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ERUPCIONES MEDICAMENTOSAS
Definición:
Un medicamento es una substancia química o combinación de
substancias químicas, administradas para la investigación, prevención o
tratamiento de enfermedades o síntomas.
La diferencia entre medicamento y cosmético no es tan clara con
el empleo de medicamentos tópicos con el fin de cambiar el aspecto, como
por ejemplo el minoxidil para la alopecia androgenética y la tretinoina
para el daño solar crónico.
Una reacción medicamentosa es una manifestación clínica indeseada que
resulta de la administración de un medicamento determinado.
Incluye reacciones por sobredosis, reacciones predecibles y
reacciones adversas no anticipadas.
Podrá decirse que las reacciones medicamentosas son la
consecuencia inevitable de la terapia farmacológica moderna. La
incidencia de las reacciones medicamentosas varía entre un 6-15% hasta
un 30% y representan alrededor de un 3-8% de admisiones hospitalarias.
Las erupciones medicamentosas son la manifestación más frecuente
de la sensibilización por drogas.
Su frecuencia varía entre diferentes estudios, tal vez porque las
reacciones leves a moderadas no son reportadas y algunas dermatosis son
equivocadamente atribuidas a medicamentos.
Sin embargo, no es raro que sean tan frecuentes ya que muchos
pacientes, principalmente de edad avanzada, reciben numerosos
medicamentos, algunos de los cuales son de venta libre, otros factores
de riesgo son el sexo femenino, el SIDA (especialmente por sulfonamidas
y amoxacilina) y el síndrome de Sjogren.
ETIOLOGÍA
Y PATOGENIA
Medicamentos causales:
Cualquier medicamento es susceptible de inducir una erupción
medicamentosa, sin embargo, dentro de las más frecuentes encontramos a
los antibióticos, otros antibacterianos, antimicóticos, antivirales,
antiinflamatorios no esteroides (AINES), medicamentos que actúan sobre
el sistema nervioso central, sobre el sistema cardiovascular y
respiratorio, metales y antagonistas de metales, medicamentos
hematológicos y quimioterapéuticos, inmunomoduladores, vitaminas
(incluyendo la isotretinoina), hormonas, medios de contraste,
anestésicos generales y locales, diálisis renal, antihistamínicos y
corticosteroides sistémicos y tópicos.
Deben considerarse los efectos secundarios de otras modalidades
terapéuticas como implantes dérmicos, terapia con láser, “peelings”
químicos faciales, crioterapia y fotoquimioterapia.
Mecanismos
fisiopatogénicos.
Las erupciones medicamentosas pueden originarse por mecanismos
inmunológicos y no inmunológicos, los que a su vez pueden ser
predecibles y no predecibles.
Son más frecuentes las erupciones no inmunológicas y alrededor
del 80% son predecibles, dosis-dependientes, secundarias a las acciones
farmacológicas conocidas del medicamento y ocurren en individuos por lo
demás normales. Las
reacciones impredecibles no son dosis-dependientes, no se relacionan a
la acción farmacológica del medicamento y pueden tener una base
genética. La intolerancia
se refiere a efectos esperados indeseables a dosis bajas del
medicamento, mientras que idiosincrasia e hipersensibilidad se refieren
a respuestas cualitativas anormales inesperadas.
Otro tipo de reacciones incluyen aquellas secundarias al uso
prolongado del medicamento (ejemplo, retinopatía por cloroquina).
Existen también reacciones adversas tardías como carcinogénesis
por azatioprina y teratogenicidad por isotretinoina, talidomida.
Reacciones
medicamentosas no inmunológicas.
Sobredosis:
Las manifestaciones son una mayor expresión de las acciones
farmacológicas esperadas.
Ocurre por equivocación en la formulación, por una mayor dosificación
voluntaria por parte del paciente, por una mayor absorción intestinal,
menor excreción o alteraciones en el metabolismo del medicamento.
Efectos
secundarios:
Incluye efectos tóxicos no deseados, que no son separables a la acción
farmacológica del medicamento.
Toxicidad
acumulada:
Exposición prolongada al medicamento puede conllevar a toxicidad
acumulada, por ejemplo a trastornos de coloración por depósito dentro de
las células fagociticas o en mucosas (por ejemplo, la administración
prolongada de mercuriales o sales de oro).
Toxicidad
tardía:
Ejemplos son las queratosis que aparecen muchos años después de
exposición a arsénico o la hipatoxicidad muchos años después de dosis
prolongadas de metotrexate.
Efectos
facultativos:
Incluyen las consecuencias por cambios en la flora normal de la piel o
mucosas. Ejemplo: los
antibióticos de amplio espectro pueden facilitar la colonización de
Candida albicans.
Interacciones
medicamentosas:
Éstas pueden ocurrir cuando se
reciben dos o más medicamentos simultáneamente y son secundarias a
varios mecanismos: cambios en la tasa de absorción intestinal de una de
las drogas, desplazamiento de receptores o proteínas transportadoras,
inhibición o estimulación enzimática y modificaciones en la excreción
del medicamento.
Cambios metabólicos:
Ciertos medicamentos pueden inducir cambios cutáneos por modificaciones
en el estado nutricional o metabólico.
Por ejemplo, la aparición de xantomas secundarios a la elevación
de lipoproteínas de muy baja densidad inducida por isotretenoína oral.
Tetratogenicidad:
La isotretinoína oral puede
afectar la organogénesis particularmente si es ingerida entre la 3a
y 10a semana de gestación.
Otros medicamentos teratogénicos son las drogas citotóxicas, la
talidomida y otros posiblemente teratogénicos incluyen el consumo fuerte
de alcohol, fumar y algunos anticoagulantes, anestésicos, litio, quinina
y corticoides sistémicos.
Reacciones
anafilactoides:
Algunos medicamentos estimulan al mastocito directamente para que libere
histamina y otros mediadores inflamatorios.
Incluyen opiáceos, medios de contraste, ácido acetilsalicílico y
antiinflamatorios no esteroideos entre otros.
Exacerbación
de enfermedad:
Es bien conocida la recidiva o exacerbación de la psoriasis o el liquen
plano inducido por la cloroquina, efectos similares pueden ejercer los
betabloqueadores y el litio sobre la psoriasis.
Reacciones
medicamentosas inmunológicas.
La alergia a un medicamento implica la sensibilización
inmunológica por exposición previa a la droga.
Hay por lo menos cuatro tipos de mecanismo inmunológicos que
pueden participar en el desarrollo de una alergia medicamentosa.
Reacciones medicamentosas IgE-dependientes (TipoI):
El enlace cruzado entre un medicamento polivalente y conjugados
proteicos de dos o más moléculas
específicas de IgE fijadas a mastocitos o basófilos sensibilizados,
induce la liberación de factores quimioatractantes para eosinófilos,
leucotrienos, prostaglandinas y citoquinas proinflamatorias.
Estas actúan sobre tejidos y órganos blancos como los tractos
respiratorio, cardiovascular, gastrointestinal y la piel.
Ejemplos clásicos son la urticaria y la anafilaxis.
Reacciones
medicamentosas mediadas por anticuerpos (Tipo II):
la Unión de anticuerpos a
células da lugar a daño celular por citólisis mediada por complemento,
como ocurre en las anemias hemolíticas, por ejemplo, por sulfas.
Reacciones medicamentosas por complejos inmunes (Tipo III):
Los complejos inmunes pueden reaccionar con mastocitos y basófilos
liberando mediadores proinflamatorios (urticaria y anafilaxis), pueden
unirse a medicamentos formando complejos inmunes antígeno-anticuerpo
circulantes, en las reacciones tipo enfermedad del suero, o pueden
formar complejos inmunes que se depositan en el endotelio vascular
originando vasculitis cutáneas necrotizantes.
Reacciones
medicamentosas por inmunidad celular (Tipo IV):
El papel patogénico de la
inmunidad celular en las reacciones de hipersensibilidad de contacto
está bien establecido pero sólo se sospecha en otras formas clínicas de
erupciones medicamentosas (eritema multiforme, necrolisis epidérmica
tóxica, erupciones liquenoides, reacciones tipo lupus y algunas
erupciones morbiliformes).
Hay evidencias de que las erupciones pigmentadas fijas y las dermatitis
exfoliativas pueden ser mediadas por inmunidad celular.
CUADRO
CLÍNICO
Las erupciones medicamentosas pueden adoptar varias formas
clínicas dependiendo del medicamento causal y del mecanismo
fisiopatogénico. En
reacciones inmunológicas se requiere una sensibilización previa; si ha
habido una exposición anterior, las manifestaciones clínicas aparecen en
minutos y a veces en segundos; si es la primera exposición al
medicamento, se requieren varios días de latencia.
Las reacciones alérgicas no se asemejan a la acción farmacológica
del medicamento, pueden ocurrir a dosis menores de las terapeutas y son
reproducibles con la reexposición.
Aunque con frecuencia atribuimos un patrón de reacción
morfológica a un medicamento determinado, la mayoría de los medicamentos
son capaces de inducir diferentes tipos de erupción.
La urticaria, el eritema multiforme, el síndrome de Stevens-Johnson y la
necrolisis epidérmica tóxica son tratados, adicionalmente, en sus
respectivos capítulos.
Erupciones exantemáticas (Maculopapulares):
Es la forma más común de erupción medicamentosa.
Con frecuencia se asocia a fiebre leve, es simétrico y consiste
en máculas y pápulas eritematosas, a veces confluentes.
Usualmente comienza por el tronco y en zonas de presión o trauma
previo. El compromiso de
mucosas, palmas y plantas es variable.
Exámenes de laboratorio rara vez la diferencian de exantemas
virales aunque puede haber Eosinofilia.
Usualmente se presentan una semana después de iniciada la terapia
con el medicamento causal.
Pero con algunos medicamentos se puede retardar hasta dos semanas.
Entre los fármacos más frecuentes se encuentran la ampicilina, la
amoxacilina y las sulfonamidas.

Eritema
multiforme y el síndrome de Stevens-Johnson:
Es un patrón de reacción medicamentosa bien conocida, aunque con mayor
frecuencia es secundario a diversas infecciones.
Clínicamente se caracteriza por máculas y pápulas eritematosas o
por placas urticarianas y por las típicas lesiones en diaria.
Se distribuyen principalmente en zonas acrales de las
extremidades, especialmente en dorso de manos, palmas y plantas,
rodillas y aspecto extensor de antebrazos y en el tron
Puede haber compromiso de las mucosas oral y genital.
El síndrome de Stevens-Johnson se caracteriza por lesiones
cutáneas similares, de predominio en el tronco y que característicamente
compromete más del 10% de la superficie corporal.
Se asocia a fiebre, malestar general, mialgias y artralgias.
Debe existir compromiso de por lo menos dos mucosas (conjuntival,
corneal, oral, labial y genital).
Urticaria:

Clínicamente se caracteriza por la aparición fugaz de habones
(ronchas o placas, eritematoedematosas), pruriginosas que
individualmente duran menos de 24 horas.
La erupción en general puede durar entre 2 – 4 semanas. Después
de las erupciones maculopapulares, la urticaria es la segunda
manifestación más frecuente de erupción medicamentosa.
Usualmente ocurre dentro de las 36 horas después de la
administración del medicamento; con la reexposión aparece minutos
después. Con menor
frecuencia se ve angioedema (compromiso de dermis profunda o tejido
celular subcutáneo).
Eritema pigmentado fijo:

Se caracteriza por la aparición, 30 minutos a varias horas
después (aproximadamente 8), de placas eritematosas, violáceas o
pigmentadas con vesículas o ampollas en su superficie que desaparecen
dejando pigmentación residual. Típicamente aparecen en la misma
localización cada vez que se ingiere el medicamento causal.
Inicialmente las lesiones pueden ser solitarias pero con
exposiciones repetidas a la droga aparecen lesiones nuevas y las
existentes aumentan de tamaño.
El tronco rara vez se afecta y localizaciones predilectas son las
manos, pies, genitales y zona perianal.
La pigmentación de la lengua puede ocurrir como una forma de
eritema pigmentado fijo.
Necrolisis epidérmica tóxica:

En ocaciones hay sobreposición de esta entidad con el síndrome de
Stevens-Johnson y muchos medicamentos son capaces de inducir ambas
erupciones. Clínicamente se
presenta con síntomas generales (malestar general, fiebre) y coriza
asociada a dificultad en la micción (por uretritis) que duran 2 – 3
días. Pueden transcurrir
hasta 3 semanas antes de aparecer las manifestaciones cutáneas.
La fase aguda de la necrolisis epidérmica tóxica se caracteriza
por fiebre persistente, compromiso de mucosas, desprendimiento
epidérmico y puede durar de 8 – 12 días.
Hay aparición de zonas eritematosas amplias en axilas y pliegues
inguinales que evolucionan rápidamentea desprendimiento epidérmico.
El proceso es progresivo pero puede comprometer toda la
superficie corporal en 24 horas.
Es una urgencia médica.
Erupciones eczematosas:

El contacto de un medicamento, en un paciente previamente sensibilizado,
puede originar una dermatitis de contacto
alérgica; pero pueden presentarse dos situaciones particulares.
Primero, que un paciente con historia de una dermatitis de
contacto alérgica previa sea expuesto por vía oral al mismo medicamento
o a uno estructuralmente similar y desarrolle una erupción eczematosa
generalizada; a esto se le denomina una dermatitis medicamentosa
sistémica de contacto.
Puede ocurrir con numerosos medicamentos, entre ellos la eritromicina.
La segunda situación es la inversa: un paciente sensibilizado por
vía oral que hace una dermatitis de contacto alérgica al ser expuesto en
forma tópica a la misma droga.
La dermatitis medicamentosa sistémica de contacto puede
manifestarse de diferentes formas clínicas.
La forma generalizada clásica, que es la más frecuente, se
caracteriza por eritemas difuso de los glúteos (“baboon síndrome”),
eritema de cara interna de los muslos y posiblemente eritema de las
axilas.

Pustulosis exantematosa generalizada aguda:
Se
caracteriza por pústulas que usualmente comienzan por la cara y
pliegues, para luego, generalizarse y que aparecen 24 horas a 5 días
después de la ingesta del medicamento causal (penicilina, ampicilina, amoxacilina, espiramicina, eritromicina, propicilina).
Se puede asociar a fiebre, leucocitosis alta a expensas de
neutrófilos y eosinófilos, edema facial, púrpura, vesículas, ampollas y
lesiones tipo eritema multiforme.
Histológicamente se aprecian pústulas superficiales
espongiformes, edema papilar, neutrófilos perivasculares con vasculitis leucocitoclástica y depósito de fibrina.
ENFOQUE
DIAGNÓSTICO
Clínicamente puede ser difícil sospechar una erupción
medicamentosa porque algunas aparecen cuando ya se ha suspendido el
medicamento responsable, o se han utilizado medicamentos de depósito o
por su similitud con una dermatosis inducida por otra causa.
Estar familiarizado con las erupciones más frecuentes que produce
un medicamento determinado es de ayuda, sin embargo un medicamento puede
producir erupciones inesperadas o un medicamento nuevo puede producir
una erupción inusual. Una
historia clínica detallada, pruebas de eliminación y provocación
medicamentosa y pruebas cutáneas de pinchazo, intradérmicas y
epicutáneas pueden ser de ayuda en casos seleccionados.
HISTORIA
CLÍNICA
Una
historia detallada de los medicamentos recibidos y la secuencia de su
inicio y suspensión con la aparición del brote son importantes.
Hay que considerar medicamentos de venta libre como laxantes,
anticonceptivos orales, vacunas, drogas homeopáticas, etc.
Es igualmente importante el antecedente de reacciones
medicamentosas previas y de dermatitis de contacto alérgica.
ELIMINACIÓN
DE MEDICAMENTOS
Es
imperativo, pero se debe recordar que una vez iniciada la reacción
alérgica, su evolución natural va a continuar aunque se suspenda el
medicamento.
PRUEBAS CUTÁNEAS
En términos generales son de poca ayuda y hay que recordar que un
resultado negativo no descarta una reacción medicamentosa por una droga
determinada y que las pruebas cutáneas pueden a su vez inducir una
erupción o reacción sistémica medicamentosa.
Las pruebas de pinchazo y las pruebas intradérmicas son más
útiles en reacciones de hipersensibilidad Tipo I.
Las reacciones intradérmicas son de mayor utilidad en erupciones
maculopapulares, eritema multiforme y eritrodermia que en reacciones
eczematosas. Las pruebas
epicutáneas generalmente son negativas en erupciones cutáneas por
drogas, sin embargo ha sido de utilidad en erupciones pigmentadas fijas
(sobre todo cuando se hacen directamente sobre piel previamente afectada
y no sobre piel sana) y en algunos casos seleccionados de dermatitis
exfoliativas y eczematosas, por ejemplo, por anticonvulsivantes (carbamazepina).
PRUEBA
DE PROVOCACIÓN
Consisten
en readministrar la medicación una vez resuelta la erupción.
Aunque éstas pueden confirmar la causa de una reacción
medicamentosa, pueden originar falsos negativos (si se usan dosis muy
bajas) o incluso la muerte del paciente, por lo tanto no son
aconsejables. Están
absolutamente contraindicadas en el síndrome de Stevens-Johnson, la
necrolisis epidérmica tóxica y las reacciones anafilácticas y es mejor
no realizarlas en sanguíneas y reacciones tipo lupus eritematoso
sistémico.
BIOPSIA
DE PIEL
En término generales, la biopsia de piel no confirma el
diagnóstico de una erupción por drogas, sin embargo, si es útil para
confirmar una erupción que puede ser causada por un medicamento y para
descartar otras dermatosis.
DIAGNÓSTICO
DIFERENCIAL
Con la excepción del eritema pigmentado fijo que tiene una
morfología y comportamiento específico, las demás erupciones
medicamentosas son inespecíficas y deben considerarse dentro de sus
diagnóstico diferenciales dermatosis clínicamente similares de otra
causa.
CONDUCTA
Una
historia detallada antes de iniciar un tratamiento, en ocasiones
identifica reacciones medicamentosas previas y otras reacciones de
hipersensibilidad Tipo I y IV.
En una erupción ya establecida, ante todo suspender todos los
medicamentos que esté recibiendo el paciente.
Si hay alguno que no se pueda suspender porque el paciente lo
requiere, éste debe ser substituido por otro que tenga el mismo efecto
terapéutico pero que no haga reacción cruzada.
En una reacción cutánea leve, por drogas, el tratamiento
sintomático con emolientes, corticoides tópicos de baja a mediana
potencia y antihistamínicos orales muchas veces es suficiente.
Para eritema multiforme – síndrome de Stevens-Johnson-,
reacciones liquenoides, vasculitis medicamentosa y enfermedad del suero,
se puede requerir de un ciclo corto de corticosteroides sistémicos.
La eritrodermia y la necrolisis epidérmica tóxica con frecuencia,
además de corticoides sistémicos, a veces requiere hospitalización y en
ocasiones cuidados intensivos.
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