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ETIOLOGIA Y
PATOGENIA.
Es un padecimiento
inflamatorio que aparece en sujetos susceptibles a tener una
respuesta autoinmune cuando se ponen en contacto con el estreptococo
beta hemolítico; afecta principalmente las articulaciones, el tejido
celular subcutáneo y el corazón. En este último, puede afectar el
pericardio (pericarditis), el miocardio (miocarditis), o el
endocardio (endocarditis) por lo que en la fase aguda produce una
pancarditis que deja secuelas en las válvulas cardíacas (valvulopatía
reumática) en la fase crónica. El tejido mesodérmico en todo el cuerpo puede estar
afectado por reacciones exudativas y proliferativas.
Histologicamente la lesión característica es el cuerpo de Aschoff,
que puede descubrirse en el tejido afectado. Toda la información
disponible, sugiere que el estreptococo reumatogénico es el causante
de la fiebre reumática. El estreptococo beta hemolítico del grupo A,
representa el estímulo antigénico a través de la proteína M de su
membrana, que al ponerse en contacto con el monocitomacrófago, lo
activa; si este monocito llega a la sangre se convierte en monocito
activado que presenta el antígeno a los linfocitos B (inmunidad
humoral), los cuales producen anticuerpos contra el estreptococo (antiestreptolisinas).
En los tejidos, el monocito activado se convierte en un macrófago,
presenta al antígeno fijado en su membrana al linfocito T (inmunidad
celular). Los linfocitos T activados se han encontrado en gran
cantidad en las válvulas cardíacas de sujetos con fiebre reumática
activa, en su mayoría T4, los cuales son capaces de generar
linfocinas con capacidad de activar sistemas proinflamatorios, que
al parecer son los causantes de la inflamación valvular (valvulitis)
durante el ataque agudo.
FACTORES PREDISPONENTES.
El estado
socioeconómico de la familia es el £actor predisponente de mayor
importancia. La fiebre reumática se observa sobre todo en medios
donde hay hacinamiento, frecuentemente caracterizados por pobreza,
poca higiene y desnutrición. Hay un aumento estacional de la
frecuencia, pero la estación depende según las localizaciones. Por
ejemplo, a lo largo de la costa oriental de Estados Unidos de
Norteamérica, en primavera; en la costa occidental, en invierno. La
frecuencia es alta en un clima frío, húmedo y con variaciones
bruscas de temperatura, como ocurre en las zonas templadas. En
resumen, suele corresponder a la epidemiología de la infección
estreptocócica, y hay 3 por 100 de probabilidades que se presente
fiebre reumática después de la infección. En los niños, el comienzo
CUADRO CLÍNICO.
El cuadro varía mucho de intensidad, desde el caso
ligero no sospechado, hasta el cuadro muy tóxico que produce
síntomas graves. La infección aguda o activa cede, en su evolución
natural hacia la etapa inactiva. El niño puede no mostrar señal
ninguna de actividad reumática durante meses o años, y luego
recidivan los síntomas de fiebre reumática aguda, generalmente
después de otro brote clínico o subelínico de infección
estreptocócica. Durante la etapa aguda puede observarse cualquiera
de los siguientes hechos:
1. Infección respiratoria alta como faringitis y amigdalitis , que
precede o acompaña el brote en el 50 por 100, aproximadamente, de
los casos agudos.
2. Fiebre ligera o
elevada, palidez, malestar y fatiga fácil.
3. La carditis se manifiesta por taquicardia, menos frecuentemente,
por bradicardia sinusal, agrandamiento del corazón, soplos cardíacos
o cambios de carácter de un soplo ya existente, ruidos cardiacos de
mala calidad, ritmo de galope, embriocardia (ritmo de tictac) ; a
veces se presenta aumento de presión venosa, edema, disnea y
disminución de la capacidad vital como signos de descompensación.
Puede pericarditis y, durante un tiempo variable, percibirse un
roce,
4. La poliartritis migratoria puede ser ligera o intensa, con grados
variables de enrojecimiento e hinchazón. Las grandes articulaciones
son las fundamentalmente afectadas: tobillo, rodilla y muñeca. El
dolor es más intenso que lo que correspondería a la participación
articular visible (enrojecimiento e hinchazón). Son frecuentes los
dolores musculares y tendinosos en los niños, localizados en parte
interior del muslo, pantorrilla, y parte posterior de rodilla.
Estos dolores musculares y tendinosos deben distinguirse de los
llamados "dolores de crecimiento" que no son reumáticos. Ocurren
sobre todo por la noche o al final del día, y no en la rnañana. No
causa dolor el movimiento, y la criatura no puede indicar con
precisión el lugar del dolor. Esto puede depender de una posición
inadecuada al dormir, ejercicio demasiado intenso, esfuerzos, etc.
Estos dolores de crecimiento muchas veces se alivian con terapéutica
no específica, como compresas frías o calientes, y fricciones de
alcohol. Cuando se duda acerca del origen de los dolores, procede
efectuar exámenes de laboratorio para excluir la fiebre reumática.
5. La corea se presenta más frecuentemente en muchachas que en
muchacha y puede ser la única manifestación de la fiebre reumática.
Puede presentarse durante la etapa aguda, como durante la inactiva.
(La corea se estudia en detalle al final de esta sección.)
6. Nódulos subcutáneos de calibre variable de 3 a 10 mm localizados
a lo ra-rgo de las prominencias de huesos y tendones. Frecuentemente
indican una crisis intensa. Cuando existen, son muy sospechosos de
fiebre reumática aguda. En ocasiones, se descubren en la artritis
reumatoide y en el lupus eritematoso diseminado.
7. Se ven ocasionalmente eritema marginado (anular), eritema nudoso,
eritema multiforme y manifestaciones pupúricas.
8. Los dolores abdominales, que se desplazan o son constantes, no
resultan raros. Pueden ser difíciles de distinguir de un trastorno
quirúrgico agudo de abdomen. La prueba del salicilato puede ser útil
para diagnóstico diferencial. El dolor abdominal reumático responde
rápidamente a dosis adecuadas de salicilato por vía intravenosa o
bucal.
9. La epistaxis debe distinguirse de la pérdida de sangre por la
nariz a consecuencia de "tocarse la nariz", por ejemplo, en el curso
de una infección respiratoria alta.
DATOS DE LABORATORIO.
1. Pruebas de reacción en fase aguda, como velocidad de
sedimentación. Los valores de proteína C reactiva, mucopolisacárido
y mucoproteína suelen estar aumentados durante la fase aguda. Pueden
ser normales en algunos casos de corea o eritema marginado. La
velocidad de sedimentación puede disminuir y normalizarse en
presencia de insuficiencia cardiaca congestiva, y aumentar cuando la
insuficiencia cardiaca mejora.
2. El electrocardiograma puede mostrar cambios variables, que pueden
ser pasajeros. Resultan útiles los electrocardiogramas seriados. Los
signos más frecuentes son taquicardia sinusal, prolongación del
intervalo P-R, cambios de S-T y onda T, porlongación del intervalo
Q-T corregido (Q-Tc). Son raros la fibri ación auricular, la
briadicardia, el bloqueo de rama y las arritmias (taquicardia
paroxística).
3. Puede haber leucocitosis con predominancia de polimorfonueleares;
también es posible la anemia durante la fase aguda.
4. Se observa un título creciente de anticuerpo estreptocócico en el
70 por 100 de los casos: (más de 500 unidades Todd) y
anti-estreptocinasa.
5. El examen radiográfico y fluoroscópico puede mostrar
agrandamiento de corazón, especialmente de aurícula y ventrículo
izquierdos.
Diagnóstico.
En 1944, T. Duckett Jones propuso
criterios a seguir basados en las combinaciones de manifestaciones
clínicas. Los signos más útiles o que con mayor seguridad
fundamentaban el diagnóstico los denominó sig nos mayores y los que
no son específicos del padecimiento signos menores. El término
"mayor" alude a la importancia diagnósticay no a la frecuencia o
gravedad de la manifestación en particular.
La presentación en la clínica de un signo mayor con dos menores al
mismo tiempo o bien de dos signos mayores presentes, puede
establecer con gran probabilidad el diagnós tico de fiebre
reumática.
Los criterios de Jones, revisados en 1992 tienen vigencia actual.
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Manifestaciones Mayores
Carditis
Poliartritis
Corea (Sydenham)
Nódulos subcutáneos
Eritema marginado
Manifestaciones Menores
Clínicas
Artralgias
Fiebre
Antecedentes de brote
reumático
Laboratorio y Gabinete
Elevación de reactantes de fase aguda
Prolongación del intervalo PR
Evidencia de infección
Estreptocócica (Grupo A):
Antiestreptolisinas
Exudado faríngeo
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Por lo tanto, las manifestaciones
reumáticas pueden dividirse en mayores y menores.
Mayores. Carditis, poliartritis, corea, nódulos subcutáneos y
eritema marginado (anular).
Menores. Fiebre, poliartralgia, reacciones positivas en fase aguda,
intervalo P-R prolongado, precediendo a la infección estreptocócica,
y antecedente de fiebre reumática previa.
Las condiciones diagnósticas de la fiebre reumática suelen reunirse
si hay una manifestación mayor y dos o más menores; o bien dos o más
manifestaciones mayores.
Diagnóstico diferencial. Puede ser difícil por el número de
enfermedades que simulan la fiebre reumática. Entre ellas, artritis
reumatoide y otras enfermedades del colágeno, artritis séptica,
osteomielitis, poliomielitis, anemia de células falciformes,
leucemia, salmonelosis, enfermedades febriles acompañadas de soplo
funcional, endocarditis bacteriana, artritis alérgica tubérculos con
fiebre y aumento de la velocidad de sedimentación (enfermedad
de Poncet) y linfomas.
TRATAMIENTO.
Medidas generales: Reposo en cama de 6
a 8 semanas, que es el tiempo que habitualmente dura el brote
reumático.
Erradicación del estreptococo: Penicilina procaínica 800,000 U.I.
por vía I.M c/24 horas, por un lapso de 10 días.
En caso de alergia a la penicilina, utilizar eritromicina 250 mg c/6
horas o 500 mg c/8 horas, también durante 10 días.
Asimismo, puede usarse sulfameto-xipiridacina 1 g por V.O. el primer
día seguido de 500 mg c/24 horas, por 10 días.
Tratamiento antiinflamatorio:
Acido acetilsalicílico: Su administración debe contemplarse por 6 a
8 semanas en dosis que varían entre 4 a 6 g en 24 horas repartidos
en 4 tomas. Es conveniente combatir el efecto irritante sobre la
mucosa gástrica con la administración de antiácidos. Debe vigilarse
la posibilidad de acidosis metabólica, dad o lo elevado de las dosis
de salicilatos a usar.
Corticosteroides: Su uso es especialmente útil en:
1. Pancarditis reumática grave en que la insuficiencia cardíaca es
importante debida al proceso inflamatorio. En presen cia de
insuficiencia cardíaca está indi cado el uso de digital en dosis
adecuadas dependiendo de la edad del enfermo y de la gravedad del
cuadro clínico. Es necesario recalcar que la miocarditis hace más
susceptible al paciente a la intoxicación digitálica.
2. Actividad reumática grave con gran ataque al estado general.
3. Actividad reumática prolongada pese a un tratamiento correcto.
Estos casos se deben a infecciones estreptocócicas re petidas con
activación del proceso inmune y que el corticosteroide puede
detener.
Se recomienda usar prednisona a razón de 40 a 60 mg/día, repartidos
en 3 dosis durante 21 días; posteriormente se disminuye la dosis
paulatinamente 5 mg cada 2 días hasta alcanzar 30 mg; después se
reduce 2.5 mg c/2 días hasta suspender el tratamiento. Otra forma de
retirarlo es disminuir 2.5 mg c/2 días a partir del día 22 hasta
suspenderlo. Lo mismo que el ácido acetilsalicílico, son irritantes
de la mucosa gástrica, por lo que se recomienda el uso de antiácidos
entre las tomas del esteroide para no afectar su absorción.
COMPLICACIONES.
PREVENCIÓN DE LA FIEBRE REUMATICA RECURRENTE:.la prevención se lleva
a cabo con penicilina G benzatinica 1.2 millones de unidades IM cada
cuatro semanas, y se aconseja en especial para niños que han
padecido uno o más ataques agudos. Este esquema deberá de llevarse a
cabo cada año hasta cumplir los 25 años de edad. En los adultos se
aplicará durante 5 años después de un ataque.
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