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Recién
nacido con sospecha de infección:
factores de riesgo que suponen una potencial infección o una sospecha de
infección en el recién nacido, tal como dificultad respiratoria al
nacer, RPM superior a 24 horas, fiebre o infecciones maternas, trabajo de
parto prolongado, exceso de manipulaciones en sala de partos, etc. El
factor mas importante de
riesgo neonatal es el bajo
peso al nacer. Las tasas globales de
sepsis son 8 veces superiores
en los neonatos de 1000 a1500 gramos y la meningitis aparece con una
frecuencia entre 1 a 17 veces superior en los recién nacidos que pesan
menos de 2500 gramos, en comparación con los que superan dicho
peso.
Todos
estos factores deben ser tenidos muy en cuenta por el medico residente de
neonatología a fin de evitar la aparición de sepsis o meningitis
neonatal: por esto se recomienda en las primeras 4 horas de vida realizar
el siguiente enfoque o normativa de tratamiento:
Factores
de Riesgo para la Sepsis Neonatal
Ante factor de riesgo
Este
niño con riesgo de infección debe ser hospitalizado para observación
cuidadosa del mismo y para la realización de los exámenes de laboratorio
correspondientes: hematología completa, cultivos: sangre,
nasofaringe, aspirado gástrico, aspirado traqueal, orina, radiografía de
tórax, microsedimentación globular y realizar la punción lumbar para
citoquímico y cultivo. Luego se coloca
antibioterapia.
Si
se mantiene asintomático por 2 días con los exámenes anteriores
normales se da de alta. En caso contrario si presenta clínica de sepsis o
hay un SDR se mantiene tratamiento de apoyo y específico como se explica
mas adelante.
Bacteriologia
y Patogenia:
aunque
se han aislado diversos gérmenes en los recién nacidos con sepsis, el
principal agente etiológico en los Estados Unidos es el Estreptococo Beta Hemolítico del Grupo B (EGB),
Otros gérmenes aislados con menos frecuencia en la sepsis neonatal
son: bacilos entéricos gramnegativos, especialmente la Escherichia
coli(ECK1); otros gérmenes grampositivos, como la Listeria
monocytogenes, el Haemophilus
influenzae no tipificable, el enterococo
y el estafilococo plasma-coagulasa
negativo, siendo este último reconocido
en años recientes como causa importante de bacteriemia nosocomial en el
recién nacido en las UCIN (mas del 50% en recién nacidos de bajo peso),
siendo muchas de estas cepas (40 a 80%) son resistentes a la meticilina.
Los catéteres venosos centrales y las perfusiones de alimentación
parenteral son factores de riesgo importante en estas infecciones.
Signos
Clínicos de Infección:
puede presentarse en el recién nacido con signos clínicos inespecíficos, a menudo sutiles. El
distrés respiratorio es el signo mas común, pues aparece en el 90%
de los neonatos con sepsis. La presentación clínica puede variar
desde la presencia de apneas, taquipnea leve o un ligero aumento en
las necesidades de oxigeno, hasta un SDR grave que requiere ventilación
mecánica. Los síntomas
gastrointestinales en los neonatos sépticos son vómitos, diarrea,
distensión abdominal, íleo y dificultad para la alimentación. La
inestabilidad térmica puede considerarse
también como manifestación de un cuadro séptico, siempre y
cuando el recién nacido se mantenga en un ambiente térmico
neutral, siendo mas común en
el recién nacido de bajo peso los cuadros de hipotermia, siendo la fiebre
mas de aparición en el recién nacido a término. Otros hallazgos pueden
ser: hipotensión, acidosis metabólica, hiperglicemia,
disminución de la actividad o somnolencia, convulsiones, petequias
o púrpura.
Exámenes
de laboratorio:
Técnicas indirectas:
1.-
El recuento de glóbulos blancos: cifras por debajo de 10000 o por encima
de 24000 en los primeros 3 días de vida. Igualmente es importante la
relación de cayados/neutrofilos (índice de Osky) la cual cuando es
superior a 0.16 es significativo para infección.
2.-
El frotis de sangre periférica para determinar trombocitopenia,
granulaciones tóxicas o cuerpos de inclusión de Dohle.
3.-
El frotis para gram del contenido gástrico es muy importante practicado
en las primeras 4 horas de vida: la presencia de polimorfonucleares o de
bacterias en el extendido es muy significativo para sospechar infección.
4.-
La microsedimentación globular, se obtiene preferiblemente de una sangre
venosa, colocando la muestra en el tubito capilar (rojo), se llena por
completo y por el lado de toma de muestra se cierra con plastilina,
limpiamos el exceso de sangre en el lado contralateral y lo colocamos en
la pared de la incubadora (se evita el frío de la pared de
baldosas del reten) en
forma vertical. Su valor normal va relacionado hasta los 10 a 12 días de
vida, el número de días + ò - 1. Ejemplo un bebe de 5 días tiene un
valor normal de 5 de sedimentación + ò -1. Errores por exceso: restos de
alcohol, tubo colocado en ángulo, coágulos, enfermedad hemolítica con
coombs positivo. Errores por defecto: tubo no relleno por completo, cid,
policitemia.
5.-
La proteína c reactiva.
6.-
El Buffy-coat, que consiste en buscar al microscopio y bajo coloración de
gram bacterias en un extendido obtenido de la parte mas superficial de un
centrifugado de una muestra sanguínea.
Técnicas
directas:
1.-
Hemocultivo.
2.-
Cultivo y citoquímico de LCR.
PUNCIÓN
LUMBAR
A.
Técnica.
1.
Se coloca al recién nacido en decúbito lateral o sentado. El
ayudante sostendrá firmemente al recién nacido por los hombros y las
nalgas, de forma que la espina dorsal inferior esté curvada. Es
importante evitar cuidadosamente flexionar el cuello, para no obstruir así
las vías aéreas.
2.
Se prepara un campo estéril rodeado de tallas.
3.
Se utilizará una aguja de punción lumbar N. 24 ó 26 (con
mandril); algunos prefieren utilizar una aguja de mariposa N. 25, pero
este método puede introducir piel en el espacio subaracnoideo.
4.
Se inserta la aguja en
la línea media del espacio entre la IV y V apófisis espinal lumbar. Se
hace avanzar gradualmente la aguja en dirección al ombligo, pero se
retirará a menudo el mandril de
forma que pueda detectarse la
presencia de líquido cefalorraquídeo. Normalmente se aprecia un pequeño
chasquido cuando la aguja penetra en el espacio subaracnoideo.
5.
Es importante recoger el líquido en 3 ó (preferiblemente) 4
tubos, cada uno de ellos con un volumen de 0,5 a 1 ml.
B.
Examen
del líquido cefalorraquídeo.
Se
inspeccionará inmediatamente la turbidez y el olor del liquido
cefalorraquídeo. En muchos recién nacido el líquido cefalorraquídeo es
moderadamente xantocrómico, pero debería ser claro.
1. Tubo 1.
Se
realizará el recuento celular y diferencial del líquido sin centrifugar
en una cámara de recuento. El líquido no centrifugado se teñirá con
azul de metileno; se tratará
con ácido concentrado si existen numerosos eritrocitos. Se realizará
una tinción de Gram y una tinción de Wright y estudios de
sensibilidad.
2.
Tubo 2.
Se
remitirá para cultivo y estudios de sensibilidad.
3.
Tubo 3.
Se obtendrán inmediatamente las determinaciones de glucosa y proteínas.
4.
Tubo 4.
Se
contarán las células en este tubo si el líquido también es
sanguinolento, o bien puede
utilizarse para realizar pruebas adicionales.
C.
Información obtenible.
1.
Cuando se
recoge el líquido cefalorraquídeo en 3 ó 4 recipientes distintos, puede
efectuarse recuento eritrocitario
en el primero y el último tubo para determinar si hay diferencias en el número
de por milímetro cúbico entre ambas muestras. En las punciones
traumáticas, el último tubo tendrá muchos menos eritrocitos que
el último tubo tendrá muchos menos eritrocitos
que le primero. El LCR de neonato contiene normalmente hasta 600 a
800 eritrocitos/mm3.
2.
Recuento
leucocitario. El número de leucocitos
por milímetro cúbico en los recién nacidos es materia de
controversia. Aceptamos como normal hasta 5 a 8 linfocitos o monocitos si
no hay leucocitos polimorfonucleares. Otros aceptan como normal hasta 25
leucocitos por milímetro cúbico, incluyendo algunas células
polimorfonucleares. Los últimos datos de neonatos de alto riesgo sin
meningitis, obtenidos por Shariff y cols. demuestran que hasta alrededor
de un 50% de células polimorfonucleares pueden una cifra dentro de los
valores normales.
3.
En la tabla 31-1 se ofrecen datos sobre los
valores de glucosa y proteínas en el líquido espinal de
los neonatos de alto riesgo. La glucorraquia es de alrededor de un 80% de
la glucemia en los recién nacidos a término y del 75% en los recién
nacidos a pretérmino. Se debe considerar
que si la glucemia es demasiado alta o baja, existe un período de
4 a 6 horas de equilibración con la glucorraquia. El valor normal de proteínas en el LCR en los neonatos es bastante discutible. En los recién nacidos a término, son aceptables valores inferiores a 100 mg/100 ml. En los recién nacidos prematuros el valor aceptable puede alcanzar cifras de hasta 180 mg/100 ml. Parece haber una relación directa entre el valor de la proteinorraquia en el recién nacido prematuro y el grado de prematuridad. En todo paciente con planteamiento de infección aguda de sistema nerviosos debe realizarse una Punción Lumbar (PL) tan pronto como sea posible, antes de iniciar terapéutica antibacteriana, con el fin de obtener LCR para su estudio citoquímico, realización de Gram, Cultivos y otros. Se debe realizar PL en todo niño menor de dos años de edad con fiebre inexplicable, con irritabilidad y letargia, disminución de apetito, vómito o convulsiones. En los recién nacidos, la clínica puede ser aún más sutil, pero muchas veces este procedimiento forma parte del plan de estudio al que son sometidos, como parte del diagnóstico. Dicho procedimiento debe posponerse a está contraindicado ante la sospecha de (2):
Existen situaciones en las cuales es recomendable realizar una TAC previa a la PL (2):
Recomendaciones para repetir PL a las 24 0 36 horas (2):
La PL debe ser realizada por personas experimentadas y cuidando todas las normas de asepsia y antisepsia, tomando la presión de salida al inicio y final de procedimiento. Típicamente los hallazgos al estudio de LCR en pacientes con MB incluyen una presión de apertura mayor de 180 mm Hg, valores superiores a 600 mm Hg sugieren la presencia de edema cerebral, abscesos intracraneales o hidrocefalia comunicante y valores inferiores a 50 mm Hg sugieren obstrucción a la circulación del LCR por encima de la punción, (tumor de medula espinal), shock, lipotimia, como diabético. Se debe indicar que en el neonato, los valores superiores no deben ser mayores a 50–60 mm Hg en condiciones normales (3-7). Debe observarse el aspecto del líquido pudiendo evidenciarse: Color Xantocromico en presencia de ictericia neonatal, sin embargo también puede ser el resultado de hemorragias, presencia de bilirrubina dentro del curso de ictericia (por ejemplo leptospirosis) o elevada concentración de proteínas, sangramiento cerebral o hemorragia subaracnoidea, obstrucción de medula espinal y punción traumática (5); en este último caso se observará la primera muestra recolectada sanguinolenta, con aclaración posterior en segundo y tercer tubo. Apariencia turbia: infección, glóbulos blancos en LCR, proteínas en LCR, microorganismos; Color marrón, naranja o amarillo: proteína elevada en LCR, sangramientos de larga data (mas de tres días) en LCR, bilirrubinemia, hipercarotinemia. Una vez realizada la PL, deben tomarse dos muestras: una debe procesarse en el transcurso de los primeros treinta minutos, para análisis citoquímico; para evitar la lisis de leucocitos debido a la hipotonía de LCR con falsos recuentos celulares bajos y hacer el estudio citoquímico del mismo (recuento celular, glucorraquia, proteinorraquia, lactato) (4). La segunda muestra debe ser enviada para estudio bacteriológico. Es de hacer notar que un 5% de los casos de MBA (15% en la etapa neonatal) (5), pueden cursar sin alteraciones citoquímicas, sobre todo en la etapa inicial de la enfermedad, por lo que ante la sospecha clínica de la misma, se deberá realizar nueva punción lumbar y estudio citoquímico en las próximas 6 a 12 horas. a. Recuento Celular: Las cifras del mismo en condiciones normales pueden variar en las diferentes edades (Tabla 1), sin embargo ante la presencia de MB se observa un aumento de las mismas, generalmente por encima de 1000 leucocitos/ml, con un predominio de polimorfonucleares (más del 80%), aún cuando alrededor del 10% de los pacientes con MBA, en las fases iniciales, pueden presentarse con linfocitosis, siendo esto más frecuente en la etapa neonatal cuando es causada por Listeria monocytogenes (hasta en un 30% de los casos) o por bacilos Gram negativos. Toda presencia de polimorfonucleares en LCR en niños mayores de tres meses de vida, y con sospecha de meningitis aguda, independientemente del recuento celular, debe hacer pensar en dicho patología y además sospechar el origen bacteriano del proceso, siempre analizándolo en el contexto general del paciente (clínica, resto de alteraciones en el citoquímico, parámetros hematológicos y reactantes de fase aguda), ya que en las primeras 24 – 48 horas de evolución de una meningitis viral también pueden estar presentes estas alteraciones. Por este motivo, ante la duda de la etiología del proceso infeccioso en el sistema nervioso central, será prudente realizar una nueva PL en el lapso de 6 – 8 horas para decidir la conducta más adecuada, esperando disminución franca en el total de polimorfonucleares, con viraje a linfocitosis, en casos de meningitis virales. Si la punción lumbar fue traumática debe realizarse el contaje total de células inicialmente y posteriormente los hematíes pueden ser lisados con ácido acético y realizar un nuevo contaje celular, en este caso el diferencial no es confiable, debiendo realizarse nueva punción en las próxima 12 horas (4-7). b. Glucorraquia: Se aprecia una glucorraquia menor a 40 mg/dl en aproximadamente el 60% de los pacientes y la relación glucosa LCR/suero es menor a 0,3 en aproximadamente 70% de los casos (2,4-7): por lo que siempre debe cuantificarse la glicemia inmediatamente previa a la realización de la PL.
Rada J, Aranda E. Meningitis Bacteriana en la Infancia. En: Santos PJ, ed. Infectología. México: Intamericana – McGraw-Hill: 1996; 107-124. c.- Proteinorraquia: Suele estar elevada (> 40 mg/dl), siendo altamente sugestiva de infección bacteriana cuando sus valores son mayores de 100 mg/dl. d.- Lactato: El dosaje de ácido láctico en LCR ha mostrado ser útil para diferenciar la meningitis bacteriana de la viral, sin embargo, no debe ser usado como parámetro único para establecer el diagnóstico etiológico, si bien nos proporciona un dato sugestivo de probable etiología bacteriana, incluso en pacientes parcialmente tratados donde la recuperación del germen no es posible. Valores por encima de 35 mg/dl sugieren etiología bacteriana. Este incremento aparentemente está relacionado al flujo sanguíneo cerebral disminuido, hipoxia cerebral y al cambio a metabolismo anaerobio del cerebro (4-6,8-10). e.- Tinción de Gram: El examen de tinción de Gram se debe realizar en toda muestra de LCR, aún con citoquímico normal, ya que ésta permite, en menos experimentadas, la rápida y precisa orientación hacia la identificación del agente etiológico en un 60 – 90 % de los pacientes con Meningitis Bacteriana, con una especificidad de casi el 100%, aún en las etapas precoces de la enfermedad. La posibilidad de detección etiológica variará de acuerdo al germen causante y a su concentración en LCR. Así tenemos que existe un 97% de posibilidad de identificación bacteriana en los casos en los cuales la concentración bacteriana es mayor de 105 UFC/ml, cayendo a un 25% cuando es menor a 103 UFC/ml. En lo referente al germen implicado, se ha observado que la tinción de Gram es positiva en un 90% para Streptococcus pneumoniae; 86% para Haemophilus influenzae; 75% para Neisseria meningitidis; 50% para bacilos Gram negativos; y menos de 50% para Listeria monocytogenes (3-7,9-11). La citocentrifugación es preferida sobre la centrifugación para mejorar y optimizar la concentración bacteriana en las muestras de LCR y por lo tanto mayores posibilidades de positividad de los mismos (4). Siempre debería realizarse por separado tinción de Zielh-Nielsen para Micobacterias.
Cultivos. El diagnóstico definitivo de Meningitis Bacteriana debe ser el resultado de la combinación de cultivos positivos de LCR y sangre, solos o en combinación con alteraciones citoquímicas del LCR. También deben realizarse cultivo de lesiones de piel o de cualquier foco infeccioso presente para el momento del curso de la enfermedad (Otitis supurativa aguda o crónica, artritis séptica, abscesos u otros). Los cultivos de LCR realizados previos a cualquier terapia antimicrobiana pueden presentar una positividad en el 70% a 85% de los casos. De igual manera, los hemocultivos podrían ser positivos entre un 40 a 90% de las veces. El LCR es la muestra que con más frecuencia se recibe en el laboratorio de bacteriología (12). Partiendo de la base que la información de laboratorio es importante para la administración más ajustada de la terapia antimicrobiana, el estudio del LCR es uno de los procedimientos más urgentes e importantes que deben realizarse. Previo al procesamiento del LCR, es conveniente comentar las consideraciones que deben tenerse presentes cuando se sospeche meningitis bacteriana y se esperan resultados representativos:
a.- Procesamiento. Se refiere a los procedimientos a los que debe ser sometido el LCR, garantizando requerimientos nutricionales y condiciones de incubación, con la finalidad de lograr el desarrollo de las bacterias (Ver Metodología para Procesamiento de Líquidos obtenidos por punción y Hemocultivos). Una vez recibido el LCR, se debe separar una porción para la realización de la prueba de Coaglutinacion del estafilococo (Phadebact), ya que este procedimiento requiere de calentamiento a temperaturas de 80ºC que pueden matar a las bacterias presentes. Independientemente de su aspecto, el LCR debe ser centrifugado con el objeto de concentrar los microorganismos que puedan estar presentes (13,14). El sedimento es utilizado para cultivo y coloración de Gram, un caldo de enriquecimiento debe ser inoculado con el objeto de multiplicar la población bacteriana presente en la muestra. Posteriormente las placas deben ser incubada a 35-37ºC en una atmósfera de CO2 (jarra con vela) durante 24 horas. Una vez recuperado el microorganismo en los medios de cultivo, el siguiente paso es la identificación y el antibiograma. b.- Identificación.
c.- Pruebas de Susceptibilidad. Las pruebas de susceptibilidad permiten conocer in Vitro el comportamiento de las bacterias frente a un antimicrobiano. Los métodos para determinar la sensibilidad de las bacterias frente a los antimicrobianos son básicamente:
Consideraciones en la aplicación de Pruebas de Susceptibilidad a los Antimicrobianos.
3.-
Urocultivo.
4.-
Los cultivos de la nasofaringe, piel, aspirado gástrico,
nos informan sobre colonización bacteriana patógena pero no indican
si hay invasión de bacterias y septicemia.
5.-
Otras técnicas mas sofisticadas son: la contrainmunoelectroforesis (CIE),
y el uso de partículas de látex cubiertas con anticuerpos (aglutinación
del látex) y de estafilococos cubiertos con anticuerpos (coaglutinación
del estafilococo áureos).
Tratamiento:
Debe
ser instituido de forma inmediata luego de efectuados los estudios diagnósticos
adecuados y antes de la identificación del microorganismo
responsable y la determinación de su sensibilidad a los antibióticos.
Comprende un tratamiento:
A.-
De apoyo o de sostén:
1.-
Mantener al recién nacido en un ambiente térmico neutro: Evitar
hipotermia.
2.-
Administración de oxigeno húmedo y tibio (según esté indicado).
3.-
Administración de líquidos y electrolíticos por vía parenteral.
4.-
Alimentación parenteral sos.
5.-
Suspender en forma transitoria la administración de alimentos por vía
oral.
6.-
Control (monitoreo electrónico en forma ideal) de los signos vitales del
bebé, las cuales ponen de sobreaviso
al médico acerca de cualquier alteración en el estado del niño.
7.-
Evitar los episodios de apneas: colchón de apneas.
8.-
Estar atento ante aparición de complicaciones, tales como: shock,
hemorragia suprarrenal, CID, acidosis, hipotermia, hipoglicemia,
hiponatremia, cuya corrección a tiempo produce mejorías espectaculares
en el niño.
B.-
Específico: antibioterapia:
La
elección inicial de la antibioterapia
debe tener en cuenta, el tipo o tipos de microorganismos que se recupera
con mayor frecuencia en el reten, la sensibilidad del germen al
antimicrobiano, la localización de la infección, la posibilidad de
obtener una concentración bactericida del antibiótico en el foco
infeccioso y por último la toxicidad de los mismos. Nosotros comenzamos
el tratamiento a base de ampicilina y amikacina; sin embargo nuestra
tendencia actual y debido muchas veces a la pobre respuesta clínica a la
ampicilina es considerar el uso de cefotaxime, la cual en los últimos años ha demostrado ser excelente en el tratamiento de la
sepsis y la meningitis en nuestro servicio. Su inconveniente radica en el
precio, es un producto caro y muchas veces no hay en disponibilidad. En
caso de no haber ampicilina (o cefotaxima) se puede usar penicilina
cristalina mas amikacina (u otro aminoglucósido disponible: netromicina,
gentamicina, etc.). El uso de la prostafilina en nuestro servicio ha
demostrado muchas veces verdadera eficacia clínica, lo que nos hace
suponer que cepas de estafilococos (epidermidis o aureus) deben ser
tenidos como probables agentes causales en cuadros de sepsis en nuestra área
de hospitalización.
Pautas
antibióticas
recomendadas
para tratamiento de la Sepsis y la Meningitis Neonatales Children’s
Hospital de Boston, 1999
En
todos los casos se inicia el tratamiento con ampicilina y
gentamicina hasta que se identifica el germen y se conoce el
antibiograma. La posología de la ampicilina es de 200 a 300 mg/kg/día
fraccionados en 2 a 3 dosis (puede ser preferible la dosis mas alta
hasta haber excluido la meningitis, pero sin superar los 500 mg. La
posología de la gentamicina es de 2.5 mg/kg/día cada 12 horas; el
intervalo de la dosis se ajustará según
la edad gestacional y los niveles séricos. En general, los
intervalos son de 24 horas para los niños <1000 g, de 18 horas
para los de edad gestacional <35 semanas y de 12 horas para los
de > 35 semanas. La posología
de la cefotaxima es de 100 mg/kg/día fraccionados en 2
dosis.
En nuestro servicio utilizamos el siguiente esquema:
* Archivos Venezolanos de Puericultura y Pediatría. vol 66, Suplemento 3, 2003, 28:39, : Tratamiento específico de la Meningitis Bacteriana
Las
indicaciones para el tratamiento con antibióticos en caso de un niño con
presunta infección (sospecha de sepsis), son diversas; no obstante existe
un acuerdo general en cuanto a que los “antibióticos profilácticos”
no tienen mérito alguno durante el periodo neonatal y hasta pueden
resultar perjudiciales. Se deben prescribir los antibióticos en caso de
infección
franca y solo cuando los datos clínicos y los antecedentes sugieren
infección probable o un
riesgo muy grande de esta. Estos estados podrían ser:
1.-
Rotura de las membranas 24 horas o mas antes del parto.
2.-
Infección materna en el momento del parto o poco antes: fiebre. líquido
amniótico fétido, infecciones urinarias, infecciones vaginales, etc.
3.-
En casos de dificultad respiratoria, donde no ha sido posible establecer
la etiología de esta.
4.-
Procedimientos quirúrgicos en el periodo neonatal.
5.-
Brotes epidémicos.
Duración
del tratamiento:
En
caso de Sepsis:
10 días
En
caso de infecciones respiratorias:
10 días
En
caso de meningitis:
21 días
En
caso de infecciones óseas o articulares:
30 días
C.-
Inmunoterapia:
1.-
Exanguinotransfusión: con sangre fresca menos de 9 horas. Los
objetivos son los siguientes:
Mejorar
el aporte de oxigeno a la célula.
Eliminación
de bacterias y endotoxinas.
Mejorar
el riego periférico y pulmonar.
Aumento
de la inmunidad específica e inespecíficas humoral y celular con aporte
de granulocitos (en caso de déficit de las Reservas medulares de
neutrofilos)
Corregir
las alteraciones de la coagulación, mediante el aporte de plaquetas y de
factores.
2.-
Transfusión de granulocitos: dosis de 15 a 20 cc x kg.
Tiene como objetivos:
Mejorar
la alteración en la función
de polimorfonucleares en neonatos pretérminos y a término.
Corregir
la neutropenia común en la sepsis ya que
se carece de reservas
medulares suficientes para reponer el déficit de granulocitos0 (Reservas
Medulares de Neutrófilos: RMN: metamielocitos, bandas y segmentados)
Christensen y cols. determinaron que la neutropenia con un coeficiente
entre formas inmaduras y neutrofilos totales
superior al 0.8 reflejaba un déficit
grave de las RMN.
3.-
Inmunoglobulina IV: puede administrarse a dosis
de 0.5 a 1 gr. vía IV cada 2 semanas. Su integridad en la molécula
del anticuerpo permite conservar la actividad normal y funcional del
fragmento Fc (activación del complemento, opsonización, regulación del
catabolismo, permanencia prolongada en circulación, etc.).
4.-
Crioprecipitado IV: es una glucoproteina opsónica inmunitaria
natural inespecíficas con doble participación celular y plasmática.
Tiene capacidad de adherencia y de fijar celula-celula-superficie.
Mantiene la arquitectura celular y la integridad microvascular. Tiene acción
contra bacterias Gram positivas o Gram negativas. Incrementa en plasma los
mono y polinucleares, macrófagos y la
fagocitosis. Interviene en la regulación
de la formación y disolución de fibrina. Ayuda en la cicatrización
de las heridas (actúa en el aclaramiento de bacterias, inmunocomplejos,
restos de colágeno, plaquetas alteradas). Es muy rico en fibronectina (4
mg/cc con dosis de 25 a 30 cc cada 24 a 48 horas por 2 a 4 dosis). La fibronectina purificada humana , con inactivación viral, sería lo ideal,
de uso muy reciente en otros países.
Infección respiratoria por estreptococo beta hemolítico del grupo B. El estudio radiológico demuestra un infiltrado reticulo granular denso (alveolitis fulminante) que recuerda al de la membrana hialina pulmonar en el recién nacido pretermino adecuado para edad gestacional (prematuro verdadero). Obsérvese igualmente la imagen de neumomediastino presente en este estudio.
Bibliografía:
1.-
Cloherty, J.,Stark A. Manual de Cuidados Neonatales, 269:379. 1999
2.-
McCracken, G., Jr., and Nelson, J.:Practical aplication of pharmacology in
clinical usage. New York, Grune and Stratton, 1977.
3.-
Schaffer, A., and Avery, M.: Disease of the newborn,, 4rd Edition.
Philadelphia, W., B. Saunders Co., 1981.
4.-
Torres Vera, M.:XXVII Jornadas Nacionales de Pediatría “Dr. Andrés R.
Zubillaga”.1989.
5.-
Klauss, Marshall H., and Fanaroff, Avroy A. Asistencia del recién nacido
de alto riesgo, 275:298 1989.
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