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El día 5 de octubre de 1925, nace en San Felipe, Cesar Mendoza Esparragoza epónimo del Departamento de Pediatría de nuestro hospital Central Dr. Placido Daniel Rodríguez Rivero de San Felipe. Curso sus estudios de primaria en la Escuela Padre Delgado de San Felipe, sus estudios de secundarias los realizo en el Colegio Federal de san Felipe donde recibe el titulo de bachiller en Ciencias para 1945. Se traslada a la ciudad de Caracas para cursar sus estudios de medicina en la ilustre Universidad Central de Venezuela hasta el cuarto ano de la carrera, y sus dos últimos años los realiza en la Universidad de Montevideo, Republica Oriental del Uruguay, donde le es conferido el titulo de Medico Cirujano, el cual revalida en la Universidad Central de Venezuela, en el 1955. Realiza su curso de especialización en Pediatría en la Universidad Central de Venezuela. Su actividad profesional la inicia como adjunto del Hospital de Puerto Hierro llegando a ser director de la institución para el 1961. En ese mismo año regresa a su ciudad natal ingresando al hospital Dr. Placido Daniel Rodríguez Rivero como Especialista I, hasta 1968 cuando pasa a ser Jefe del Departamento que hoy lleva su nombre. Así como desarrollo su actividad asistencial también tuvo participación en las actividades gremiales. Fue presidente del colegios de Médicos del Estado Yaracuy en el periodo 1968-1970. Delegado de la asamblea de la Federación Medica Venezolana desde el 1966 y Presidente de la Comisión Electoral durante cuatro anos consecutivos desde 1976 a 1980. También desarrollo actividades docente, ya que formo parte del grupo de profesores con quienes se inicio el internado de Pregrado del V ano de Medicina en la primera experiencia para el 1976, y a partir del 1979 cuando se inicia la segunda etapa del núcleo de extensión de la escuela de Medicina Dr. Pablo Acosta Ortiz de la ilustre Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado de Barquisimeto. Así lo vio uno de sus adjuntos: A Cesar lo conocí, poco antes de que finalizara su postgrado en Pediatría, en el Hospital de Niños de Caracas. Tuvimos la oportunidad de intercambiar experiencias en cuanto al ejercicio profesional en el medio rural venezolano. Con mucha vehemencia recordaba anécdotas que como medico protagonizo en Puerto de Hierro, lejana localidad en nuestro territorio oriental y de su formación universitaria en la sureña Republica del Uruguay. Lo que mas me llamo la atención fue la mal disimulada sencillez manifestada en sus actitudes como persona y como medico y hasta su manera de expresarse sin mucho rebuscamiento en el lenguaje y su gran apego a lo tradicional, a las plantas, animales y a su pueblo que lo vio nacer, su San Felipe del panteón, del Zumuco y de Cantarrana. La amistad fue para el el algo que siempre respeto, haciendo un culto de ella; quizás al final de su vida, lamentablemente no recibió la justa retribución de muchos a quienes desinteresadamente se las brindo. Como pediatra, fue pragmático, su conocimiento en este campo y su palabra pausada aun la deben estar recordando muchas madres a cuyos hijos les brindo ternura y conocimientos. En su comportamiento como Jefe del Departamento de Pediatría del Hospital, institución a la cual se entrego en cuerpo y alma, hasta poco antes de su muerte, fue amplio y generoso. Tuvo la maravillosa virtud y visión de abrir caminos a todos sus colaboradores, aceptar sugerencias y acoger toda aquella iniciativa que fuese a redundar en la mejoría de la atención del paciente pediátrico. En síntesis, Cesar fue un gran amigo, un insigne medico y un excelente venezolano.
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