a 3 gr x kg/día (Nutramint o Trophamine

135 a 150 cc

 

 

 

 

Bibliografía:

1.- Cloherty, J.,Stark A. Manual de Cuidados Neonatales, 269:379. 1999

2.- Klauss, Marshall H., and Fanaroff, Avroy A. Asistencia del recién nacido de alto riesgo, 275:298 1989

 

Cloruro de potasio al 7.5%                                                                                                            Cloruro de sodio al 20%

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                 

Sulfato de magnesio al 12%                                                                                                     Gluconato de Calcio al 10% 

                                           

 

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