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El dengue es, en la actualidad,
la enfermedad viral más
importante transmitida por mosquitos.
En ese sentido, la Organización
Mundial de la Salud (1994)
estimó que están expuestos a su
contagio alrededor de 2.000 millones
de personas en todo el mundo.
El mosquito transmisor
del dengue, Aedes (Stegomyia) aegypti, es una especie pequeña, de unos 5 milímetros de largo, color oscuro,
aunque el especialista experientado con instrumental óptico adecuado
puede observar las manchas blancas características que se distribuyen
tanto en el cuerpo como en las patas.
Aedes aegypti tiene hábitos estrictamente domiciliarios donde encuentran
todo lo necesario para desarrollarse y vivir. Por ello sus
desplazamientos son muy limitados y con frecuencia no se alejan más allá
de unos 100 metros de los criaderos.
Hábitos
hogareños
Especie sinantrópica tipica (es decir, plenamente adaptada para vivir
estrechamente relacionada con las viviendas humanas), realiza sus
desoves en recipientes muy diversos construidos por el hombre. Una
enumeración de los lugares más frecuentes en los cuales se cría, incluye
tanques de agua mal tapados, neumáticos en desuso acumulados, cisternas,
tinajas, bidones de todo tipo, macetas o los platos que suelen colocarse
debajo de ellas, latas de conservas, frascos de boca ancha, floreros de
variado tipo, tazas, vasos o focos rotos, trozos de botellas que
conserven superficies cóncavas, tapas de tamaño y formas variadas, y en
general cualquier otro elemento de los que solemos acumular en el fondo
de nuestras viviendas o arrojar en basurales y microbasurales
clandestinos que en condiciones propicias puedan retener agua, sea ésta
de lluvia o el riego de plantas de jardín.
Cada hembra deposita un
reducido número de huevos en distintos recipientes, los cuales durante
períodos prolongados pueden permanecer viables hasta que las condiciones
de temperatura y humedad les sean propicias, momento en el cual se
hidratan y rápidamente eclosionan, es decir, salen del huevo larvas
pequeñas que evolucionan en los recipientes que las contienen.
Las poblaciones de
Aedes aegypti aumentan con la temperatura porque la reproducción es más
activa y se reduce la duración de su ciclo biológico.
Como en todos los mosquitos se suceden cuatro estadios larvales
pogresivamente más grandes, el último de los cuales se transforma en
pupa. Esta no se alimenta, y en su interior se produce la metamorfosis,
transformación de sus estructuras para convertirse en adulto.
Las hembras son las que
pican por ser hematófagas obligadas, es decir, necesitan sangre para
alimentarse y para que maduren los huevos. Pican al caer la tarde o por
la mañana, y lo hacen especialmente en las extremidades inferiores de
distintas personas antes de "llenarse".
Estos contactos
sucesivos facilitan la transmisión del dengue si encuentran una persona
enferma.
El traslado de recipientes de una a otra vivienda entre barrios
diferentes en los cuales se encuentren huevos o larvas de Aedes aegypti,
contribuye a la dispersión de la especie.
El dengue es una enfermedad aguda que puede afectar a personas de
cualquier edad, aunque los más susceptibles suelen ser los niños y las
personas mayores, cualquiera sea su condición socioeconómica. Tiene
comienzo repentino, y en buena medida su manifestación está relacionada
con el estado de salud de cada persona, y su sintomatología incluye
fiebre alta, náuseas, vómitos, intensos dolores retrorbitales
musculares, articulares y de cabeza, erupciones en el pecho y 1as
extremidades inferiores, entre otros. El dengue, cuando es epidémico,
tiene incidencias en las actividades laborales y efectos económicos
importantes por el número con frecuencia elevado de personas que pueden
contraerlo, aunque raramente es mortal.
Enfermedad y prevención
El dengue comprende
cuatro serotipos: 1, 2, 3 y 4, cada uno de los cuales no genera
inmunidad hacia los restantes. Es más, la presencia simultánea de
distintos serotipos en una región aumenta el riesgo de, posibles brotes
de dengue hemorrágico. Este es mucho más grave, y a los síntomas ya
señalados se agregan dolores intensos de estómago, posibles hemorragias
nasales,
bucales y en las encías, dificultades respiratorias, intensa sed, pulso
rápido y eventuales desmayos. El dengue hemorrágico puede provocar la
muerte, sobre todo si las personas no reciben a tiempo la atención
médica requerida.
Son factores
relacionados con la propagación del dengue deficiencias en el
abastecimiento de agua (que hace que se la acumule en recipientes) y la
inadecuada disposición de los residuos sólidos urbanos (donde los
recipientes de todo tipo pueden convertirse en criaderos).
Por otra parte, la
presencia del mosquito vector, la mencionada dispersión por el hombre y
los desplazamientos de personas enfermas son importantes en la
propagación del dengue.
Combatir el mosquito
Aedes aegypti es una tarea fundamental. Ella no requiere de equipos
sofisticados pero sí de acciones coherentes e integradoras que prioricen
eficiencia y eficacia, lo cual requiere un trabajo sostenido en el
tiempo, del cual participen todos los actores sociales. Esto implica la
intervención de toda la población (ya que el dengue es básicamente un
problema de saneamiento intradomiciliario), las organizaciones no
gubernamentales (como aglutinantes, de acciones colectivas), la
universidad (donde el conocimiento sistematizado y la relación de
investigaciones sustenta el respaldo técnico-científico), y las
autoridades en sus distintos niveles (contribuyendo a las acciones de
coordinación).
Sólo así será posible
la planificación permanente y las apoyaturas que cada sector requiere.
Evidencian las ventajas del trabajo interinstitucional las acciones de
capacitación realizadas por la universidad, ONGs y sectores de la
población que pueden actuar como multiplicadores de motivaciones: los
docentes. La provincia, que tiene convenios marco con la UNL y la UNR,
encontraría en ellas un impulso multiplicador que posibilite sumar
esfuerzos y lograr eficiencia.
Las acciones
individuales, por bien intencionadas que sean, raramente culminan con
la eficiencia necesaria para un problema que, potencialmente, nos afecta
a todos.
¿Qué síntomas produce? ¿Cómo se reconoce? ¿Se acompaña siempre de
diarrea?
Los síntomas principales del dengue son fiebre alta, fuerte dolor de
cabeza, dolor de espalda, dolor en las conyunturas o articulaciones, náusea
y vómitos, dolor en los ojos y erupción de la piel. Generalmente, la
enfermedad es más leve en niños menores, que en los niños mayores y adultos.
El DH se caracteriza por fiebre que dura de 2 a 7 días, con signos y
síntomas generales que pueden ocurrir con muchas otras enfermedades, por
ejemplo, náusea, vómito, dolor abdominal y dolor de cabeza. Esta etapa es
seguida por manifestaciones hemorrágicas, tendencia a tener fácilmente
cardenales, magulladuras, u otros tipos de hemorragias de la piel, sangrado
por la nariz o las encías, y posiblemente sangrado interno.
Los vasos sanguíneos más pequeños (capilares) se hacen excesivamente
permeables, permitiendo el escape del suero o componente líquido de la
sangre, fuera de los vasos sanguíneos. Esto puede conducir a fallo del
sistema circulatorio y choque, seguido de muerte, si el fallo circulatorio
no es corregido.
¿Cuándo
hay una señal de alarma para consultar a un hospital?
Se debe acudir al médico:
*si es un niño, cuando luce decaído, apático, no juega, tiene dolor de
cabeza persistente, está irritable y llora sin consuelo. Si pasa más de dos
días con fiebre, cuando la temperatura es de alrededor de 38,5 y 39,2 grados
centígrados.
*Si la temperatura se mantiene por encima de 40 grados centígrados, después
de 3 o 4 horas de haber recibido tratamiento.
*Cuando se presenta dificultad respiratoria.
*Si hay convulsión.
*En caso de deshidratación.
En su etapa inicial, se manifiesta como una “gripe rompehuesos”. El dengue
clásico puede tratarse ambulatoriamente. Sin embargo, una vez que bajan las
plaquetas y se manifiesta algún tipo de sangramiento, pueden sobrevenir
complicaciones e, inclusive, la muerte. Mientras se descarta la
enfermedad, no se debe suministrar ningún medicamento que contenga aspirina.
Algunas afecciones, como la mononucleosis, que también presenta fiebre alta
y descenso de plaquetas, puede confundirse con dengue. Otras virosis, como
el adenovirus, el virus sincitial respiratorio y la influenza, también
provocan dolor de cabeza, malestar, fatiga y fiebre elevada. Las pruebas
para descartar el dengue deben hacerse después del cuarto o cinco días,
porque antes puede dar falsos negativos.
Se recomienda no automedicarse. En el mercado farmaceútico existen 22
medicamentos que no deben usarse en caso de dengue, porque aumentan el
riesgo de sangramiento e interfieren el proceso de acción plaquetaria, que
es el mecanismo indispensable para detener la hemorragia. Entre ellos se
encuentran el Alka Seltzer, Robaxisal, Anacin, Ascriptin, Cheracap, Dolviran
y todos los medicamentos cuyo principio activo es el ibuprofeno, como son
Advil, Brugesic, Buprifen, Buprodol, Butileno Femicaps, Ibucaps, Ibufén,
Ibuprofén, Ibuprox, Ibután, Lumbax, Max, Motrin y Pedibú. Para bajar la
fiebre se recomienda acetaminofén y tomar abundante líquido.
¿Cómo es el manejo inicial? ¿Debe ser siempre en hospital? ¿Cómo es en
casa y hasta que momento?
Si usted tiene alguno de estos síntomas debe consultar lo antes posible a un
médico, éste le mandará a realizar un examen de sangre donde, gracias a un
reactivo específico dirá si realmente tiene dengue. También, medirán el
número de plaquetas en la sangre. Las plaquetas tienen la función de
coagular la sangre, es decir, las plaquetas forman un tapón alrededor de la
herida, evitando la salida de sangre.
.- El médico determinará si el dengue es hemorrágico (las plaquetas están
disminuyendo) o no.
.- Si el dengue es hemorrágico, el medico puede hospitalizar e inclusive
mandará a realizar una transfusión de plaquetas para evitar hemorragias
internas que pueden poner en riesgo la vida.
Luego, el tratamiento casero consiste en mantener reposo y vigilar la
fiebre. La fiebre alta durará aproximadamente 4 ó 5 días.
Los únicos medicamentos recomendados para tratar los síntomas del dengue
son los que contienen ACETAMINOFEN.
Es importante consumir abundantes líquidos y evitar que otros miembros de la
familia o comunidad se infecten.
¿Es contagioso?
El dengue no se puede transmitir de persona a persona.
¿Cómo se maneja? ¿Qué médico lo debe manejar? ¿Un especialista? ¿Cuál?
No hay medicamento específico para tratar la infección del dengue.
Las personas que crean que tienen dengue deben evitar los analgésicos con
aspirina y usar aquellos con acetaminofén. Deben también descansar, tomar
líquidos y consultar un médico.
Un médico intermista o general está en capacidad de atender adecuadamente a
los pacientes que padezcan dengue en cualquiera de sus variedades, pero el
especialista que más cercano está al tema es el epidemiólogo y los que lo
estudian son los microbiólogos.
¿Hay un
tratamiento efectivo para el dengue hemorrágico?
Como con el dengue, no hay medicamento específico para el DH. Sin embargo,
este puede tratarse efectivamente con terapia de reemplazo de líquidos si se
hace un diagnóstico clínico temprano. Los médicos que sospechen que un
paciente tenga DH pueden consultar la Sección de Dengue del CDC para más
información.
Para evitar el dengue es necesario eliminar los criaderos del mosquito,
por lo que se debe hacer lo siguiente:
·Mantener bien tapados todos los recipientes donde se almacena agua para uso
doméstico.
·Rellenar los huecos de los árboles, tapias y paredes con cemento.
·Eliminar el agua estancada de recipientes, charcos, blocks de construcción
y otros objetos.
·Sustituir con tierra o arena el agua de los floreros y macetas del hogar,
lugares de trabajo, centros de estudio y en cementos.
·Perforar huecos en las llantas de los parques infantiles para que no se
acumule agua.
·Enterrar todo tipo de basura : cáscaras, recipientes, llantas u otros
objetos que puedan almacenar agua.
·Rellenar con tierra tanques sépticos en desuso, desagues en desuso, y
letrinas abandonadas.
¿Produce inmunidad? ¿Puede repetir? ¿Existe vacuna contra el dengue?
Una persona que sufrió un tipo de dengue nunca volverá a padecer dengue
por el mismo virus, pero sigue expuesta a los demás serotipos. Si la
persona vuelve a ser picada por un mosquito portador de uno de los tres
virus restantes, puede sufrir el dengue hemorrágico.
El desarrollo de la vacuna para el dengue y FHD es muy difícil debido a que
cualquiera de los cuatro diferentes virus pueden causar la enfermedad, y
porque la protección contra sólo uno o dos virus dengue podría de hecho
incrementar el riesgo de una enfermedad más seria. Sin embargo, se han
obtenido grandes avances en el desarrollo de vacunas que puedan proteger
contra los cuatro virus del dengue. Estos productos podrán estar disponibles
comercialmente en algunos años.
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