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¿CÓMO SE PREVIENE?
En 1990 se introdujo la vacuna contra la Rubéola en el esquema de
vacunación obligatorio chileno. Esta vacuna, llamada Tresvírica
(contra Rubéola, Sarampión y Parotiditis), se aplica al año de edad y
se refuerza durante el 1er. año de Educación Básica con una vacuna
Bivírica (contra Sarampión y Rubéola).
Esta medida produjo, entre 1990 y 1996, un importante descenso en los
casos de Rubéola. Sin embargo, a contar de 1997 se comenzaron a
observar brotes en las zonas extremas del país, que afectan
principalmente a adolescentes y adultos jóvenes, grupos que no
alcanzaron a recibir la vacuna.
En poblaciones adultas se observa, en cambio, el fenómeno de inmunidad
activa, adquirida por haber contraído la enfermedad durante la niñez.
Esta inmunidad frecuentemente dura toda la vida.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE CONTROLAR LA RUBÉOLA?
El control de la Rubéola es importante ya que, si afecta a la
mujer embarazada durante el primer trimestre de gestación, existe
entre un 80% y un 90% de probabilidad de que el feto nazca con una
malformación congénita, que puede hacerse evidente al momento de nacer
o luego de 2 o más años. También puede producirse aborto espontáneo o
muerte intrauterina.
El riesgo desciende a un 10% aproximadamente, si la embarazada se
infecta en la semana 16; y es raro que se produzcan malformaciones si
la infección se produce después de la semana 20.
Este cuadro, conocido como Síndrome de Rubéola Congénita (SRC), puede
ocasionar una o más anomalías en el niño, como sordera, ceguera,
malformaciones cardíacas y retraso mental, entre otras.
¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA RUBÉOLA?
Es muy fácil confundir la rubéola con el sarampión o la
escarlatina. Por esta razón, para obtener un diagnóstico claro se
deben tomar muestras de secreciones de la faringe o de sangre, para
confirmación de la enfermedad a través de estudios de laboratorio. Es
importante tomar las muestras lo antes posible, especialmente en los
casos de mujeres embarazadas.
LOGROS CAMPAÑA VACUNACIÓN ANTI-RUBÉOLA AÑO 1999
En el año 1999, se llevó a cabo una Campaña Nacional de Vacunación
contra la Rubéola en mujeres de 10 a 29 años,.Durante los últimos años
en nuestro país se observó un cambio en la situación epidemiológica de
la Rubéola.
Hasta la introducción de la vacuna en 1990, la rubéola afectada
básicamente a los niños menores de 10 años, quienes gradualmente
comenzaron a dejar de ser afectados. Sin embargo, en 1997 se
incrementó en distintas regiones del país y comenzó a afectar a
adolescentes y adultos jóvenes, existiendo por tanto el riesgo de que
nacieran niños con Síndrome de Rubéola Congénita (SRC).
La segunda fase aún está en marcha y busca vacunar al 100% de las
mujeres que por estar embarazadas no pudieron ser vacunadas durante la
primera fase de la campaña. Por lo tanto, el trabajo continuará hasta
lograr la inmunización de todas las mujeres entre 10 y 29 años del
país.
Eso permitirá también evitar que los niños que nazcan en el futuro
estén expuestos a una enfermedad que provoca grandes daños, como es el
Síndrome de Rubéola Congénita.

No es grave; a veces ni siquiera
produce fiebre, pero ocasiona una picazón tan intensa que resulta una
enfermedad que molesta mucho para quienes la padecen.
Es, como la rubéola o el sarampión, una enfermedad exantemática pero,
a diferencia de éstas (en las que la vacunación es universal), muy
pocos chicos se libran de sus molestias secuelas.
Antes de la incorporación de la mujer al trabajo y la escolarización
masiva de los más chiquitos, lo habitual era que los niños no entraran
en contacto con el virus varicela zóster hasta los cinco años. Ahora,
no es raro que el chico sufra su desagradable visita ya en el primer
año de vida.
Esta enfermedad es muy frecuente y, además, resulta altamente
contagiosa.
Los síntomas
La madre (o el padre) desnuda al niño por la mañana, por la noche
o en otro momento, y encuentra en su cuerpo una o dos m
anchas. Así es
como se descubre en la mayoría de los casos la varicela.
Pero, si la manera de manifestarse es muy similar en todos los niños,
en los síntomas puede haber grandes diferencias. Algunos pacientes
presentan fiebre elevada (hasta 40º), otros sólo moderada y hay
pequeños que ni siquiera llegan a tener unas décimas. Según la
bibliografía médica, pueden aflorar más de 500 lesiones en el cuerpo
del afectado, aunque la mayoría de los chicos tiene unas 350. No
obstante, a los médicos llegan con mucha frecuencia pacientes que no
presentan más que 10 ó 12 diseminadas por todo el cuerpo.
Además, mientras algunos ni siquiera llegan a sentirse cansados o
molestos, otros se encuentran muy abatidos. Los pequeños que sufren un
trastorno de la piel como, por ejemplo, dermatitis atópica o un
eccema, suelen pasarlo bastante mal.
Las prendas holgadas, con mangas largas, ayudan a que el niño no se
rasque.
Las primeras señales de varicela
aparecen en la espalda. Después el tronco, la cara y el cuero
cabelludo quedarán salpicados de manchas y, más tarde, los brazos y
piernas. Cuando la enfermedad se manifiesta con toda su virulencia,
hay lesiones hasta en los espacios interdigitales. También las mucosas
bucales y la garganta pueden afectarse. En esta zona las lesiones son
bastante dolorosas.
Las lesiones, ¿Qué aspecto tienen?

En la varicela se dan varios tipos a
la vez: máculo-pápulas, vesículas y costras. Al principio, aparecen
unas manchas rojizas, pero se convertirán enseguida en vesículas.
Estas tienen el tamaño de la cabeza de un alfiler y presentan un
círculo rojo alrededor. Su piel es tan fina que se rompe sólo con
tocarla. Entonces es cuando hacen acto de presencia las costras.
Mientras algunas lesiones completan su círculo de evolución,
continuarán surgiendo otras nuevas. No producen dolor, pero sí una
picazón intensa, muy molesta para el paciente.
Un solo virus y dos enfermedades
El germen varicela zóster pertenece al grupo de los virus de
herpes. Una vez que se sufre esta enfermedad, el organismo quedará
inmunizado para siempre. Sin embargo, es posible que el virus quede en
el organismo. Se acantona en las células nerviosas, cerca de la
columna vertebral, y puede permanecer sin dar señales de su presencia
durante muchos años.
En algunos casos no siempre, vuelve a activarse en la edad adulta,
originando un herpes zóster. Esta es la razón por la que una persona
mayor que esté sufriendo un herpes zóster puede contagiar a un niño de
varicela.
Para la mayoría de los chicos, esta enfermedad es más o menos molesta,
pero siempre benigna. Es cierto que pueden producirse complicaciones
como otitis, neumonía, infección renal o incluso otros trastornos más
graves, pero esta posibilidad es rara.
Los médicos recomiendan que los chicos permanezcan en casa hasta que
todas las lesiones se conviertan en costras, momento en que es
imposible el contagio. Conviene que estén aislados para evitar que
entren en contacto con una gestante o una mujer que espera un hijo sin
saberlo todavía, o con un pequeño inmunodeprimido.
El virus varicela zóster se transmite directamente del enfermo, pero
también puede quedar suspendido en el aire. Se supone que una
corriente ascendente es capaz de elevarlo a través de las fachadas de
las casas o de escaleras a una altura de diez metros. Lo que sí se
conoce a ciencia cierta es que el aire acondicionado puede
transportarlo de una habitación a otra. Dado su alto grado de
contagio, cuando un chico es internado en un hospital por algún otro
mal y enferma de varicela, rápidamente se lo aísla en la zona de
enfermos infecciosos que existe en todos los centros hospitalarios. Es
muy importante impedir el contagio a otros enfermos no inmunizados
contra este virus.
Lo peor de esta enfermedad es el prurito. Factores como el calor lo
incrementan. El agua lo atenúa.
* Algunos chicos están cargados de lesiones; en otros, en cambio,
éstas se pueden contar y apenas superan la decena. Lo peor, en
cualquier caso, es el prurito que producen vesículas y costras.
* En la farmacia se pueden adquirir lociones especiales y pomadas de
zinc, pero no es aconsejable usarlas si el pediatra no las ha
recomendado (algunos especialistas no tienen mucha confianza en estos
remedios). El talco está contraindicado.
* El calor favorece la proliferación de las lesiones. El chico se
sentirá mejor si se lo viste con una ropa liviana y holgada, y si
mantenemos una temperatura ambiental suave.
* Lo aliviarán los baños en agua tibia sola o con una infusión de
manzanilla (se dice que también es útil añadir un poco de
bicarbonato). Pero no conviene abusar del agua, porque puede resecar
la piel y aumentar la picazón.
* Lo realmente eficaz cuando la picazón es muy intensa son los
antihistamínicos de administración oral.
Evitar la Infección

Es muy importante adoptar ciertas
medidas higiénicas para evitar que las lesiones lleguen a infectarse:
* El niño tendrá las uñas cortas y las manos limpias (conviene
lavarlas a menudo). Además, se deben cambiar con frecuencia los
pañales, si todavía los utiliza.
* A los más grandecitos se les puede explicar que los rascarse
perjudica y el motivo. Cuando son pequeños y no lo comprenden, lo
mejor es echar mano de algún truco que impida que sus manos entren en
contacto directo con la piel. Por ejemplo, ponerles unos guantes o,
sencillamente, ropa de mangas tan largas que les cubra las manos.
Talvez, lo mas importante es que existe vacuna para evitar esta
afección y todas las molestias que acarrea, consulte con su pediatra.
Se puede vacunar a partir del año de edad, es una sola dosis, tiene su
costo pero siempre menor a los provocados por la enfermedad, en el
caso de los adolescentes se recomiendan dos dosis con un intervalos de
un mes entre cada una.
Ud. debe consultar con su pediatra...

De la noche a la mañana nuestro pequeño se llena de manchitas. Está claro que estamos frente a una enfermedad eruptiva. Pero, ¿sabemos distinguir cuál es...?

De pronto, su hijo amanece cubierto
de manchitas cutáneas, que no desaparecen cuando la presiona con los
dedos. Evidentemente, estás ante una de las típicas enfermedades
eruptivas de la infancia. Sarampión, rubéola, varicela, escarlatina...
En este caso vamos a tratar de la roséola, una eruptiva de la que se
habla poco, casi desconocida, confundida con otras parecidas y, sin
embargo, muy frecuente. Podemos incluso afirmar que es la enfermedad.
eruptiva mas frecuente que pueden padecer los niños en los tres
primeros años de vida y mas específicamente entre los seis y los
dieciocho meses.
Como todas las enfermedades eruptivas, se presenta preferentemente en
otoño, al final del invierno y, sobre todo, en primavera. Se cree que
es causada por un virus, aunque nunca se ha llegado a aislar al
supuesto virus responsable. Se contagia fácilmente de un niño a otro,
o a través de los familiares del pequeño.
Los síntomas.
El niño se encuentra muy bien de salud y un día, después de que
hayan pasado entre siete y diecisiete días después del contagio,
empieza a presentar una fiebre muy alta, de 39º o 40º. A pesar de la
elevada temperatura, el pequeño no pierde el apetito, sino que come
normalmente, continúa con ganas de jugar, y la verdad es que no tiene
mal aspecto.
En realidad, no parece que esté padeciendo una enfermedad, aunque en
algunos momentos febriles se encuentre más inquieto, intranquilo o
somnoliento. Cuando el médico lo examina; encuentra la faringe
enrojecida y en los ganglios de la parte posterior de la cabeza puede
observar una pequeña inflamación.
Después de tres o cuatro días de fiebre, ésta baja bruscamente y
aparece un exantema (manchas cutáneas) repentino. Por eso, a la
roséola también se la conoce como exantema súbito o fiebre de los tres
días. Estas manchitas son de color rosa pálido, de 1 a 5 mm.,
localizadas con más intensidad en el cuello y el tronco. Son manchas
minúsculas, llamadas a veces la alfombrilla, que desaparecen a los dos
o tres días.
Estas manchas se parecen tanto a las de otras eruptivas infantiles,
que muchas madres se confunden y creen que su pequeño tiene rubéola,
sarampión o alguna de las otras más comunes. Sin embargo, la roséola
tiene una característica distintiva que nos ayuda a diferenciarla: las
manchas surgen cuando baja la fiebre, mientras que en el resto, de las
eruptivas, éstas salen cuando la fiebre está en su apogeo.

El tratamiento.
Está es una enfermedad vírica y, por lo
tanto, no tiene tratamiento. De todos modos, es tan benigna que
tampoco lo requiere. La única posibilidad es que se complique y dé
lugar a convulsiones febriles. Pero no debemos alarmarnos, ya que
éstas sólo se dan ocasionalmente y en niños propensos a ellas. De
cualquier modo, no debemos bajar la guardia y vigilar al niño
atentamente por si aparecen otros síntomas. Si la fiebre dura más de
cuatro días, si el pequeño se ve muy afectado, o si los síntomas
típicos de la roséola están acompañados de vómitos, diarrea o tos,
consulta al pediatra.
Por lo general, bastará con tratar de aliviar a nuestro pequeño
enfermito con antitérmicos para bajar la temperatura. Los antibióticos
no serán necesarios, pues resultan ineficaces en las infecciones
eruptivas. Si es importante mantener al niño alejado de otros niños de
menos de tres años (durante una semana desde que brota el salpullido),
para evitar que se contagien, ya que no existe ninguna vacuna.
Y como último consejo, darle un baño de agua tibia y muchos mimos. En
un abrir y cerrar de ojos estará curado.
La fiebre de los tres días
Este afección llamado roséola, ha recibido también el apodo de
fiebre de los tres días, pues la fiebre sube de pronto y se mantiene
exactamente durante tres días. Afortunadamente, es una enfermedad
benigna que no afecta seriamente el estado del niño y que le permite
seguir jugando con normalidad. Sólo harán falta antitérmicos durante
esos días febriles, ya que no es eficaz ningún medicamento, ni
siquiera antibióticos.


La escarlatina es una enfermedad
infectocontagiosa y constituye una de las formas clínicas de la
infección por el estreptococo beta hemolítico del grupo A.
La puerta de entrada del estreptococo, generalmente, es respiratoria,
localizándose en la faringe desde donde invade los tejidos y ganglios
linfáticos regionales. Produce tres tipos de toxinas responsables de
las manifestaciones clínicas de esta enfermedad, por lo que puede
padecerse en tres oportunidades. Estas toxinas desencadenan una
reacción de hipersensibilidad responsable del cuadro clínico.
La Escarlatina se distingue por la aparición de una erupción cutánea a
menudo luego de la infección faríngea.
El período de incubación es de entre 2 y 5 días aproximadamente.
La forma de contagio es la de contacto persona a persona, a través de
las secreciones respiratorias
Generalmente se presenta en forma brusca, luego de un período de
incubación de uno a seis días, con fiebre (superior a los 38 grados
centígrados), sudación, escalofríos, náuseas y vómitos, dificultad o
dolor al tragar, dolores de cabeza, cansancio y compromiso del estado
general. Por la presencia del dolor abdominal y de los vómito se le ha
llamado también " angina que vomita". La faringe se encuentra
congestiva y con múltiples manchas de color y características
variables, acompañadas de afección de los ganglios regionales
(aumentados de tamaño y dolorosos).
Posteriormente, aparecen machas rojizas en la piel, ligeramente
sobreelevadas (exantema escarlatiforme), que comienzan en el cuello y
rápidamente se generalizan al resto del cuerpo en las siguientes 24
horas. En ocasiones se palpa más de lo que se ve y su aspecto y
textura se compara a piel de gallina de color rojo (como cuando se
toma sol).

La piel alrededor de los ojos y la
nariz se encuentra respetada. Luego de 48 horas el exantema comienza a
involucionar y a los 7 - 10 días aparece una fina descamación sobre la
misma., tanto en cara como en manos (palma y dedos)
Es característica la formación de una capa blanca sobre la lengua que.
luego de unos días cae dejando la lengua con una apariencia que se ha
denominado aframbuesada por su color rojo brillante y la prominencia
de las papilas.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en los datos clínicos (edad, contactos,
historia clínica y examen físico) y en estudios de laboratorio como
son los Exudados de Fauces con Cultivo y las Pruebas de detección
rápida del Estreptococo en garganta.
Las pruebas rápidas son efectivas pero SIEMPRE requieren del Cultivo
de garganta para confirmar el diagnóstico.
Los resultados de los cultivos tardan unas 48 horas.
Tratamiento
El estreptococo es sensible a diversos antibióticos, pero las
penicilinas siguen siendo los de elección, excepto en aquellas
personas alérgicas a la misma. Aún cuando el tratamiento se inicie en
forma tardía (noveno día de evolución) puede prevenirse la aparición
de complicaciones serias, como la fiebre reumática.
El de elección es la Penicilina por vía oral durante 10 días,
existiendo también otros antibióticos que son muy efectivos, pero que
se dejan para casos especiales (recuerde que actualmente existe un
aumento importante de la resistencia bacteriana a los antibióticos por
su uso indiscriminado).
Si su hijo presenta un cuadro de
Escarlatina o una Faringoamigadalitis el Pediatra según las
posibilidades solicitará Test Rápido para detección de Estreptococo B
Hemolítico y Exudado de garganta con Cultivo.
Una vez tomada dichas muestras queda en manos del profesional la
indicación del antibiótico o la espera de los resultados de las
pruebas.

En ciertos casos por falta de
infraestructura no es posible solicitar las pruebas antes mencionadas
y el profesional recurriendo a la clínica está habilitado a medicar o
no dichos cuadros.
Es importante respetar y cumplir con la medicación antibiótica
indicada ya que así se evitan complicaciones a futuro como por ejemplo
la Fiebre Reumática (afectación cardiaca, de piel, neurológica, etc) o
la Glomerulonefritis Postestreptocóccica (afectación renal) producidas
por el Estreptococo.
La Escarlatina y las Faringoamigdalitis pueden mejorar con tratamiento
antibiótico en poco tiempo (1 a 2 días) pero la mejoría no significa
que usted como padre deba suspender en forma prematura la medicación.
Es habitual encontrar niños con complicaciones por no cumplimiento del
tratamiento antibiótico de 10 días de duración (mínimo 7 días).
Si su hijo presenta un cuadro diagnosticado de Escarlatina cumpla con
las indicaciones médicas, no baje la guardia.
La Escarlatina puede repetirse 3 (tres) veces en la vida ya que son 3
las toxinas del Estreptococo que pueden producirla (A;B;C).
El niño puede regresar a la escuela a las 48 horas de iniciado el
tratamiento antibiótico ya que luego de dicho período, con medicación
adecuada no contagia (lógicamente con un niño ya afebril y sin otros
signos como vómitos y dolor abdominal).
Los niños alérgicos a la penicilina recibirán antibióticos de
alternativa.
Remitido por el Dr. Pedro Barreda, médico pediatra de la Universidad Católica de la ciudad de Santiago de Chile.