|
El estudio debe
comprender:
1.
Historia: que abarca la parte familiar,
enfermedades durante el embarazo y el parto, medicaciones maternas (como
aspirina o difenilhidantoina) y la historias de partos previos de la madre
de algún recién nacido con alteraciones hemorrágicas.
Examen físico:
·
Recién nacido
enfermo: considerar CID, infección o enfermedad hepática (una alteración
vascular inducida por hipóxia puede conducir a una CID)
·
Recién nacido
sano: considerar defectos inmunitarios plaquetarios, deficiencias aisladas
de los factores de coagulación o déficit de vitamina K.
·
Presencia de
pequeñas equimosis superficiales y hemorragias en mucosas, lo cual sugiere
un problema plaquetario.
·
Las grandes
contusiones sugieren déficit de los factores de coagulación, CID, enfermedad
hepática o déficit de vitamina K.
·
Una
esplenomegalia sugiere infección o eritroblastosis.
·
La ictericia
sugiere infección o enfermedad hepática.
·
Los hallazgos
retinianos anormales sugieren infección TORCH.
Pruebas de laboratorio:
1.
La prueba de APT: el procedimiento es
el siguiente: se mezcla una parte de heces o vómito con cinco partes de
agua, se centrifuga y se decanta el sobrenadante de color rosado pálido (hemolizado);
añadir luego 1 ml de hidróxido de sodio al 1% a 4 ml de hemolizado.
Resultados: La Hb A cambia de color rosado a marrón oscuro (sangre materna);
la Hb F permanece rosada (sangramiento en el bebé). Si el resultado es este
último, se requiere de hospitalización y estudio general del recién nacido
en busca de etiología del sangramiento y tratamiento adecuado.
2.
Extensión sanguínea: para
determinar el número y la calidad de las plaquetas y la presencia de
eritrocitos fragmentados como se observa en la CID.
3.
Recuento plaquetario: la
hemorragia significativa por trombocitopenia se asocia normalmente a un
recuento plaquetario por debajo de 30000 x mm3.
4.
El tiempo de protombina (TP):
es una prueba del sistema de coagulación extrínseco y de la activación del
factor X por el factor VII, así como de los factores II, V, VI y X y del
fibrinógeno.
5.
El tiempo de tromboplastina parcial (TTP):
es una prueba del sistema de coagulación intrínseco y de la activación del
factor X por los factores VIII, IX, XI y XII ; también es una prueba de la
vía de coagulación final (factores V, II y fibrinógeno).
6.
El fibrinógeno puede
medirse sobre la misma muestra utilizada para el TTP. Puede estar disminuido
en enfermedades hepáticas.
7.
Los productos de degradación de la fibrina (PDF):
son productos de la desintegración de la fibrina y el fibrinógeno
encontrados en el suero de pacientes con CID y en pacientes con
enfermedades hepáticas que tienen problemas de eliminación de los PDF.
Tratamiento de la hemorragia:
1.
Vitamina K1:
a la dosis de 1 mg IV en caso de que el recién nacido no hubiera recibido
vitamina K1 al nacer. Puede tardar algunas horas para hacer
efecto. A los recién nacidos con alimentación parenteral total y a los que
reciben tratamientos con antibióticos durante mas de 2 semanas se les
administrará una dosis IM de 0.5 mg de vitamina K1 semanalmente
para evitar la depleción de vitamina K.
2.
Plasma fresco congelado:
a 10 cc x kg., en la hemorragia activa y se repite cada 12 horas si es
necesario. Reemplaza inmediatamente a los factores de la coagulación.
3.
Plaquetas:
un recién nacido de 3 kg. recibirá una unidad; esto eleva el recuento
plaquetario por encima de 100000 x mm3 . Si no hay destrucción plaquetaria
aumentada (CID, un problema inmune o sepsis), el recuento plaquetario
disminuirá lentamente a lo largo de 5 a 8 días.
4.
Sangre fresca total:
a la dosis de 10 cc x kg. y mas si es necesario . En caso de realizarse una
exanguinotransfusión por sepsis, la dosis de recambio es igual a la
realizada por ictericia, es decir, 160 cc x kg. (doble de la volemia por kg.),
utilizando sangre fresca de menos de 9 horas de extraída al donante para que
pueda aportar plaquetas frescas y factores de coagulación.
5.
Concentrado de factores de coagulación.
·
Tratamiento de las alteraciones específicas:
CID: se presentan petequias, hemorragias
gastrointestinales, sangramiento por sitios de venopunción, infección,
asfixia o hipóxia. El recuento de plaquetas está disminuido y el TP y TTP
están aumentados. Hay eritrocitos fragmentarios en el frotis de sangre
periférica. el fibrinógeno está disminuido. El tratamiento consiste en:
* Tratar la causa subyacente.
*
Administración de plaquetas y plasma fresco congelado en la medida de lo
necesario para mantener recuento plaquetario por encima de 50000 x mm3
y coartar la hemorragia.
* Si
persiste la hemorragia, se debe emplear uno de los siguientes pasos,
dependiendo de la disponibilidad de la sangre, plaquetas o plasma fresco
congelado: exanguinotransfusión con sangre fresca citratada o transfusión
con plaquetas y plasma fresco congelado.
* Si
la CID se asocia a trombosis gangrenosa y necrosis de la piel, los dedos del
pié y de la mano, se administra heparina a dosis de 50 U/Kg. cada 4 horas
durante 2 a 3 días. Se suministran plaquetas y plasma tras iniciar la
administración de heparina.
Enfermedad hemorrágica del
recién nacido: pueden aparecer hemorragias y moretones después de las 24
horas de vida. el nivel de las plaquetas es normal y el TP y el TTP están
prolongados. Si existe hemorragia activa se administran 10 cc x kg. de
plasma fresco congelado y una dosis de IV de 1 mg de vitamina K.
La enfermedad
hemorrágica del recién nacido (EHRN) se produce en 1 de cada 200-400
neonatos a los que no se administra profilaxis con vitamina K.
En el niño sano puede aparecer dicha enfermedad cuando no se administra
vitamina K. El niño puede haber nacido en una sala de obstetricia con gran
volumen de trabajo, o bien en casa o haber sido trasladado desde otro lugar.
Pueden producirse pérdidas de sangre y sufusiones hemorrágicas después de
las 48 horas de vida. La cifra de plaquetas es normal y los valores de TP y
TTP están alargados. Si existe hemorragia activa, se administrarán lo ml/kg
de plasma fresco congelado y una dosis de 1 mg IV de vitamina K. Si la madre
ha sido tratada con difenilhidantoína, primidona, metosuccimida o
fenobarbital, el niño puede presentar déficit de vitamina K y sufrir
hemorragias durante las primeras 24 horas. Es preciso administrar vitamina K
a la madre 24 horas antes del parto (10 rng de vitamina K, IM). Deben
monitorizarse las cifras de TP, TTP y plaquetas en el recién nacido sí se
observan signos hemorrágicos. Después del parto debe administrarse la dosis
habitual de vitamina K, (1 mg) al recién nacido y repetirla al cabo de 24
horas. Si existen hemorragias, se administrarán perfusiones repetidas de
plasma fresco congelado.
e. La enfermedad hemorrágica tardía del recién nacido puede ocurrir a las
4-12 semanas de edad. Puede suceder en niños criados al pecho que no reciben
suplementos. Los niños sometidos a tratamiento con antibióticos de amplio
espectro, o los que sufren malabsorción (hepatopatías o fibrosis quística),
corren mayor riesgo de presentar la enfermedad hemorrágica. Con la
administración de vitamina K, 1 rng/semana PO durante los 3 primeros meses
de vida, puede prevenirse la enfermedad hemorrágica tardía del recién
nacido. Los preparados orales que se utilizan en Europa no han sido
aprobados todavía en Estados Unidos. Aunque las pruebas en sangre muestran
que los niños criados con leche materna poseen riesgo potencial de sufrir la
EHRN, no se ha observado su aparición entre los que reciben vitamina K IM al
nacer (v. comentarios de Fanaroff 131). Se ha demostrado que los temores
sobre mayor riesgo de cáncer infantil después de la administración neonatal
de vitamina K son infundados
Diagnostico diferencial de las
hemorragias en el neonato
|
Examen físico |
Plaquetas |
TP |
TTP |
Diagnostico probable |
|
|
bajas |
alargado |
alargado |
CID |
|
|
bajas |
Normal |
normal |
consumo de plaquetas
(infección, ECN o trombosis de vena renal |
|
Enfermo |
normales |
alargado |
alargado |
Problema hepático |
|
|
normales |
normal |
normal |
integridad vascular
comprometida
(hipoxia inmadurez
acidosis
hiperosmolaridad) |
|
|
bajas |
normal |
normal |
trombocitopenia inmune,
infección oculta,
trombosis,
hipoplasia
medular. |
|
|
normales |
alargado |
alargado |
Enf. hemorrágica del RN
(déficit de vitamina K) |
|
Sano |
normal |
Normal |
alargado |
déficit hereditario de los
factores de coagulación |
|
|
normales |
Normal |
normal |
hemorragias debida a
factores locales:
trauma, anomalía
anatómica,
anomalía
cualitativa
plaquetaria
déficit de factor
XII |
Trastornos plaquetarios
Un recuento de plaquetas de menos de 150.000 x mm3 es anormal en los recién
nacidos de término y prernaturos. El nivel (las plaquetas en la sangre
refleja el equilibrio entre su producción y su destrucción. La
trombocitopenia puede ser el resultado de una disminución de su producción,
un aumento de su destrucción o una combinación de ambos. El examen de un
extendido de sangre periférica bien coloreado para evaluar la morfología y
cantidad de las plaquetas y de médula ósea para evaluar la morfología y
cantidad de los megacariocitos ha brindado tradicionalmente importante
información sobre el mecanismo de la trombocitopenia. La disminución de la
cantidad de plaquetas y megacariocitos indica un defecto en la producción, y
la hiperplasia rnegacariocítica y la presencia de megatrombocitos (es decir,
plaquetas jóvenes grandes) en un frotis de sangre periférica son
característicos de los estados trombocitopénicos en los que existe aumento
de la destrucción periférica de plaquetas. Desafortunadamente, estos índices
no son tan útiles en los recién nacidos como en los niños mayores o en los
adultos debido a que el número de megacariocitos en los aspirados de médula
ósea obtenidos incluso de recién nacidos sanos a mentido parece reducido.
Trombocitopenia
inmunitaria neonatal
La trombocitopenia inmunitaria sobreviene cuando las plaquetas
sensibilizadas por anticuerpos son destruidas de manera prematura en el
sistema reticuloendotelial, en especial en el bazo. Los hallazgos
característicos de laboratorio incluyen trombocitopenia aislada y aumento
del número de megacariocitos inmaduros en los aspirados de médula ósea. En
muchos casos pueden demostrarse niveles elevados de IgG unida a las
plaquetas.
Una variedad de cuadros clínicos se asocian con el pasaje transplacentario
de anticuerpos, lo que produce la destrucción inmunológica de las plaquetas
del recién nacido. Los anticuerpos pueden formarse contra un antígeno
presente en las plaquetas del recién nacido (trombocitopenia isoinmunitaria
ó aloinmunitaria, caso en el cual el recuento de plaquetas de la madre es
normal) ó un antígeno presente en las plaquetas de la madre (trombocitopenia
autoinmunitaria, caso en el que tanto la madre como el niño presentan
trombocitopenia), como ocurre en la púrpura trombocitopénica inmunitaria (PTI)
de la madre o en la trombocitopenia asociada con una colagenopatía vascular
como el lupus eritematoso sistémico.
Trombocitopenia isoinmunitaria o aloinmunitaria
neonatal
En la trombocitopenia isoinmunitaria o aloinmunitaria neonatal, el recién
nacido posee un antígeno plaquetario de origen paterno ausente en la madre.
De manera típica, las plaquetas del recién nacido atraviesan la placenta
hacia la circulación materna durante el embarazo o en el momento del parto y
producen la inmunización de la madre, con formación de anticuerpos
contra el antígeno plaquetario extraño. Con menos frecuencia, la la causa de
la inmunización es la exposición de una madre negativa para ese antígeno a
las plaquetas que lo contienen durante una transfusión
En el curso del embarazo, el pasaje transplacentario de los anticuerpos
IgG maternos produce la sensibilización de las plaquetas fetales. Éstas son
destruidas con facilidad en el sistema reticuloloendotelial fetal, en
particular en el bazo 3 raíz de lo cual puede desarrollarse trombocitopenia
in útero y en el recién nacido en el momento del parto. Este mecanismo
es análogo al de la enfermedad hemolítica del recién nacido.
El sistema antigénico plaquetario específico involucrado con más frecuencia
en los casos (de trombocitopenia aloinmunitaria neonatal es el PlA1.
Otros antígenos plaquetarios específicos intervienen con menor frecuencia.
En la serie con mayor cantidad de casos sospechados de trombocitopenia
aloinmunitario neonatal, el 91% de los casos confirmados por serología
involucró aloanticuerpos PlA1. De los 12 casos restantes, los
aloanticuerpos patológicos eran anti-Bra-9, anti-PlA2-1, anti-Baka con
anticuerpos HLA 1 isoaglutininas 1 del grupo sanguíneo B. Aunque a
menudo se desarrollan aloanticuerpos HLA como resultado del embarazo, rara
vez causan trombocitopenia neonatal grave.
Se estima que la incidencia de trombocitopenia aloinmunitaria neonatal es
de cada 1 de cada 5.000 nacirnientos vivos o menos. De hecho, la incidencia
de la alommunización plaquetaria es con probabilidad superior, del orden de
1 cada 1.000 a 2.000 embarazos en la población caucásica. Esta opinión se
basa en el hallazgo de tres casos de aloinmunización PlA1 en un estudio
prospectivo de 5.000 mujeres embarazadas.
El típico neonato con trombocitopenia aloinmunitaria neonatal nace a termino
y presenta trombocitopenia inesperada. Las manifestaciones cutáneas de la
trombocitopenia (petequias o equimosis) son con frecuencia las únicas
anormalidades encontradas en el examen físico. Los recuentos completos de
sangre revelan trombocitopenia aislada grave con valores de
hemoglobina y de leucocitos normales.
Los recién nacidos afectados
presentan un riesgo mayor de hemorragia en especial del sistema
nervioso central (SNC). En algunos casos, la hemorragia del SNC
ocurre in utero antes del parto. Bussell y col. estimaron el 25% de
las hemorragias del SNC asociadas con trombocitopenia aloinmunitaria
neonatal se producen antes de nacer.
Es importante realizar el diagnóstico precoz y proceder a una terapéutica
eficaz de los recién nacidos con trombocitopenia aloinmunitaria rneonatal.
El trastorno debe sospecharse en todos los recién nacidos con
trombocitopenia aislada grave en quienes no puede identificarse una causa
específica del estado trombocitopénico. por ej., sepsis, CID y anomalías
esqueléticas como agenesia del radio y cuando el recuento de plaquetas de la
madre es normal. Estos recién nacidos deben recibir plaquetas compatibles,
antígeno-negativas obtenidas de la madre o de un dador de fenotipo
identificado.
Si se utilizan plaquetas de la
madre, debe eliminarse el sobrenadante de plasma que contiene el anticuerpo
patológico por centrifugación o lavado, e infundirse las plaquetas maternas
compatibles luego de la irradiación. En la práctica clínica, los recién
nacidos con acentuada trombocitopenia (es decir, recuentos de
plaquetas por debajo de 30 x 109/L) a menudo reciben al comienzo la
transfusión de una unidad de plaquetas de un dador al azar; en estos casos,
la respuesta a las plaquetas es de valor diagnóstico. Debido a que la
mayoría de las personas presentan antígenos PIA1 y Baka (98% y 88%,
respectivamente), la mayoría de las plaquetas de dadores aleatorios son
incompatibles en los casos de trombocitopenia aloinmunitaria neonatal debido
a estos aloantígenos y su infusión no produce un aumento satisfactorio del
recuento de plaquetas posterior a la transfusión. En situaciones en que se
sospecha por la clínica la presencia de trombocitopenia aloinmunitaria, este
patrón de respuesta proporciona datos adicionales para el diagnóstico, y es
entonces muy importante que los recién nacidos gravemente afectados reciban
plaquetas antígeno-negativas compatibles provenientes de la madre o de
dadores de sangre con tipo de antígeno conocido. Debe alentarse a los
centros de sangre regionales que proveen a las unidades de cuidados
intensivos neonatales grandes a desarrollar un pequeño banco de dadores de
sangre con antígenos plaquetarios comunes tipificados, que estén disponible
prontamente para la donación. En casos seleccionados, puede ser útil la
recolección y conservación de plaquetas congeladas provenientes de madres o
dadores antígeno-negativos para su uso inmediato si se prevé un recién
nacido afectado.
Otras intervenciones terapéuticas para la trombocitopenia aloinmunitaria
neonatal incluyen la exanguinotransfusión para eliminar los anticuerpos
patológicos y la administración intravenosa de grandes dosis de
inmunoglobulinas G. Esta última estrategia ha resultado útil en niños con
PTI y se ha utilizado con éxito variable en recién nacidos con
trombocitopenia aloinmunitaria. Sin embargo, si puieden obtenerse
plaquetas compatibles con rapidez, estas intervenciones terapéuticas
adicionales rara vez se indican. Si no es factible obtenerlas, o si se
anticipa un considerable retraso en la obtención de este producto ideal, la
terapéutica de elección consiste en un ensayo con altas dosis de IgG por vía
intravenosa terapéutica de elección consiste en un ensayo con altas dosis de
IgG por vía intravenosa. La practica actual es administrar una dosis total
de 2 g/kg de peso corporal, a razón de 1 gr x kg infundido en un lapso de 6
a 8 horas en dos días consecutivos. El tratamiento con cort¡costero¡des.
ej., prednisona) no ha demostrado ser beneficioso en la dosis tradicional de
1 a 2 mg/kg/día.
El riesgo de recidiva del trastorno en embarazos posteriores es alto: cerca
del 75% de la descendencia de Una mujer PlA1 negativa sensibilizada
manifiesta trombocitopenia. Debido al riesgo significativo de hemorragia del
SNC, in útero, sobre todo en los casos de aloinmunización PlA1 con
antecedentes de un recién nacido anterior muy afectado, la mayoría de los
expertos involucrados en el tratamiento de estos embarazos de alto riesgo
aconsejan la determinación del recuento de plaquetas fetales mediante el
muestreo percutáneo de sangre de vasos umbilicales (MPSU) a las 18 a 20
semanas de gestación. Si se comprueba que el feto presenta trombocitopenia
acentuada se comienza la administración semana¡ de IgG intravenosa a la
madre y se continúa hasta el parto.
Un ensayo controlado con asignación al azar que brindó pruebas fehacientes
de que la y-globulina intravenosa administración a la madre es eficaz para
prevenir la hemorragia del SNC. Por consiguiente, se recomienda que esta sea
la terapéutica de elección, pero que el feto sea controlado por MPSU
repetido. Este procedimiento presenta el peligro de exanguinación; por
consecuencia, debe ser seguido por una transfusión de plaquetas al feto.
Aunque se informó la utilidad de la transfusión de plaquetas compatibles in
útero, la relativamente corta vida media incluso de plaquetas provenientes
de dadores compatibles hace que esta medida resulte poco práctica. La vía
del parto se determina por el recuento de plaquetas fetales obtenido por
MPSU o por muestras de sangre de las venas del cuero cabelludo; de estos dos
métodos, se prefiere el MPSU debido a su mayor exactitud. Si el recuento de
plaquetas fetales es menor de 50 x 109/L, se recomienda la
cesárea. En el momento del parto, debe efectuarse un recuento de plaquetas
de sangre del cordón y verificarse la trombocitopenia en una muestra de
sangre periférica obtenida en seguida después del parto. Si el recién nacido
presenta trombocitopenia acentuada, deben infundirse plaquetas compatibles
de inmediato. Estos embarazos de alto riesgo deben estar al cuidado de un
equipo de perinatólogos, neonatólogos y hematólogos.
Trombocitopenia autoinmunitaria neonatal
Los hallazgos clínicos y de laboratorio de la trombocitopenia
autoinmunitaria neonatal son paralelos a los del estado aloinnume. En ambos
trastornos, la observación de equimosis. Una erupción petequial o ambas en
un recién nacido con buen estado general puede ser el primer indicio de este
trastorno. El recuento de plaquetas materno y el examen de un frotis de
sangre periférica de la madre pueden ayudar a diferenciar la trombocitopenia
neonatal autoinmunitaria de la aloinmunitaria. En esta última, el frotis de
sangre periférica y el recuento de plaquetas de la madre son normales, pero
en el cuadro autoinmune (es decir, madres con PTI) el recuento de plaquetas
está reducido y, las plaquetas existentes a menudo son grandes (es decir,
megatrombocitos). En ocasiones, el hallazgo inesperado de trombocitopenia en
un recién nacido puede conducir al diagnóstico de PTI en la madre no
identificada antes. La trombocitopenia autoinmunitaria puede aparecer recién
nacidos de madres con PTI que tienen recuento de plaquetas normal después de
la esplenectomía. De vez en cuando, el incremento de la actividad de la
médula ósea en madres con PTI puede compensar la destrucción acelerada de
las plaquetas sensibilizadas por anticuerpos. Estas mujeres pueden presentar
recuentos de plaquetas normales, pero sus recién nacidos tienen riesgo de
desarrollar trombocitopenia adquirida.
El tratamiento de los recién nacidos con trombocitopenia neonatal
autominunitaria difiere del que se aplica a los niños que tienen la forma
aloinmunitaria de la enfermedad. No puede contarse con plaquetas compatibles
porque los autoanticuerpos plaquetarios reaccionan con las plaquetas de
todos los dadores. Las opciones terapéuticas incluyen exanguinotransfusión
para eliminar los autoanticuerpos maternos adquiridos en forma pasiva,
corticosteroides y altas dosis de inmunoglobulina G intravenosa. En los
recién nacidos con trombocitopenia significativa (es decir, recuentos de
plaquetas < 50 X 109 L) o hemorragia clínica, los autores
aconsejan la administración de inmunoglobulina G en una dosis de 1 g/kg
diario durante dos días consecutivos. Puede anticiparse mi marcado
incremento del recuento de plaquetas dentro de las 24 a 48 horas en el 75%
de los pacientes. Si no se observa esta respuesta, debe considerarse
la exanguinotransfusión y comenzarse la administración de los
corticosteroides orales (p. ej., prednisona o un corticosteroide equivalente
a una dosis de 3 a 4 mg/kg/día en un comienzo, con rápida reducción una vez
que las plaquetas aumenten por encima de 50 X 109/L). La
esplenectornía no debe realizarse en recién nacidos a menos que haya una
real urgencia clínica por hemorragia del SNC que pone en riesgo la vida y no
exista ninguna alternativa eficaz.
Las mismas consideraciones se aplican a la vía del parto, como se señaló en
la discusión de la trombocitopenia aloinmunitaria neonatal. El recuento (le
plaquetas la madre y los niveles de anticuerpos IgG unidos a las
plaquetas y de anticuerpos antiplaquetarios séricos no predicen con certeza
cuáles recién nacidos serán trombocitopénicos. El tratamiento de la mujer
embarazada con PTI crónica (o PTI en remisión después de la esplenectomía)
ha sido tema de controversias. Estudios recientes indican que la gravedad de
la enfermedad es mucho menor que la informada con anterioridad y que el
hallazgo de hemorragia intracraneana es raro. Por consecuencia, el
diagnóstico intrauterino por cordocentesis rara vez se indica ya que no
contribuye al tratamiento y representa un riesgo para el feto. Aunque el
beneficio de la operación cesárea en estos casos no se ha establecido, se la
recorriendo para aquellos fetos que presentan trombocitopenia acentuada
(determinada por nuestras de sangre del cuero cabelludo).
Otras formas de
trombocitopenia
Una variedad de otros trastornos pueden producir reducción del recuento de
plaquetas. La trombocitopenia es muy común en recién nacidos enfermos
admitidos en las unidades de cuidados intensivos neonatales. En un estudio
prospectivo de 807 recién nacidos internados de nio(lo consecutivo en un
centro de cuidados intensivos neonatales regional, Castle y col. inforniaron
una incidencia del 22% de trombocitopenia, definida por un recuento de
plaquetas de menos de 50 X 109/L En el 38% de los recien
nacidos trombocitopénicos, el recuento de plaquetas fué de 50 a 100 X 109/L
y en el 20%, menor dee 50 X 109/L. La trombocitopennia estaba
asociada con signos de laboratorio de aumento de la destrucción
plaquetaria o CID en el 52% y 21% de los pacientes, respectivarriente.
Existió asociación entre la trombocitopenia y la asfixia al nacer. Aunque
sólo el 71% de los recién nacidos trombocitopénicos presentaron hemocultivos
positivos, la sepsis constituye una causa importante de tromboc¡topenia
neonatal, y un recuento de plaquetas bajo puede ser un indicio precoz de
infección en esta población de pacientes. Los defectos hereditarios de
la producción de plaquetas o de la función plaquetaria también se
manifiestan durante este período de la vida.
Las múltiples posibilidades diagnosticas se muestran en la figura anexa. En
este esquema, es tan importante estudiar a la madre como al recién nacido y
examinar la placenta (es decir, presencia de hemangiomas múltiples). Los 3
aspectos que requieren investigación específica incluyen antecedentes de
hemorragias previas bajo la forma de púrpura, hematomas o hemorragia nasal
nasal que podrían hacer pensar en un diagnostico de PTI materna en algún
momento pasado, la ingestión de fármacos que puedan causar trombocitopenia
en la madre y en el recién nacido. ej., quinidina, quinina): hermanos
anteriores afectados de púrpura, lo que sugiere una trombocitopenia
inmunitaria o hereditaria, y erupción cutánea o exposición a la rubéola en
las primeras 8 semanas del embarazo. Deben investigarse y registrarse los
signos serológicos de infecciones congénitas (sífilis, CNIV, herpes virus,
toxoplasmosis). Debe realizarse lo antes posible después del parto un
recuento de plaquetas exacto de la madre de modo que pueda diferenciarse la
trombocitopenia neonatal inmunitaria causada por PTI de la madre de la
producida por la isoinmunización plaquetaria, caso en el cual el recuento de
plaquetas de la madre es normal.
Los hallazgos físicos de importancia en el diagnostico diferencial del
recién nacido afectado incluyen hepatoesplenomegalia y anomalías congénitas.
La hepatoesplenomegalia a menudo se acompaña de ictericia y hace pensar en
un proceso infeccioso como causa más probable de la trombocitopenia. En
algunos casos debe considerarse también la posibilidad de una leucemia
congénita. Entre las anomalías congénitas asociadas con trombocitopenia
neonatal, el grupo más común que puede reconocerse al nacer es el observado
en el síndrome de la rubéola (es decir, defectos cardíacos congénitos,
cataratas y microcefalia). La deformidad y acortamiento de los antebrazos
debe hacer pensar en agenesia bilateral de los radios, con trombocitopenia
amegacariocítica asociada. Un único hemangioma grande o hemangiomas mas
pequeños múltiples indican un posible atrapamiento de las plaquetas y
debieran dar lugar a la búsqueda de hematomas producidos por hemangiomas
internos.
Un hemograma completo del recién nacido debe incluir determinación de
hemoglobina, recuento de leucocitos, recuento de plaquetas y frotis de
sangre. La anemia asociada puede ser el resultado de la pérdida de sangre,
la hemólisis coexistente (p. ej., en un proceso infeccioso) o la
infiltración medular producida por la leucemia congénita. La leucocitosis de
grado leve puede acompañar a la infección o a la perdida de sangre, pero si
excede de 40.000 a 50.000 x mm3, puede indicar una leucemia
congénita. Debe considerarse el examen de la medula ósea si la
trombocitopenia es persistente y no se puede identificar una causa
específica. Las pruebas serológicas para detectar anticuerpos
antiplaquetarios y la tipificación de los antígenos de las plaquetas están
al alcance de los laboratorios de referencia. Si se sospecha trombocitopenia
isoinmunitaria ante el hallazgo de un recién nacido aparentemente normal con
trombocitopenia y una madre saludable con un recuento de plaquetas normal,
debe extraerse sangre de ambos padres en seguida después del parto para la
realización de pruebas serológicas. De manera característica, el suero
materno contiene un anticuerpo reactivo contra las plaquetas del padre. Los
tipos de antígenos plaquetarios deben determinarse en ambos padres si es
posible; en los casos de trombocitopenia aloinmunitaria neonatal, la madre
será negativa y el padre positivo para el tipo de antígeno plaquetario
específico que causa la patología. En este caso se presume que el tipo de
plaquetas del recién nacido es idéntico al del padre, ya que por lo general
no es posible obtener sangre suficiente de los recién nacidos con
trombocitopenia grave para una amplia comprobación serológica. Los
resultados de los estudios de las plaquetas pueden no estar disponibles
durante algún tiempo, y la terapéutica no debe retrasarse en espera de los
resultados.
Algoritmo para el diagnóstico
del recién nacido con trombocitopenia

Bibliografía:
1.
Oski, F. A., and Naiman, J. L., Problemas
hematológicos en el recién nacido, 1977.
2.
Cloherty, J. P., and Stark, A. R., Neonatal Care, 1999.
3.- Gordon B. Avery., Fletcher
Mary Ann., and MacDonald Mhairi, Neonatology: Pathophysiology & Management
of the newborn, 5th edition., 1999; 1067:1069
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