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Desde el nacimiento el bebé
trata de comunicarse, llora cuando algo lo asusta o produce molestia y
cuando mamá o papá lo atienden y consuelan aprende en cierta forma a
dialogar, pues sus ex presiones
reciben respuesta.
Por un tiempo este lenguaje
gestual será su forma de comunicarse, señalará lo que quiere que le demos,
alzará sus bracitos para pedir que lo tomemos en brazos, etc., mientras
tanto irá adquiriendo capacidades básicas para su desarrollo lingüístico.
Un bebé de dos meses se
expresa con gorgoritos de placer, en especial cuando le habla su mamá cuya
voz ya reconoce, pero también puede responder así a aquellos que le hablan
con suavidad y sonriéndole.
Hacia los cinco o seis meses
el bebé comienza a balbucear, parece que quiere hablar, mientras prueba
distintos sonidos como si estuviera contando algo.
Es curioso que sin importar el
idioma que se hable en la casa, todos los bebés tienen un patrón similar en
la incorporación de las primeras vocales, consonantes y silabas; así
comienza pronunciando la a, la m, b, p, para luego agregar otras consonantes
como t, seguidas por s, f, i, u, etc.
Para los ocho meses comienza a
usar silabas dobles, mama, tata, etc, pero también para esta época el bebé
comienza a imitar la entonación propia de la lengua que se habla en casa.
Para cuando cumpla el año o
antes, comenzará a usar algunas palabras con significado.
El papel de los padres en el
desarrollo del habla
Lingüistas, antropólogos,
pediatras y otros especialistas coinciden en afirmar que la rapidez con que
un bebé comienza a hablar, tiene más que ver con el estimulo externo que
recibe, que con su inteligencia.
Se menciona como referencia el
caso de niños salvajes, que crecieron en la selva sin contacto con humanos,
cuando fueron encontrados tuvieron dificultades para aprender a hablar, aún
cuando habían manifestado su inteligencia al arreglárselas para sobrevivir
en un medio hostil.
Los primeros cuatro años de
vida son fundamentales en el desarrollo del lenguaje así como de muchas
otras habilidades, esto tiene que ver con el desarrollo cerebral, que
triplica su tamaño durante el primer año de vida, mientras desarrolla una
compleja red de conexiones.
Mucho antes de poder hablar el
bebé ya entiende, pero es fundamental que asegurarse en esa etapa de que su
audición sea correcta, observa como reacciona ante ruidos súbitos, si vuelve
su cabecita hacia el lugar de donde provino el ruido. Si todo está bien con
sus oídos no desaproveches los momentos que pasan juntos, háblale todo el
tiempo.
Los especialistas señalan que
la mamá cumple un rol fundamental en el desarrollo del habla del bebé,
instintivamente las mamás desarrollan un lenguaje adaptado al proceso de
aprendizaje, usan frases cortas y sencillas, acompañadas por gestos y
expresiones faciales que refuerzan la comunicación.
Este lenguaje no solo ayuda al
niño a desarrollar la comprensión, también le está enseñando a comunicarse.
¿Cómo ayudarlos a aprender?
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Necesita un ambiente
emocionalmente estable. Puesto que inicialmente no necesita hablar para
comunicarnos sus necesidades, si tiene hambre o le duele algo llora. Tal
como unos meses atrás hacía gorgoritos cuando estaba contento, comienza
a hablar para comunicarnos sentimientos placenteros.
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El niño aprende a hablar si
le hablan, es obvio que la parte emocional es básica, ya que si colocas
al niño frente a un televisor todo el día, pero no le hablas, no
aprenderá a hablar.
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No es necesario mostrar cada
objeto repitiendo su nombre, basta con hablar de las cosas con él. Trata
de hablarle siempre con claridad mirándolo de frente, es bueno repetir
las frases.
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Nunca deben usarse las
palabras en forma incorrecta, ni frases incompletas, solo deben ser
sencillas, decir por ejemplo: ¡Que rica es el agua!, y no:¡Ica aba!.
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No se puede forzar el
comienzo del habla, sí darle todo el estímulo posible, hablándole
constantemente en forma sencilla, acompañando las palabras con gestos,
risas, cosquillas que hagan del aprendizaje algo placentero.
-
No exigirle que diga algo o
que repita una palabra que aprendió, es mejor jugar con él y ‘tomarle
lección’, pues esto le quita diversión al proceso de aprender.
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No cansar al niño, habrá
momentos en los que sencillamente no tenga ganas de hablar y no hay por
que irritarlo.
-
Deben respetarse sus
tiempos, hay niños que acumulan lo que se llama vocabulario pasivo, y
repentinamente comienzan a hablar.
-
No se debe corregir
permanentemente al niño que empieza a hablar, si dice mal una palabra
bastará con que se la repitamos en forma correcta, si pide ‘aba’ puedes
decirle: ‘Sí, mamá te da agua’, esto evitará que el niño se sienta
inseguro o incomodo y se retraiga de hablar.
¿Cuándo preocuparse?
Puesto que la adquisición del
lenguaje es un proceso complejo, es responsabilidad de los padres asegurarse
de que el niño no tenga impedimentos para lograrlo.
Para esto es fundamental el
correcto seguimiento de su desarrollo, por un pediatra que es quien
podrá detectar tempranamente cualquier problema en la audición o en la
visión.
Si existen problemas
neurológicos o en el desarrollo intelectual, el aprendizaje será más
complejo pero con un buen diagnostico, a tiempo, se puede manejar.
Hay que destacar que un niño
con problemas sensoriales, neurológicos, fisiológicos o intelectuales puede
aprender a hablar,(con las dificultades lógicas), con el estímulo apropiado,
mientras que un niño totalmente sano que no recibe estimulo externo
alcanzará un desarrollo lingüístico muy pobre.
Muchos niños tartamudean un
poco al empezar a hablar, pero este problema desaparece sólo, si no es así
debería ver un especialista antes de empezar a aprender a leer.
Si un niño tiene más de dos
años y todavía no dice una palabra debes consultar con un especialista, una
vez determinada la causa del problema podrán determinar que tipo de
aprendizaje necesita para superar el impedimento.
Si tu bebé tiene algún daño
neurológico de nacimiento, es sordo o es autista el tratamiento con un
especialista debe comenzar tan pronto sepas de este problema, estos
aumentará sus probabilidades de aprendizaje.
Entonces hay que
expresar preocupación cuando existe cualquiera de las siguientes
condiciones:
1. El niño no habla nada a la edad de 2 años.
2. El habla es mayormente ininteligible después de la edad de 3 años.
3. El niño omite muchas consonantes al comienzo de las palabras después de
pasar de la edad de 3 años.
4. A la edad de 3 años, el niño todavía no maneja oraciones de dos a tres
palabras.
5. Los sonidos que el niño usa en su habla son mayormente vocales.
6. Faltan consistentemente las sílabas finales de las palabras, después de
la edad de 5 años.
7. La voz es monótona, demasiado fuerte o demasiado baja, o de escasa
calidad, todo lo cual puede indicar una deficiencia auditiva.
COMPRENSION
La
comprensión obedece a una secuencia ordenada. Fallas en la comprensión
pueden ser la consecuencia dedificultades auditivas o de defectos en el
sistema nervioso central. En la lista que viene a continuación pueden verse
preguntas (a título de ejemplo) y edades en las cuales puede suponerse una
respuesta adecuada.
DESARROLLO
DEL LENGUAJE
El pediatra debe estar familiarizado con el progreso ordenado del desarrollo
del lenguaje. He aquí unas directivas que deberían ser de ayuda.
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