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El dengue es, en la actualidad, 
la enfermedad viral más 
importante transmitida por mosquitos. 

En ese sentido, la Organización 
Mundial de la Salud (1994) 

estimó que están expuestos a su 
contagio alrededor de 2.000 millones 

de personas en todo el mundo.

El mosquito transmisor del dengue, Aedes (Stegomyia) aegypti, es una especie pequeña, de unos 5 milímetros de largo, color oscuro, aunque el especialista experientado con instrumental óptico adecuado puede observar las manchas blancas características que se distribuyen tanto en el cuerpo como en las patas.
Aedes aegypti tiene hábitos estrictamente domiciliarios donde encuentran todo lo necesario para desarrollarse y vivir.  Por ello sus desplazamientos son muy limitados y con frecuencia no se alejan más allá de unos 100 metros de los criaderos.

Agente etiológico

El virus del dengue es un arbovirus ("arbo" acrónimo del inglés arthropod-borne, transportado por artrópodos) y pertenece al género de Flavivirus familia Flaviviridae, un grupo de más de 68 agentes virales agrupados por su relación serológica y por la determinación de secuencias genómicas, al menos 30 de estos virus causan enfermedad en los humanos.
La familia Flaviviridae agrupa virus ARN de cadena simple en sentido positivo que se multiplican en células de vertebrados y de insectos vectores. Esta familia está representada por tres géneros: Flavivirus (lt flavus, amarillo), Pestivirus (lt pestis, peste, plaga) y virus hepatitis C (gr hepato, hígado; también conocidos como hepatacivirus). El grupo virus Dengue está representado por 4 serotipos (o subespecies): Virus Dengue 1, Virus Dengue 2, Virus Dengue 3 y Virus Dengue 4; los cuales exhiben características antigénicas y serología diferentes, y además pueden presentar variantes genéticas (genotipos y topotipos) dentro de un mismo serotipo relacionadas con la virulencia y la procedencia geográfica de la cepa.
En general, los flavivirus poseen una estructura uniforme, la envoltura del virión es ligeramente esférica, la nucleocápside es icosaédrica y contiene al virión. La superficie viral es inusualmente lisa y la membrana está completamente cubierta por la proteína E.
El virión es infeccioso y está compuesto por 6 % de ARN, 66 % de proteínas, 9 % de carbohidratos y 17 % de lípidos. El genoma tiene una longitud de 9 500 a 12 500 nucleótidos, y da lugar a 3 proteínas estructurales: la proteína E de envoltura, glicoproteína que cumple un papel importante durante la penetración del virus en la célula y en la respuesta inmunitaria,12 prM de membrana y la proteína C de cápside y a 7 proteínas no estructurales (NS1, NS2a, NS2b, NS3, NS4a, NS4b y NS5).
Este genoma está compuesto por una sola molécula de ácido ribonucléico (RNA) de cadena sencilla lineal, de sentido positivo, de 10 703 nucleótidos y de alta variabilidad genómica.
La partícula viral del dengue es de forma esférica y mide entre 40 y 60 nm de diámetro. El material genético se encuentra protegido por una nucleocápside circular de simetría poliédrica, el diámetro del núcleo es de 25-30 nm. Entre la envoltura y la nucleocápside se encuentra una bicapa lipídica cuyos lípidos se derivan de la membrana celular del hospedero.

Se ha descrito una homología de secuencia de aproximadamente 70 % entre los diferentes serotipos de dengue, siendo dicha homología mayor entre los serotipos 1, 2, y 3.14 Tanto la presentación clínica de dengue clásico como el dengue hemorrágico y el síndrome de choque por dengue son causados por el virus del dengue. El ciclo replicativo está marcado por la traslación del ARN genómico del virus al citoplasma celular del huésped, síntesis de cadenas negativas y positivas de ARN,,y ensamblaje con liberación de partículas virales maduras .15 De otro lado, la proteína no estructural NS1 participa en la maduración viral.16 También se ha demostrado la presencia de varias poblaciones virales en un mismo hospedero17 y puede darse recombinación entre cepas, probablemente en razón a la circulación simultánea de genotipos diferentes de un serotipo en un mismo hospedero.

Pudiera pensarse que la diversidad genética de este virus del dengue puede inducir a la aparición de cepas que se replican más rápidamente o son más patógenas.

Es importante destacar las variaciones genotípicas en los diferentes serotipos de dengue, que puedan tener una mayor influencia en el desarrollo del dengue hemorrágico o del síndrome de choque por dengue, como es el caso del serotipo 2 genotipo americano, que no indujo al dengue hemorrágico en el Perú, a diferencia del genotipo asiático del mismo serotipo 2 que desarrolló dengue hemorrágico en personas con infección previa por dengue por otros serotipos como el 1.

Factores de riesgo
Como factores de riesgo se describen la presencia simultánea del vector y el hospedero y las condiciones que favorecen la proliferación de los mosquitos transmisores. En 1972, 18 países de La Región, continentales e insulares, reportaban haber erradicado el mosquito, luego otros tres países se sumaban. Sin embargo, posteriormente se observó una reinfestación. Asociado a ello se detectó poco apoyo político que se tradujo en manejo inadecuado y escasez de personal técnico adiestrado. También se hizo notar la resistencia del Aedes aegypti a los insecticidas clorados y los costos de las campañas en materiales, equipos y jornales.

Las densidades del vector aumentan con las prácticas del almacenamiento de agua en los hogares debido a los problemas recurrentes de abastecimiento de agua y también por el incremento del número de envases capaces de contener agua, como neumáticos y recipientes desechables. Entre los factores que coadyuvan a la aparición y reaparición del dengue y dengue hemorrágico se pueden mencionar el rápido crecimiento y urbanización de las poblaciones en América Latina y el Caribe y el incremento de la movilidad de las personas.

En suma, las causas que contribuyen a la propagación del dengue y dengue hemorrágico son el crecimiento demográfico, la urbanización y las deficiencias del saneamiento ambiental.

La descripción de los factores de riesgo se ha particularizado en macro determinantes de la transmisión (entre los que se cuenta el área geográfica, clima y altitud; también la densidad poblacional, las urbanizaciones no planificadas y las altas densidades de viviendas; las viviendas sin protección en sus vanos proclives a la penetración del vector, también la obstrucción de los tragantes de agua lluvia con cenizas y el agua almacenada por más de una semana en recipientes sin tapas; los sistemas inapropiados de manejo y disposición de basura y la presencia de chatarra, neumáticos abandonados y pequeños recipientes) y micro determinantes (como la característica de los hospederos: sexo, edad, estado inmune, condiciones de salud, ocupación, los factores del agente: el nivel de viremia, los factores del vector: la densidad de mosquitos hembras adultos, edad, frecuencia de alimentación, preferencia y disponibilidad de hospederos, susceptibilidad innata a la infección).

El fracaso en el control de Aedes aegypti mediante las medidas tradicionales de combate químico ha llevado a buscar alternativas de control integrado en el marco de la atención primaria y la participación comunitaria. Una de esas estrategias ha sido el desarrollo de cursos especiales sobre dengue y Aedes aegypti, dirigidos a escolares y encaminados a promover en los jefes de familia cambios de comportamiento que lleven a la eliminación y al control de criaderos.

 Hábitos hogareños
Especie sinantrópica tipica (es decir, plenamente adaptada para vivir estrechamente relacionada con las viviendas humanas), realiza sus desoves en recipientes muy diversos construidos por el hombre. Una enumeración de los lugares más frecuentes en los cuales se cría, incluye tanques de agua mal tapados, neumáticos en desuso acumulados, cisternas, tinajas, bidones de todo tipo, macetas o los platos que suelen colocarse debajo de ellas, latas de conservas, frascos de boca ancha, floreros de variado tipo, tazas, vasos o focos rotos, trozos de botellas que conserven superficies cóncavas, tapas de tamaño y formas variadas, y en general cualquier otro elemento de los que solemos acumular en el fondo de nuestras viviendas o arrojar en basurales y microbasurales clandestinos que en condiciones propicias puedan retener agua, sea ésta de lluvia o el riego de plantas de jardín.

Cada hembra deposita un reducido número de huevos en distintos recipientes, los cuales durante períodos prolongados pueden permanecer viables hasta que las condiciones de temperatura y humedad les sean propicias, momento en el cual se hidratan y rápidamente eclosionan, es decir, salen del huevo larvas pequeñas que evolucionan en los recipientes que las contienen.

Las poblaciones de Aedes aegypti aumentan con la temperatura porque la reproducción es más activa y se reduce la duración de su ciclo biológico.
Como en todos los mosquitos se suceden cuatro estadios larvales pogresivamente más grandes, el último de los cuales se transforma en pupa.  Esta no se alimenta, y en su interior se produce la metamorfosis, transformación de sus estructuras para convertirse en adulto.

Las hembras son las que pican por ser hematófagas obligadas, es decir, necesitan sangre para alimentarse y para que maduren los huevos.  Pican al caer la tarde o por la mañana, y lo hacen especialmente en las extremidades inferiores de distintas personas antes de "llenarse". 

Estos contactos sucesivos facilitan la transmisión del dengue si encuentran una persona enferma.
El traslado de recipientes de una a otra vivienda entre barrios diferentes en los cuales se encuentren huevos o larvas de Aedes aegypti, contribuye a la dispersión de la especie.
El dengue es una enfermedad aguda que puede afectar a personas de cualquier edad, aunque los más susceptibles suelen ser los niños y las personas mayores, cualquiera sea su condición socioeconómica. Tiene comienzo repentino, y en buena medida su manifestación está relacionada con el estado de salud de cada persona, y su sintomatología incluye fiebre alta, náuseas, vómitos, intensos dolores retrorbitales musculares, articulares y de cabeza, erupciones en el pecho y 1as extremidades inferiores, entre otros. El dengue, cuando es epidémico, tiene incidencias en las actividades laborales y efectos económicos importantes por el número con frecuencia elevado de personas que pueden contraerlo, aunque raramente es mortal.

Enfermedad y prevención

El dengue comprende cuatro  serotipos: 1, 2, 3 y 4, cada uno de los cuales no genera inmunidad hacia los restantes.  Es más, la presencia simultánea de distintos serotipos en una región aumenta el riesgo de, posibles brotes de dengue hemorrágico.  Este es mucho más grave, y a los síntomas ya señalados se agregan dolores intensos de estómago, posibles hemorragias nasales,
 bucales y en las encías, dificultades respiratorias, intensa sed, pulso rápido y eventuales desmayos.  El dengue hemorrágico puede provocar la muerte, sobre todo si las personas no reciben a tiempo la atención médica requerida.

Son factores relacionados con la propagación del dengue deficiencias en el abastecimiento de agua (que hace que se la acumule en recipientes) y la inadecuada disposición de los residuos sólidos urbanos (donde los recipientes de todo tipo pueden convertirse en criaderos).

Por otra parte, la presencia del mosquito vector, la mencionada dispersión por el hombre y los desplazamientos de personas enfermas son importantes en la propagación del dengue.

Combatir el mosquito Aedes aegypti es una tarea fundamental.  Ella no requiere de equipos sofisticados pero sí de acciones coherentes e integradoras que prioricen eficiencia y eficacia, lo cual requiere un trabajo sostenido en el tiempo, del cual participen todos los actores sociales.  Esto implica la intervención de toda la población (ya que el dengue es básicamente un problema de saneamiento intradomiciliario), las organizaciones no gubernamentales (como aglutinantes, de acciones colectivas), la universidad (donde el conocimiento sistematizado y la relación de investigaciones sustenta el respaldo técnico-científico), y las autoridades en sus distintos niveles (contribuyendo a las acciones de coordinación). 

Sólo así será posible la planificación permanente y las apoyaturas que cada sector requiere.  Evidencian las ventajas del trabajo interinstitucional las acciones de capacitación realizadas por la universidad, ONGs y sectores de la población que pueden actuar como multiplicadores de motivaciones: los docentes.  La provincia, que tiene convenios marco con la UNL  y la UNR, encontraría en ellas un impulso multiplicador que posibilite sumar esfuerzos y lograr eficiencia.

Las acciones individuales, por bien intencionadas que sean,  raramente culminan con la eficiencia necesaria para un problema que, potencialmente, nos afecta a todos. 


 ¿Qué síntomas produce? ¿Cómo se reconoce? ¿Se acompaña siempre de diarrea?

Los síntomas principales del dengue son fiebre alta, fuerte dolor de cabeza, dolor de espalda, dolor en las conyunturas o articulaciones, náusea y vómitos, dolor en los ojos y erupción de la piel. Generalmente, la enfermedad es más leve en niños menores, que en los niños mayores y adultos.

El DH se caracteriza por fiebre que dura de 2 a 7 días, con signos y síntomas generales que pueden ocurrir con muchas otras enfermedades, por ejemplo, náusea, vómito, dolor abdominal y dolor de cabeza. Esta etapa es seguida por manifestaciones hemorrágicas, tendencia a tener fácilmente cardenales, magulladuras, u otros tipos de hemorragias de la piel, sangrado por la nariz o las encías, y posiblemente sangrado interno.

Los vasos sanguíneos más pequeños (capilares) se hacen excesivamente permeables, permitiendo el escape del suero o componente líquido de la sangre, fuera de los vasos sanguíneos. Esto puede conducir a fallo del sistema circulatorio y choque, seguido de muerte, si el fallo circulatorio no es corregido.

¿Cuándo hay una señal de alarma para consultar a un hospital?

Se debe acudir al médico:
*si es un niño, cuando luce decaído, apático, no juega, tiene dolor de cabeza persistente, está irritable y llora sin consuelo. Si pasa más de dos días con fiebre, cuando la temperatura es de alrededor de 38,5 y 39,2 grados centígrados.

*Si la temperatura se mantiene por encima de 40 grados centígrados, después de 3 o 4 horas de haber recibido tratamiento.

*Cuando se presenta dificultad respiratoria.

*Si hay convulsión.

*En caso de deshidratación.

En su etapa inicial, se manifiesta como una “gripe rompehuesos”. El dengue clásico puede tratarse ambulatoriamente. Sin embargo, una vez que bajan las plaquetas y se manifiesta algún tipo de sangramiento, pueden sobrevenir complicaciones e, inclusive, la muerte. Mientras se descarta la enfermedad, no se debe suministrar ningún medicamento que contenga aspirina.

Algunas afecciones, como la mononucleosis, que también presenta fiebre alta y descenso de plaquetas, puede confundirse con dengue. Otras virosis, como el adenovirus, el virus sincitial respiratorio y la influenza, también provocan dolor de cabeza, malestar, fatiga y fiebre elevada. Las pruebas para descartar el dengue deben hacerse después del cuarto o cinco días, porque antes puede dar falsos negativos.

Se recomienda no automedicarse. En el mercado farmaceútico existen 22 medicamentos que no deben usarse en caso de dengue, porque aumentan el riesgo de sangramiento e interfieren el proceso de acción plaquetaria, que es el mecanismo indispensable para detener la hemorragia. Entre ellos se encuentran el Alka Seltzer, Robaxisal, Anacin, Ascriptin, Cheracap, Dolviran y todos los medicamentos cuyo principio activo es el ibuprofeno, como son Advil, Brugesic, Buprifen, Buprodol, Butileno Femicaps, Ibucaps, Ibufén, Ibuprofén, Ibuprox, Ibután, Lumbax, Max, Motrin y Pedibú. Para bajar la fiebre se recomienda acetaminofén y tomar abundante líquido.

¿Cómo es el manejo inicial? ¿Debe ser siempre en hospital? ¿Cómo es en casa y hasta que momento?

Si usted tiene alguno de estos síntomas debe consultar lo antes posible a un médico, éste le mandará a realizar un examen de sangre donde, gracias a un reactivo específico dirá si realmente tiene dengue. También, medirán el número de plaquetas en la sangre. Las plaquetas tienen la función de coagular la sangre, es decir, las plaquetas forman un tapón alrededor de la herida, evitando la salida de sangre.

.- El médico determinará si el dengue es hemorrágico (las plaquetas están disminuyendo) o no.

.- Si el dengue es hemorrágico, el medico puede hospitalizar e inclusive mandará a realizar una transfusión de plaquetas para evitar hemorragias internas que pueden poner en riesgo la vida.
Luego, el tratamiento casero consiste en mantener reposo y vigilar la fiebre. La fiebre alta durará aproximadamente 4 ó 5 días.

Los únicos medicamentos recomendados para tratar los síntomas del dengue son los que contienen ACETAMINOFEN.

Es importante consumir abundantes líquidos y evitar que otros miembros de la familia o comunidad se infecten.

¿Es contagioso?

El dengue no se puede transmitir de persona a persona.


¿Cómo se maneja? ¿Qué médico lo debe manejar? ¿Un especialista? ¿Cuál?

No hay medicamento específico para tratar la infección del dengue. Las personas que crean que tienen dengue deben evitar los analgésicos con aspirina y usar aquellos con acetaminofén. Deben también descansar, tomar líquidos y consultar un médico.

Un médico intermista o general está en capacidad de atender adecuadamente a los pacientes que padezcan dengue en cualquiera de sus variedades, pero el especialista que más cercano está al tema es el epidemiólogo y los que lo estudian son los microbiólogos.
 

¿Hay un tratamiento efectivo para el dengue hemorrágico?

Como con el dengue, no hay medicamento específico para el DH. Sin embargo, este puede tratarse efectivamente con terapia de reemplazo de líquidos si se hace un diagnóstico clínico temprano. Los médicos que sospechen que un paciente tenga DH pueden consultar la Sección de Dengue del CDC para más información.

Para evitar el dengue es necesario eliminar los criaderos del mosquito, por lo que se debe hacer lo siguiente:

·Mantener bien tapados todos los recipientes donde se almacena agua para uso doméstico.
·Rellenar los huecos de los árboles, tapias y paredes con cemento.
·Eliminar el agua estancada de recipientes, charcos, blocks de construcción y otros objetos.
·Sustituir con tierra o arena el agua de los floreros y macetas del hogar, lugares de trabajo, centros de estudio y en cementos.
·Perforar huecos en las llantas de los parques infantiles para que no se acumule agua.
·Enterrar todo tipo de basura : cáscaras, recipientes, llantas u otros objetos que puedan almacenar agua.
·Rellenar con tierra tanques sépticos en desuso, desagues en desuso, y letrinas abandonadas.

¿Produce inmunidad? ¿Puede repetir? ¿Existe vacuna contra el dengue?

Una persona que sufrió un tipo de dengue nunca volverá a padecer dengue por el mismo virus, pero sigue expuesta a los demás serotipos. Si la persona vuelve a ser picada por un mosquito portador de uno de los tres virus restantes, puede sufrir el dengue hemorrágico.

El desarrollo de la vacuna para el dengue y FHD es muy difícil debido a que cualquiera de los cuatro diferentes virus pueden causar la enfermedad, y porque la protección contra sólo uno o dos virus dengue podría de hecho incrementar el riesgo de una enfermedad más seria. Sin embargo, se han obtenido grandes avances en el desarrollo de vacunas que puedan proteger contra los cuatro virus del dengue. Estos productos podrán estar disponibles comercialmente en algunos años.

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