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CRIOPRECIPITADO
Se conoce como
crioprecipitado a un conjunto de proteínas de la coagulación que precipitan
en frío formando una pasta. Se prepara a partir del PFC cuando se deja
descongelar lentamente en frío, entre 1 y 6ºC por 12 a 18 horas. Este
precipitado blanquecino sedimenta en la bolsa, que luego se centrifuga a 4ºC
y se separa el exceso de plasma, dejando unos 10 a 15 ml para resuspender la
pasta y poderlo transfundir. Ha de ser administrado dentro de las 6 horas
siguientes de su procesamiento y no se debe recongelar. Cada bolsa de
crioprecipitado debe contener:
Factor VIII - 80 a 100
unidades
Fibrinógeno - 250 mg
Factor XIII - 30%
Factor von Willebrand - 40%
a 70%
Indicaciones: -Hemofilia A
-Deficiencias de
fibrinógeno
-Enfermedad de von
Willebrand
PLASMA FRESCO CONGELADO (PFC)
Es la unidad de
plasma que ha sido congelada completamente antes que hayan transcurrido 6
horas desde su
obtención. Se prepara a partir de una unidad de sangre completa,
luego de la separación del concentrado globular, o también de una unidad de
plasmaféresis, donde el volumen de plasma obtenido en la donación es mayor,
oscilando entre 700 y 830 ml. Este volumen dependerá de las características
del donante en cuanto a peso y concentración de hemoglobina en el momento de
su selección como donante. En ningún caso deben transcurrir más de 6 horas
entre la colección de la sangre o el plasma, y el congelamiento profundo de
la unidad de plasma, garantizando así la integridad de todos los factores de
la coagulación.
El congelamiento puede
hacerse de dos maneras: por inmersión de las unidades de plasma en un baño
de hielo seco y etanol, o usando un congelador eléctrico a una temperatura
de –65ºC o más bajo.
Mantenido a –18ºC o más
bajo, el PFC tiene una duración de 12 meses a partir del momento que se
extrae la sangre, conservando todos los factores de la coagulación. Si la
unidad de plasma no es congelada en esas primeras 6 horas, los factores
lábiles (V y VIII) se degradan, por lo que la unidad se llamará entonces
plasma simple.
Indicaciones: -Sangrado
por deficiencia de factores de la coagulación no determinados.
-Deficiencias congénitas
de factores de la coagulación no bien clasificados mientras se hace un
diagnóstico definitivo.
-Deficiencia de Factor
V, siendo la única fuente de este factor.
-Sangrado secundario a
terapia anticoagulante.
-Complicaciones
hemorrágicas secundarias a enfermedades hepáticas.
-Tratamiento de la
Púrpura Trombocitopénica Trombótica y Síndrome Hemolítico
Urémico.
-Sangrado activo por
deficiencia de Vitamina K.
-Coagulación
Intravascular Diseminada (CID).
-Deficiencia de Proteína
C, S o Antitrombina III (si no se cuenta con los concentrados
específicos).
-Alteración de la
coagulación por transfusión masiva de glóbulos rojos.
-Edema angioneurótico
hereditario.
La administración de la
unidad de PFC debe efectuarse dentro de las 2 horas de su total
descongelamiento. Son variables las dosis aconsejadas y la frecuencia de las
transfusiones de acuerdo al nivel del déficit y circunstancias clínicas de
los pacientes. Inicialmente se recomienda de 10 a 15 ml/Kg/día cada 8 a 12
horas dependiendo del factor a reconstituir y la respuesta clínica del
paciente.
Es aconsejable su empleo
en cuadros hemorrágicos donde además de reponer factores de la coagulación,
puede ser de utilidad para aumentar los niveles de los inhibidores
fisiológicos de la coagulación como en CID, sepsis, tratamiento con
anticoagulantes orales, etc. Lo mismo en casos de trombosis o riesgo
trombótico por deficiencia congénita o adquirida de inhibidores de la
coagulación si no se dispone del concentrado específico (antitrombina III,
proteína C, S, etc.).
El volumen que es
necesario transfundir para obtener y mantener los niveles hemostáticos de
diversos factores es la limitación más importante del uso del PFC, más aún
cuando existe un catabolismo proteico aumentado (fiebre, sepsis). Por ello
es necesario complementar la terapia con plasmaféresis simultánea y/o
reemplazo por concentrados de factores de la coagulación o inhibidores de la
misma.
Existen principios
generales para el correcto tratamiento de las manifestaciones hemorrágicas
por defectos de la hemostasia, sean congénitos o adquiridos. Ellos son:
1.- Conocer el o los
factores de coagulación deficientes u otras alteraciones hemostáticas que
tenga el paciente.
2.- Reponer
correctamente los componentes hemostáticos que están descendidos o alterados
en su función, utilizando el hemoderivado más adecuado.
3.- Establecer la
concentración plasmática que quiere obtenerse del componente hemostático
para determinar la cantidad y frecuencia de su transfusión. Esto dependerá
de diversas variables relacionadas al factor o factores deficientes, como su
nivel en el paciente, cuáles son los niveles hemostáticos, su porcentaje de
recuperación post-transfusión y vida media (Tabla 2). El nivel de seguridad
hemostática puede, a su vez, ser diferente de acuerdo a la gravedad,
intensidad o tipo de hemorragia que deba tratarse.
PLASMA SIMPLE
Es el plasma sin los
factores V y VIII. Puede ser obtenido congelando la unidad de plasma luego
de 6 horas de la extracción de la sangre, en cuyo caso se denomina plasma
congelado y contiene todos los factores de la coagulación menos V, VIII y
fibrinógeno. También se obtiene cuando es separado de los glóbulos rojos por
sedimentación de la sangre a 4ºC o al preparar el crioprecipitado, caso en
el uqe se denomina plasma sobrenadante de crioprecipitado.
Indicaciones: -
Hemofilia B
- Sangrado por
deficiencia de otros factores de la coagulación.
Una unidad de plasma
obtenida de una unidad de
sangre completa tiene un volumen de 200 ml aproximadamente.
Contiene
albúmina, la principal proteína del plasma;
fibrinógeno, responsable en parte de la coagulación de la sangre;
globulinas, que incluyen los anticuerpos; y otras proteínas de la
coagulación.
Gracias a los avances
tecnológicos empleados en la colección, conservación y fraccionamiento, una
unidad de plasma puede actualmente sustituirse por diversos hemoderivados
purificados para fines terapéutios, quedando el uso del plasma totalmente
relegado a un papel secundario en el tratamiento de los problemas de la
coagulación (Tabla 3). En aquellos países donde existen plantas industriales
productoras de derivados sanguíneos, el plasma fresco congelado se reserva
para la elaboración de Factor VIII y otros derivados para problemas de
coagulación y el plasma simple para la elaboración de albúmina e
inmunoglobulinas.
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http://www.abcmedicus.com/articulo/pacientes/id/280/pagina/8/indicaciones_uso_sangre.html
Bibliografía:
1.-
Cloherty, J., Stark A. Manual de Cuidados Neonatales, 517:523. 1999
2.- Gordon
B. Avery, M., A., Fletcher. Mac Donald., Neonatology: Pathophysiology and
Management of The Newborn, 5ta edition, 1065:1066. 1999
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