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Tripanosomiasis americana (enfermedad de Chagas)
MANIFESTACIONES CLÍNICAS. Los pacientes pueden presentar una enfermedad aguda o crónica. La fase temprana de esta enfermedad con frecuencia es asintomática. Sin embargo, los niños tienen más probabilidades de exhibir síntomas que los adultos. En algunos pacientes aparece un nódulo rojo conocido como chagoma en el sitio de inoculación original, habitualmente sobre la cara o los brazos. La piel circundante se indura y más tarde se torna hipopigmentada. El edema firme unilateral de los párpados, conocido como signo de Romaña, es la primera indicación de la infección pero no siempre está presente. La piel edematosa es de color violáceo, asociada con conjuntivitis e hipertrofia del ganglio preauricular homolateral. Algunos días despues de la aparición del signo de Romaña puede aparecer un cuadro de fiebre, linfadenopatías generalizadas y malestar general. A continuación puede haber miocarditis aguda, hepatoesplenomegalia, edema y meningoencefalitis. Es posible que se desarrollen secuelas graves consistentes en miocardiopatía e insuficiencia cardíaca (la principal causa de muerte), megaesófago y mega colon, juntos o por separados, muchos años despues de las manifestaciones iniciales, en la fase crónica de la enfermedad. La enfermedad congénita se caracteriza por bajo peso al nacer, hepatomegalia y meningoencefalitis, con convulsiones y temblores.
ETIOLOGÍA Ó CAUSA. La causa de la tripanosomiasis americana es Trypanosoma cruzi, un protozoo hemoflagelado.
EPIDEMIOLOGÍA.
Los parásitos se trasmiten a través de la heces de los insectos de
la familia de los triatomídeos, habitualmente a partir de una
chinche reduvídea infectada (de trompa crónica o besadora). Estos
insectos defecan mientras alimentan o después de alimentarse con
sangre. La persona picada se inocula accidentalmente al frotar las
heces que contienen el parásito contra el sitio de la picadura o en
las mucosas de los ojos o la boca. El parásito también puede ser
transmitido en forma congénita, durante el transplante de órganos y
a través de una transfusión sanguínea. Las infecciones accidentales
de laboratorio pueden ser
Imagen del chipo tomada de www.asovac.net
El período de incubación de la enfermedad aguda es de 1 a 2 semanas. Las manifestaciones crónicas no aparecen durante años a décadas.
PRUEBAS DIAGNÓSTICAS. Durante la enfermedad aguda el parásito se puede detectar en sangre, por coloración de Giemsa o por un preparado en fresco. En las infecciones crónicas, que se caracterizan por una parasitemia de bajo nivel, se debe llevar a cabo la recuperación del parásito por cultivo en medios especiales o su identificación por xenodiagnóstico. Las pruebas serológicas incluyen hamaglutinación indirecta, IFI y EIA.
TRATAMIENTO. La fase aguda de la enfermedad del Chagas se trata con nifurtimóx o benznidazol. Se está evaluando la eficacia de estos fármacos durante las fases latente y crónica de la enfermedad.
AISLAMIENTO DEL PACIENTE HOSPITALIZADO. Deben seguirse las precauciones universales.
MEDIDAS DE CONTROL. Las personas que viajan a áreas endémicas deben prevenir el contacto con los insectos reduvídeos evitando alojarse en edificios sin medidas de control para estos insectos y en construcciones de barro, techos de palmera o ladrillo de adobe, en especial si tienen grietas en las paredes y el techo. El uso de mosquiteros también puede ser beneficioso, en particular para las personas que viajan a regiones altamente endémicas y que planean acampar a dormir a la interperie. Deben efectuarse exámenes de sangre y pruebas serológicas a los miembros de la familia de un paciente infectado si han tenido una exposición al vector similar a la del paciente. Debe considerarse la realización de pruebas serológicas antes y después del viaje en las personas que visitan áreas altamente endémicas con escasas medidas de control y en las que el contacto con los vectores puede ser inevitable. La educación acerca del modo de diseminación y de los métodos de prevención es fundamental en las áreas endémicas. Las casa deben ser examinadas en busca de vectores y si se encuentran, está indicada la desinfección cuidadosa. Se recomienda el control de vectores por medio del control eficaz de la población de roedores de la que se alimenta el vector, el uso de insecticidas, la eliminación de los hábitat de los vectores y el uso de mosquiteros en puertas y ventanas para impedir el ingreso de los insectos vectores. Los donantes de sangre en áreas endémicas deben ser controlados por medio de pruebas serológicas (véase Seguridad de la sangre). Los pacientes infectados no deben donar sangre. Los receptores de sangre pueden ser protegidos en las áreas endémicas por tratamiento de la sangre donada con violeta de genciana en una dilución de 1:4.000.
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