El primer alimentos que aconsejan algunos pediatras después
de la leche son los cereales sin gluten (maíz, arroz). Otros recomiendan
empezar con un puré amarillo (zanahoria, zapallo y papa). Que sea un
alimento u otro, dentro de los que los bebes toleran, es lo de menos. Lo más
importante es que los primeros cereales no tengan gluten, porque si el
pequeño tuviera intolerancia a esta sustancia, se podría desencadenar una
enfermedad seria, la celíaca, que produce graves trastornos si no es tratada
a tiempo.
Cuando empezar
Sí el bebé esta alimentado con mamadera, es aconsejable empezar con los
semisólidos al quinto mes de vida. Cuando la lactancia materna continua
satisfactoriamente, se puede esperar hasta el sexto mes.
Hoy se posterga ese inicio hasta el sexto mes, debido a que en esta edad el
bebé se encuentra psicológica y neurológicamente más preparado para aceptar
el cambio.
4 Meses
Hasta este momento, ni los sistemas nerviosos y digestivo del bebé estaban
maduros para otros alimentos que no fueran la leche. Pero a partir de ahora,
el pediatra podrían aconsejar introducir el uso de la cuchara con postres de
fruta en su alimentación.
5 Meses
El bebé ya es capaz de mantener la cabeza erguida y además sabe aceptar y
rechazar alimentos. Algunos niños comienzan con las papillas de cereales en
este momento.

6 Meses
Si el pediatra no la ha recomendado antes, el niño probará la papilla de
frutas. Y también puré amarillo o verde. Algunos pequeños tardan unos días
en aceptar la novedad, pero poco a poco, comienzan a encontrarle el gusto.
Puré amarillo o verde
El primero se elabora con zanahoria, papa
y zapallo (sin sal) y con media cucharadita de aceite vegetal. El de
verduras -o puré verde- se prepara con acelga o espinaca hervidas y papa,
todo bien molido.
El puré
· Los productos elegidos para su elaboración deben ser frescos y de buena
calidad.
· No cocer excesivamente los alimentos y utilizar pequeñas cantidades de
agua para que no se pierdan vitaminas ni minerales,
· Prescindir de la sal y los condimentos.
· Al moler el puré, se debe añadir el agua necesaria para que tenga una
consistencia suave.
· No debe recalentar de una vez para otra. Es mejor cocinar lo necesario
para cada día.
· Hay que mantener un riguroso cuidado en la limpieza de todos los
utensilios para hacer la comida del bebé.
Todavía Prohibido
Hace años, cuando no se realizaba la prevención contra la enfermedad celíaca
(intolerancia al gluten), los niños comían en seguida galletitas. Hoy, en
esta etapa de la vida del bebé, se desaconsejan totalmente. Esta medida
evita que los pequeños con propensión genética desarrollen la enfermedad
demasiado pronto, cuando puede resultar muy grave. Lo mismo se puede decir
del pan y las papillas de trigo, avena, cebada o centeno, que contiene
gluten. Además esta desaconsejados la miel, la sal, las frutillas (que
pueden desencadenar alergia) el melón, la sandia, la betarraga y todas las
coles.
Cuatro Reglas Básicas
· Introducir un único nuevo alimento cada vez, y con un intervalo entre una
y dos semanas como mínimo.
· Comenzar siempre con pequeñas cantidades ir aumentando paulatinamente.
· Si el bebé rechaza algún alimento, conviene no insistir. Se le puede
ofrecer nuevamente a la semana siguiente.
· No hacer cambios sin consultar con el pediatra.
¡Y que pasa con la cuchara?
Al darle la comida con cuchara, el niño comienza a mover otros músculos
diferentes de los que utilizaba hasta ahora para succionar. Por eso no es
extraño que al principio le cueste un poco aceptar esta nueva modalidad. Si
se utiliza una cuchara metálica inoxidable, puede ocurrir también que
resulte dura y fría. Habrá que probar con una de plástico y de alegres
colores.
¡No todo será tragar!
En cuanto a su hijo comience a comer con cuchara, conviene que permanezca
sentado o incorporado durante las comidas porque así tragara mejor los
alimentos.
La consistencia de su comida debe ir modificándose gradualmente, al comienzo
los purés podrán se mas líquidos, pero según pasen los meses hay que darle
comida mas sólida.
Después serán recomendable que los menús estén menos triturados. Si se tiene
paciencia es preferible la prensa-puré. El momento de la alimentación debe
ser con mucha calma, pero la madre deberá tener mucho cuidado ya que al
menor descuido puede ocurrir un accidente.
Hay que mantenerlo bien sujeto a la silla, y, si hay que alejarse para
buscar algo, es conveniente llevarlo. Deben usarse utensilios de plásticos,
para evitar que el niño se lastime al realizar un movimiento brusco.
A esta edad el bebé ya tolera casi todas
las frutas que debe comer a diario, molidas o ralladas, según de qué tipo se
traten.
A partir de los nueve o diez meses, los purés ya no han de estar tan
triturados como antes; a esta edad comienzan a tener una textura más gruesa:
en casa se pueden moler los ingredientes con un tenedor, añadiendo un poco
de liquido.
La carne, el pescado y los huevos empiezan ha ser necesarios a partir de los
ocho meses, sobre todo por su contenido en hierro (carne), yodo (pescado) y
vitamina A (huevo).
Siempre y cuando no haya
antecedentes familiares de alergia. En este caso, el pediatra postergará
estos alimentos hasta después de los 24 meses.
No debe recalentarse sus platos, pero si una vez elaborados, es posible
separarlos en porciones individuales. Poco a poco, cobraran mucha
importancia las comidas caseras.
Solo Una Pizca De Sal
Aun hay que evitar la sal y, por supuesto, los condimentos fuertes. Es
cierto que para el paladar adulto la comida infantil resulta muy desabrida.
El agua mineral, para calmar la sed, no ha de ser con gas, ni se le deben
dar otras bebidas gaseosas.
Aunque el bebé ya pueda comer carne, pescado blanco y huevos, estos
alimentos serán siempre cocidos, nunca fritos.
El cerdo no se introducirá hasta el segundo cumpleaños. Lo mismo rige para
las verduras fuertes, como coliflor, repollo, o betarraga. También el
chocolate, los embutidos y los mariscos están todavía prohibidos.
Conviene recordar que el niño todavía debe seguir una alimentación vigilada
por su pediatra.
7 Meses
Cantidades de queso fresco o yogur natural
8 Meses
Es el pescado (blanco y sin espinas) y la carne de vaca, en ambos casos
cocidos y en puré. También pueden empezar a comer cereales con gluten. Tener
presente antecedentes familiares de dermatitis atópica
(alérgica) ó de asma bronquial
(padres o familiares), en cuyo caso es preferible iniciar su consumo a
partir de los 2 años de dad.
9 Meses
Ya pueden comer yema de huevo cocido (nunca crudo), mezclada con la comida;
al principio se añade una cucharadita y se va aumentado poco a poco la
cantidad. Tener presente antecedentes familiares de dermatitis atópica
(alérgica) ó de
asma bronquial (padres o familiares), en cuyo caso es preferible iniciar su
consumo a partir de los 2 años de dad.

10 Meses
Los purés de verduras o papa, al igual que el arroz,
se condimentan siempre con unas gotas de aceite de oliva o girasol. También
es bueno el aceite de maíz.
11 Meses
Ahora pueden comer un huevo cocido entero o mezclado con el puré. Pero no
más de uno o dos por semana. Mas tarde, también en tortilla.
12 Meses
Se introducen las legumbres, empezando con lentejas. Los quesos están
permitidos si son frescos.
La Justa Medida
En general, el apetito del niño es el mejor indicador para saber que
cantidad de comida hay que prepararle. Para hacerle una idea aproximada:
entre los seis y doce meses, el bebé necesita a diario 500 cc de leche o
productos lácteos.
Un yogurt equivale a 125 cc. de leche o a
20 g de queso fresco. Las papillas de cereales se prepararán con 200 cc. de
agua y siete medidas de cereales. En cuanto a la carne o el pescado, los
niños de esta edad necesitan entre 20 y 50 g diarios. Los purés de fruta o
de verdura pueden prepararse ahora con unos gramos mas que los indicados
para la edad de seis a siete meses, según el apetito del pequeño. No todos
los bebés son iguales, y es lógico que un niño de constitución delgada no
necesite la misma cantidad que otro de contextura más robusta. Habrá que ver
las necesidades de cada uno y no forzar innecesariamente su apetito.