HERNIA UMBILICAL
Cuando el orificio por donde penetran los vasos sanguíneos contenidos en el
cordón umbilical, no cierra completamente, se forma lo que se conoce como una
hernia umbilical.
Esta es una tumoración que incrementa su tamaño cuando el niño llora y que la
madre cree en ocasiones es la causa del llanto, no siendo ésta la realidad, pues
en su mayoría no son dolorosas. Tampoco es factible que el crecimiento y la
tensión exagerada que algunas de estas hernias alcanzan con el llanto, pueda
romperla. Por lo general, curan en los primeros dos años de vida.
Existe en esta zona una hernia llamada para o supraumbilical, no dependiente de
la cicatriz del ombligo, cuyo crecimiento es oblicuo hacia abajo y que no se
cura espontáneamente, pero que puede esperar su corrección quirúrgica para
después del año de edad.
Se espera hasta
los 2 años de edad en espera del cierre espontáneo de la misma y si esto no
ocurre, debe tomarse la conducta quirúrgica, después de este periodo de tiempo.
CIRCUNCISIÓN
La circuncisión o fimosectomia es la intervención quirúrgica que más se realiza,
la mayoría de las veces por rituales religiosos, otros por la menor incidencia
de cáncer en los países donde esta intervención se realiza de rutina. Lo cierto
es que el prepucio o piel que recubre la punta del pene, está adherida en los
lactantes, por una capa de células epiteliales, impide la infección en esta área.
Al pasar de los meses, estas células van madurando y desapareciendo, hasta que a
los 4 años de edad, menos del 4% de los niños la conservan parcialmente.. Por
ello no es conveniente traccionar el prepucio en los menores de 4 años y en los
que aún por encima de esta edad tienen dificultades para correrlo hacia atrás.
Este ejercicio debe ser efectuado por el padre y no por la madre, dado que ésta
lo hace con temor y con poco conocimiento.
Si el prepucio se abomba con el orín durante la micción o el chorro es delgado y
llega más lejos de lo habitual, la fimosectomía debe ser considerada.
Esta intervención debe ser efectuada por un cirujano y bajo anestesia general.
No hecho de está forma, mejora el funcionamiento, pero el aspecto de la parte
que define al varón como tal, queda horrible, requiriendo en ocasiones una nueva
intervención.
HERNIA INGUINAL
Cuando el
orificio que comunica la bolsa en forma de dedo de guante con el abdomen es muy
amplia, el paso del intestino delgado hacia la cavidad que en el hidrocele era
ocupada por líquido se hace con facilidad, es lo que se conoce con el nombre de
hernia. En las hembritas además de la posibilidad de que el intestino llene la
luz de la bolsa, ocasionalmente el ovario o la trompa, forman el contenido de la
hernia.
Estos mencionados órganos entran y salen con facilidad, pero a veces por causas
que no vienen al caso mencionar, se quedan atrapados, provocando lo que se llama
un encarcelamiento herniario. Esta situación debe ser corregida inmediatamente,
dado que al comprimirse el o los órganos contenidos en la hernia, no les llega
suficiente sangre, por lo que puede producirse necrosis (muerte) parcial del
área afectada, complicando el problema.
Este fenómeno de encarcelamiento es más frecuente en menores de un año de edad,
con mayor incidencia en los primeros tres meses de vida.,
Por ello es conveniente la corrección quirúrgica lo antes posible.
CRIPTORQUIDIA
Con este nombre
conocemos a la detención del descenso de uno o ambos testículos, en la ruta que
mencionamos previamente. Al no estar el testículo en el escroto, éste luce de
menor tamaño y por lo general, se palpa con una tumoración en la región
inguinal.
Si al año de edad el testículo no ha bajado, es muy improbable que lo haga y
requiera una intervención quirúrgica antes de los 2 años de edad. Si la
Criptorquidia es de ambos lados, un endocrinólogo infantil debe chequear al
niño.
Cuado el niño se encuentra dentro del útero, los testículos están ubicados cerca
de los riñones. Al final del embarazo comienzan a descender, para colocarse
dentro de las bolsas o escrotos. Al final de este recorrido, cuando salen de la
cavidad abdominal, arrastran consigo parte de la membrana que recubre por dentro
esta cavidad, formando con ella una bolsita similar a un dedo de guante.
La luz de este "dedo de guante" desaparece al adherirse completamente las
paredes que lo conforman.
¿Qué pasa cuando ello no ocurre? Pueden pasar varias cosas:
Que la luz de la boca permanezca completa, dejando únicamente una pequeña
comunicación con el abdomen, por la cual se llena de líquido transparente de la
mencionada cavidad. Esta afección es la que se conoce con el nombre de
HIDROCELE. Estos por lo general desaparecen antes del año de edad, por lo que no
requieren tratamiento quirúrgico, salvo que sean demasiado grandes y tensos.
Que las membranas que conforman la bolsa, sufran adosamíentos parciales, dejando
una cavidad inferior: Hidrocele Testicular (por estar al lado del
testículo en el escroto) o una cavidad Su : Hidrocele del Cordón (por estar
ubicado al lado del cordón de vena que vienen del testículo), también conocido
como Quiste del cordón.
El Hidrocele puede variar de tamaño, de acuerdo con el diámetro de la
comunicación que tenga con el abdomen, posición del niño, etc. Los mayorcitos
ocasionalmente sienten sensación de peso en el lado afecto.
TORSIÓN TESTICULAR
Ciertos efectos
en la fijación del testículo, permiten que éste gire sobre su propio eje,
impidiendo la llegada de sangre total o parcialmente este accidente puede dañar
el órgano definitivamente, de allí que cuando veamos que el niño se queja de
dolor testicular, con o sin enrojecimiento de la zona, no pensemos que fue un
golpe o un insecto que lo picó, sino que lo hagamos ver inmediatamente por su
pediatra, para descartar torsión de testículo o de uno de los órganos
intraescrotales.
APENDICITIS AGUDA
Esta tripita
hueca situada al comienzo del intestino grueso, se enferma por dos causas:
infección y obstrucción, especialmente esta última. Al taparse la misma,
comienza a abombarse y si no se saca pronto, el abombamiento es tal que la
perfora, derramando el contenido infectado de la misma al resto de la cavidad
del abdomen, produciendo lo que conocemos con el nombre de Peritonitis.
Por lo general comienza con dolor abdominal continuo que se incrementa
pero no desaparece. En los niños muy pequeños no es muy clara la manifestación
del dolor y sólo la irritabilidad, con crisis de llanto, nos puede poner en
aviso.
Posteriormente aparecen los vómitos no más de dos o tres y el contenido del
mismo es claro (estómago), casi nunca bilioso. Cuando la obstrucción de la
apéndice es brusca el vómito es más persistente.
La fiebre puede estar ausente al comienzo, y al aparecer no es alta.
Por lo general, estas tres señales arriba mencionadas se acompañan de falta de
apetito.
Mientras más temprano se diagnostique la apendicitis, menores serán los riesgos
y mejor el post-operatorio, pudiendo en ocasiones dar de alta al paciente, al
siguiente día de operado.
El uso de antibióticos puede disfrazar el cuadro de apendicitis, sin impedir su
evolución, confundiendo al cirujano infantil, con otros cuadros similares, de
allí que estas drogas no deben ser usadas en dolores abdominales con o sin
diarrea, antes de descartar la apendicitis aguda.
Colaboración del
Dr. Alberto Pérez Martínez. Cirujano Pediatra. Estado Carabobo. Venezuela
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